jueves, 23 de diciembre de 2010

miércoles, 22 de diciembre de 2010

La vara de medir

Los domingos, si coincide que sacamos el coche por la mañana, acostumbramos a sintonizar Radio Nervión, emisora marujil donde las haya, sumamente divertida cuando escuchamos a tropa de lo más pintoresca soltar sus quejas y sus verdades a un tal Joseba, que lo escucha estoicamente, salvo cuando le tocan la vena sensible...

Me parece muy bien que haya un espacio donde la gente pueda desahogarse. Ya que nos faltan arrestos para salir a la calle a manifestarnos y dejar en evidencia el savoir faire de nuestra clase política, está bien dejar un canal abierto para que personas, generalmente de mediana edad y más allá, denuncien lo que crean conveniente y ya, de paso, su soledad y su necesidad de comunicarse. Pero ese es otro tema.

Eso sí, lo que ya no entiendo muy bien es que espacios de este pelo sean carta blanca para todos. Porque lo de la libertad de expresión es algo muy subjetivo, sobre todo según el sujeto de quien se hable. Y es que el otro día, una señora que parecía entrada en añitos, se despachó a gusto con los extranjeros, que según ella, se chupaban un estupendo viaje en patera de primera para timarnos a todos los presentes. No sólo eso, incluso había quienes venían embarazadas en plan dos por uno (qué malas), para timarnos por partida doble. Y eso fue lo más suave: ladrones, asesinos, maleantes, etc. y demás lindezas se escucharon por la radio, sin que nadie, excepto una oyente boliviana, contestara a semejante comentario.

Este hecho, diluido en la avalancha noticiera de nuestro mundo tan incomunicado pese a ser global, me sugiere varias reflexiones. Por un lado, me planteo qué hubiera sucedido si en lugar de despotricar contra los extranjeros (como ella decía), hubiese alabado la actuación de ETA y demás cuadrilla, o del GAL o de otros grupos así. Porque total, hay gente para todo. ¿Qué hubiera pasado entonces? Se me ocurre que, por ejemplo, la emisora estaría en un brete gordote, y el tal Joseba hubiera tenido que hacer, cuando menos, algún comentario para relajar tensiones, y alejar fantasmas de su emisora y ya, de paso, de su puesto de trabajo. Y por otro lado, se hubiera abierto un debate jugoso en la emisora, que hubiera dado pie o bien para cortarlo por lo sano, o para seguir con el tema en otras emisoras y canales de televisión. Que esto da mucho juego.

Pero con la inmigración no parece que ocurra tal cosa. No salieron llamadas, al menos de inmediato (no escuché el programa entero), en protesta contra tales comentarios, por otro lado, y sin querer ofender a nadie, tan sumamente injustos y reveladores de una supina ignorancia de la realidad social de este país (señora, le han lavado el cerebro. Qué pena). Y Joseba no dijo nada, absolutamente. Incluso la dejó terminar, cuando otras veces interrumpe la llamada y expresa su opinión, claramente y sin tapujos. Nadie al otro lado, nadie de los de aquí que se quejara. Nadie. Qué lástima. Qué enorme vacío. Qué supina ignorancia la que nos tiene sumida esta sociedad de la "comunicación", oscura donde las haya, parcial e injusta.

Y lo peor es que no es la primera vez que escucho comentarios así en esta emisora. Peor aún es que nadie ponga coto o rebata tales reflexiones, por llamarlas de alguna manera. Tal vez tendrían que pararse a pensar que lo normal es que haya gente al otro lado que escucha, no en plan borreguil, sino con ánimo del radioyente de antaño, y que a más a más, como decía mi profesor de Mercantil, hasta puede ofenderse. Casi casi, como cuando llamaban maquetos a los que venían de otras provincias a buscarse las habichuelas entre los baserris. O cuando salen en esa misma emisora despotricando contra los gays. Casualmente entonces sí que reacciona el locutor. En fin, cosas veredes...

sábado, 18 de diciembre de 2010

Día Internacional de las Personas Migrantes

No se me ocurre nada mejor que reproducir la nota de prensa de CEAR-Euskadi para conmemorar este día. Que sirva como muestra del saber hacer de todas las personas que hacen de esta entidad, un referente para todos los que la seguimos. Una vez más, ánimo.

En el X Aniversario del Día Internacional de las Personas Migrantes, el
CEAR-Euskadi presenta su ‘Decálogo del día después’, con propuestas de medio centenar de agentes sociales del ámbito de la inmigración y el asilo en Euskadi en materia de convivencia intercultural.

Y mañana ¿qué hacemos?
1 día de convite multicultural;
365 días de convivencia entre culturas
Mañana, tras las celebraciones coloristas y reivindicativas del Día Internacional de las Personas Migrantes, tocará recoger carpas, retirar casetas y limpiar escenarios donde hoy habrán sonado músicas del mundo. Tocará reorganizar los locales y ferias donde hoy gentes de diferente origen cultural habrán disfrutado de las bonanzas gastronómicas del cous-cous, la empanada andina o el arroz basmati. Tocará también hacer valoración sobre la acogida, y sobre todo el impacto, de los actos interculturales celebrados en el territorio en conmemoración de este 18 de diciembre, bautizado como Día Internacional de las Personas Migrantes por la Asamblea General de Naciones Unidas hace exactamente diez años.
Sin duda, este Día Internacional, como todos los Días Internacionales, habrá servido para visibilizar realidades ignoradas o reivindicaciones veladas en el trajín de la vida cotidiana. Y medios de comunicación, clase política y ciudadanía habrán tenido ocasión de centrar su atención en ver cómo, tras los rostros extranjeros de nuestras vecinas y vecinos, existen proyectos migratorios, muy dificultosos en su mayoría, que se agravan cuando, al llegar a este territorio, se topan con situaciones de xenofobia, racismo o cualquier otro tipo de discriminación.
Así se valora positivamente la conmemoración desde el Espacio de Reflexión y Acción Intercultural (ERANIA) de CEAR-Euskadi. Sin embargo, la entidad también se pregunta si estos convites gastronómicos, congresos académicos o certámenes musicales, promotores de la multiculturalidad ‘por un día’, desembocan en una mejora de la convivencia entre culturas al día siguiente. Porque ¿qué ocurre cuando, clausurado el acto, cada ciudadana y ciudadano vuelve a su barrio o su portal, su empresa o el parque que frecuenta, y se topa con esas personas migrantes cuya música y comidas étnicas degustaba el día anterior?
CEAR-Euskadi, acompañada por medio centenar de agentes sociales del ámbito de la inmigración y el asilo –reunidos en el libro ‘Álava: Espacios, Culturas y (Con)vivencias’ recientemente publicado–, insiste en defender la necesidad de ir más allá, y de promover la convivencia intercultural en la vida diaria (y no sólo en momentos puntuales donde la convivencia es más un espejismo que se transforma al día siguiente en mera coexistencia, si no hostilidad, vecinal). Asimismo reivindica que la solidaridad hacia las personas extranjeras y la apuesta por la diversidad cultural no se acoten a los festejos o jornadas de cada 18 de diciembre.
Esta reivindicación de promover la convivencia intercultural, no como un espejismo, sino como un rasgo cotidiano de la vida diaria en las calles, barrios y pueblos de la sociedad alavesa es la primera de las recomendaciones del decálogo en el que CEAR-Euskadi ha sintetizado todas las propuestas de promoción de la convivencia intercultural contenidas en el libro:
  • Superemos las etiquetas de ‘migrante’ o ‘autóctono’ para catalogar a las personas de nuestro entorno.
Entendamos que esta sociedad es ya un “híbrido cultural”, en el que coincidimos personas muy heterogéneas (culturalmente, generacionalmente, ideológicamente); y hemos de desarrollar estrategias para convivir en nuestras diferencias. Por ello, dejar caer en desuso las etiquetas y hablar de una sociedad culturalmente plural.
  • Mejor ‘Planes de Convivencia Intercultural’ que sólo ‘Planes de Inmigración’.
Un ‘Plan de Convivencia Intercultural’ puede contener con más tino la idea de acciones que impliquen a toda la población, así como la bidireccionalidad en los esfuerzos de la ciudadanía, sea de donde sea, por lograr una sociedad integrada y culturalmente plural.
  • La creación de espacios de convivencia también pasa por reunir a gente con cosas en común, más allá de las cosas que nos diferencian.
Como seres sociales que somos, también es importante para el bienestar social encontrar gente con las mismas preocupaciones, los mismos miedos, los mismos intereses, las mismas circunstancias que compartir y sobre las que hablar.
  • Formemos a la ciudadanía en su papel mediador en los conflictos culturales.
En todas las entidades, institutos, escuelas o centros de formación son necesarias herramientas didácticas para educarnos en la cultura del acuerdo (y no en la cultura de la confrontación) a la población autóctona y extranjera, infantil y adulta, urbana y rural.
  • Mensajes para la calle desde la calle.
Los bajos niveles de participación de la población en jornadas, charlas, cineforums sobre diversidad cultural… han de ser analizados. Si, del análisis, se concluye que se necesita una nueva manera de sensibilizar a la opinión pública, la clave puede estar en llevar los mensajes a los lugares donde está la gente, en vez de intentar llevar a la gente a lugares desde los que se lanzan los mensajes. El teatro de calle, por ejemplo, es una herramienta muy útil, porque no requiere llevar a la población a un espacio aparte. Es la obra teatral la que se traslada.
  • Visibilización de los elementos entrañables y solidarios de cada cultura.
Los mensajes que llegan a la opinión pública fomentan y refuerzan estereotipos de la población inmigrante. Sería interesante que aquellos agentes sociales con capacidad para lanzar información sobre la opinión pública contemplasen este desajuste y se embarcasen en la tarea de propagar información dulce y positiva sobre las culturas que coexisten y conviven en el País Vasco.
  • Inadmisión de los discursos xenófobos anónimos.
El diseño de herramientas para luchar contra la impunidad de quienes vuelcan sus discursos racistas amparados en el anonimato que dan ciertos blogs o ciertas páginas web es urgente en una sociedad democrática, pacífica y culturalmente plural.
  • Cuadrillas mixtas de jóvenes formadas en las escuelas, colegios e institutos.
Si el sistema político, social, institucional, cultural vasco corrige, ahora que está a tiempo, su modelo educativo y mezcla al alumnado inmigrante con el resto del alumnado, promoverá que las cuadrillas de jóvenes de mañana estén compuestas, con naturalidad, por chavales y chavalas cuyos padres, madres, abuelas, abuelos nacieron en Senegal, Marruecos, Rumania o San Román de Campezo.
  • La diversidad cultural también se ha afincado en la literatura, en el arte, en la fotografía, en el teatro, en la música… y no sólo en el mercado laboral, en los servicios sociales o en los pabellones de sorteo de los pisos de protección oficial.
La instrumentalización de la inmigración como mano de obra ha de darse por zanjada. No ignoremos que las personas de diferente origen cultural también tienen inquietudes artísticas, espíritus creativos o sensibilidades estéticas, importantes en su identidad.
Por otra parte, parece como si, en el terreno de la literatura, novelas, ensayos, guiones cinematográficos…, se estuviera produciendo un boom de libros sobre historias en torno a la inmigración y el asilo. Pero, ¿a quién corresponde la autoría de dichos trabajos? Promovamos las publicaciones de textos y películas de autoras y autores de diferente origen cultural. Y así pasarán de ser objetos a ser sujetos de sus propios discursos, “para que dejen de ser imaginados por otros”.
  • Con el arte, sin complejos.
El arte posee un potencial agitador de conciencias que no puede ser ignorado. Apostemos por que la creatividad lleve a la creactividad, que la creación lleve a la creacción, que el arte no se niegue a ser artivismo.
La publicación de CEAR-Euskadi concluye afirmando que la diversidad cultural es imprescindible en un mundo como el actual, que tiende inevitablemente a procesos homogeneizadores. Y hace un llamamiento a la ciudadanía para que participe en la construcción de una sociedad más justa, social e igualitaria, desde el respeto a la diferencia, donde todas las personas encuentren su espacio.

viernes, 17 de diciembre de 2010

¿CEAR en crisis?

Asisto con estupefacción, pavor e incredulidad a una sucesión de correos electrónicos donde mis compañeros de CEAR Euskadi, entidad con la que llevo colaborando en la medida de lo posible desde el año 2004, denuncian una serie de acciones tendentes al expurgo de líneas de actuación y de pensamiento, entiendo que no muy en sintonía con la política de nuestro ínclito Presidente del (des)Gobierno Español. Acciones que, de seguir así, muchos consideran que llevarán a la tumba a esta organización.

Por situarnos un poco, voy a explicar qué es esto de CEAR. Tal y como aparece en su web, es una organización no gubernamental fundada en 1979, de acción voluntaria, humanitaria, independiente y plural. Su objetivo es el de trabajar junto a los ciudadanos por la defensa del derecho de asilo.

CEAR está inspirada por un profundo respeto por valores como la justicia, la solidaridad, la libertad y la igualdad. La defensa de estos principios constituye nuestro principal patrimonio y es la motivación esencial de nuestro trabajo
.

Pues bien, parece que estos principios se están convirtiendo a marchas forzadas en papel mojado. O al menos eso es lo que parece deducirse de la situación a la sus jerifaltes están abocando a la organización. Y es que desde hace un tiempo,se han producido una serie de extinciones de contrato, que más que por razones económicas dejan escapar un tufillo a venganza política para dar un palo a aquellos que se opusieron contra la reforma de la Ley de Asilo y la Ley de Extranjería promovida por nuestro chupigobierno.

A estas alturas de la película sería ingenuo suponer que en estas organizaciones hay un halo protector contra la pobredumbre y la inquina asociada a las luchas de poder, y a la política, en el sentido en el que lamentablemente se entiende y se practica desde hace ya bastantes años. No, no soy una ingenua, y luchas internas siempre ha habido, supongo que en CEAR como en cualquier otra organización. También está claro que los recortes sociales afectan a todos, y las ONG's quedan particularmente tocadas, de manera que el recorte es doble, porque nos quedamos sin dinero, sin ayudas, y sin toda esa gente que tanto hace por nada. (Inciso: luego se sacan la foto por el Día del Voluntariado. En fin, que me pongo malita).

Pero de ahí a la supuesta caza de brujas a la que parece que está sometida CEAR, creo que hay un abismo. Tanto más si, siendo esto cierto, procede de quien procede, de un gobierno que se etiqueta como socialista. No hay solidaridad, ni respeto a los derechos, desde el momento en que no parece existir ánimo ni voluntad por buscar soluciones alternativas a una situación de por sí difícil.

No hay pluralismo, ni libertad ni igualdad, cuando se pretende tapar la boca de los pocos valientes que en este país se atreven a quejarse, a comprometerse, a salir a la calle para protestar y reclamar un mundo mejor para todos (insisto, para TODOS). Porque la calle está para algo más que para hacer botellón o para celebrar el Mundial.

Me resisto a creer que CEAR pueda desaparecer. No puede ser. No me lo creo. Es más, es absolutamente imposible. Porque el espíritu, la impronta y el crecimiento personal que ha inspirado a todos y cada uno de quienes participamos o hemos participado de su saber hacer, como usuario o como voluntario, no se acalla con patadas, con finiquitos ni con hipocresías. Porque lo que CEAR ha construído nadie lo puede parar. Y surgirán muchas otras CEAR, de la mano de todos los que estuvimos o estamos en ella.

Ánimo.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Bob Esponja no vale tan caro

El próximo 8 de enero, Bob Esponja visitará el BEC para ofrecer un espectáculo dirigido a los más peques. Hasta aquí, se trata de una iniciativa interesante y divertida para los chavales y chavalas que sienten en sus carnes el tejido blanducho de este personajillo, entonando su canción allá por donde pasan. Sin embargo, muchos de estos pequeñajos tendrán que conformarse con seguir viéndolo por la tele, y la mayoría ni siquiera se enterará de su paso por Bizkaia. Y todo, porque la entrada más barata para ver a este pedazo de esponja submarina cuesta 25 euros.

Veinticinco euros, en plenas fiestas navideñas, en plena crisis interminable, en plena sociedad de consumo repugnante y absorbente, me parece un insulto, una bofetada en la cara. Y sería una más, si no fuera porque ese insulto, esa bofetada, cae a bocajarro sobre los más pequeños de la casa. Esos que sin más se pegan al televisor botando sobre el sofá, de un lado a otro, mientras tararean como locos "Bob Esponja Bob Esponjaaaaaaaaaaaa", porque es un tipo parecido a ellos, que se preocupa de las cosas realmente importantes, y que intenta solucionarlas con lo que tiene a mano, evitando recurrir a artilugios propios de la adultez, que por lo general no suelen resolver nada.

Entiendo que desde el punto de vista del mercado, desde el punto de vista del negocio, me dirán que la función tiene que comer, tiene que vivir, que ellos también padecen la crisis, blablablabla... Pero hablamos de niños, hablamos de la Navidad, hablamos de su ilusión. ¿No pueden las instituciones o los agentes socioeconómicos (no sé, se me ocurre, alguna entidad financiera), rascarse el bolsillo para que esa entrada no salga tan cara? ¿No hay nadie ahí fuera que tenga dos dedos de frente para entender que todos los niños, y no sólo aquellos cuya familia puede permitirse un desembolso mínimo de 50 euros (niño y un adulto), que todos repito, tienen derecho a ver satisfecho este caprichillo?

Vale que muchos me saldrán con el rollo de la sociedad de consumo, que hay que educar a los niños para que no caigan en las fauces del consumismo, y tal. Pero es que siempre hay que enseñar a los mismos. Y cansa.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Día Internacional de los Derechos Humanos

Un añito

Hoy hace un año que te tuve entre mis brazos, por primera vez. Unida aún a mí por el cordón umbilical, trepaste como una culebrita por mi panza aún prominente, y te enganchaste a mi teta como lo más normal del mundo.

Parece que fue hace nada; sin embargo, ya han pasado 365 días. Y, aunque parezca mentira, es como si hubieras estado siempre conmigo. Algo de eso hay, porque como dice Agus, la realidad es que siempre has estado conmigo, pero hacía falta su chispita para que vieras la luz, e iluminaras así nuestras vidas.

Confieso que este primer año no ha sido fácil, y sigo sin entender muchas de las cosas que pasan, como supongo que también te sucede a tí. Al principio fue un caos total, no estábamos preparados para un cambio tan brutal. Llegaste de repente y aunque te esperaba desde hacía 9 meses, ni por asomo podía imaginar que una cosa tan pequeñita pudiera absorber, absolutamente, todo mi tiempo. De repente dejé de ser Sonia, y me convertí en Soniamadre. Un título complementario a los muchos que lastro, y que porto con orgullo, aunque todavía creo que con bastante torpeza.

Durante estos doce meses hemos vivido muchas cosas. Algunos sustos ya nos has dado, como ese golpe en la cabeza contra la mesa de centro que revivimos todos los días cuando te vemos el chichón (espero que no te deje marca cuando seas mayor). También me he estrenado en esto de reñirte, y aunque a veces tengo que hacer esfuerzos para no reir viendo tu cara seria e inocente y tus manitas juntitas como reflexionando, compruebo con sorpresa que sabes perfectamente cuándo estoy de buenas y cuándo me sacas de quicio. Ahora estamos con los dientes, y es divertido ver tu sonrisa de duendecito con esos dientecillos asomando picaruelos, pero es duro ver cómo sufres sin poder hacer nada para aliviarte, más que darte todo nuestro cariño.

De este año conservamos un sinfín de fotos y vídeos, y muchos, muchos recuerdos: tus plasplasplas de aplausos espontáneos; tus gateos a toda velocidad; tus pucheritos cuando te asustas por nada; tus primeros pasos sujeta a cualquier cosa; tus bailes junto a mí, agarrada a mi pulgar; la parafernalia para entretenerte mientras comes; tu papapapa, nenenenene y mamamama, primeras palabras que nos llenan de ilusión; tus esfuerzos frustrados por articular palabra y hacerte entender, señalándolo todo acá y allá; tu alegría inmensa cuando te recogemos en la guardería; la placidez de tu sueño y tus sonrisas espontáneas. Y tantos y tantos otros.

Intuyo que ahora estamos a las puertas de una etapa aún más intensa, de nuevas habilidades, experiencias y conocimiento. Espero estar a la altura de este regalo tan fantástico que nos trajo Olentzero el año pasado.

Feliz cumpleaños, Leire.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Los funcionarios y la informática

Son ya unos cuantos los años que llevo de relación con el personal de la administración pública, intentando comprender primero, y transmitir después, los entresijos de las herramientas informáticas de gestión que ponemos a su disposición con la mejor de las intenciones, esto es, para mejorar su trabajo y facilitarles las horitas que dedican al servicio de la ciudadanía.

Y mira tú por dónde, que esta rara avis que es el personal del sector público, no deja nunca de sorprenderme, lo que bien mirado no deja de ser una suerte, porque pocos podrán presumir como yo de tener un trabajo divertido donde es casi imposible aburrirse.

En mi equipo diseñamos soluciones informáticas para facilitar el trabajo. E insisto en lo de facilitar, entendido en el sentido de simplificar tareas, evitar la duplicidad de registro, disponer de herramientas de explotación de información, incluso en el sentido de mejorar sus procesos de trabajo para una mejor actuación administrativa.

Dicho esto, para mí facilitar el trabajo de esta forma no implica eludir responsabilidades ni la asunción de decisiones para un correcto funcionamiento de la cosa pública. Porque el sistema puede automatizar ciertos procesos, ejecutar ciertas validaciones. Pero la comprobación última, el ok definitivo a tales procesos, no puede eludirse, creo, en ningún caso, por mucho SAP, Java o demás historias que se monten en el PC de cada funcionario.

Así que no estaría mal tener esto en cuenta sobre todo de cara a las buenas intenciones de la LAESCP, de simplificación de la administración, reorganización, etc, etc. A lo mejor hay que mirarse esto de lo de facilitar, validar y responsabilizar, para estar seguros de que todos entendemos lo mismo cuando utilizamos las herramientas que proporcionan las nuevas tecnologías.

¿Qué opináis?

domingo, 28 de noviembre de 2010

Jan eta Jolas: qué tiempo tan feliz

Hace ya más de cinco años, encontré en Internet un grupo de gente que quería hacer senderismo. Yo buscaba huir de una realidad que me sobrevino de sopetón, emponzoñando mi inocencia. La primera vez que les vi, elevé mi mirada al cielo preguntando al Altísimo si es que no había nadie ahí para escucharme, pues era yo tan sumamente snob y pija que me pareció una gente rarísima.

Pero hete aquí que a esa excursión sucedieron otras, y la realidad emponzoñada se tornó en otra de lealtad, sinceridad, y amistad en el más puro sentido de la palabra. Encontré gente que disfrutaba por el mero hecho de estar contigo, sin buscar nada más, simplemente por el placer de conversar, acompañado de una buena vista en la cima de una montaña y compartiendo bocadillos y otras viandas.

En unos años llegaron los noviazgos, los matrimonios... y los hijos. Ahora, este cambio vital ha provocado un paréntesis en nuestros encuentros montañeros. Y las cumbres han dejado paso a cafeterías, parques y restaurantes.

Hoy el turno ha sido para Jan eta Jolas, un txoko especialmente preparado para disfrutar con los más peques. Y ha sido genial. Volver a ver a mis AMIGOS, conversar con todos ellos, ponernos al día, y observar detenidamente a nuestros txikis, jugando, entreteniéndose sin apenas conocerse, un poco al estilo de nosotros cuando empezamos a hacer cumbres sin conocer más que nuestro nombre, ha sido estupendo y entrañable.

Entrañable, sí. Porque en estos tiempos de prisa, individualidad y egoísmo castrante, es maravilloso y un verdadero orgullo poder tener amigos así. Es estupendo poder disfrutar de su compañía, y ver cómo crecemos y envejecemos juntos, sin perder un ápice de esta lealtad y esta AMISTAD que nos ha caracterizado.

Así que no me queda otra que dar eternas gracias a esa realidad emponzoñada de tiempo ha, puesto que si no me hubiera hundido en ella nunca hubiera encontrado el verdadero sentido de estar aquí.

martes, 23 de noviembre de 2010

La A8 y sus atascos matinales

Hoy voy a quejarme en plan los tipos que llaman a Joseba en Radio Nervión los domingos por la mañana.

Y es que ya van dos días que tardo una media de un par de horas en llegar al trabajo. Dos horas de media de interminable espera, embrague-primera-embrague-primera, que una ya no sabe qué hacer en el cubículo del coche: cambio la emisora "n" veces, me como casi todo lo que acompaña el tupperware excepto el contenido de este último (más que nada porque hay que calentarlo), miro a los coches de los carriles adyacentes, miro los móviles de reojillo, resoplo, miro el reloj de pulsera, vuelvo a resoplar. Y me desespero.

Ya sé que no gano nada con estos mosqueos, más que un historial de mala sangre que no puede ser bueno para mi salud en la ancianidad, pero es que es desesperante. Me pregunto si alguien se ha parado a pensar en la cantidad de horas de trabajo que hemos perdido, en la cantidad de dinero que se pierde diariamente con estos atascos. Supongo que es responsabilidad de todos, empezando por los conductores; pero si los accidentes tienen lugar casi siempre en los mismos sitios, a lo mejor es que lo que nos tenemos que mirar son nuestras redes viarias. No sé, es una idea.

Por otro lado, y mira que jamás pensé que diría esto, pero es que yo vivo en Castro Urdiales y la verdad es que cuando por esa  zona se produce un accidente, la Guardia Civil te aligera el carril con bastante alegría, que no sé yo si serán las reminiscencias subliminales que nos traen los tricornios, pero parece que la cosa funciona. A lo mejor otra solución puede ser cambiar (otra vez), los uniformes de los Ertzainas. O eso, o hacer un brainstorming entre todos los cuerpos policiales, aprovechando el momento de talante (je), para ver si intercambiamos experiencias y mejoramos un poquito la gestión de este tipo de problemas.

Pues nada, que me he quedado muy a gusto con la queja. Probablemente mañana tendremos otra porrada de accidentes y seguiré con la misma tónica dentro de mi cubículo, pero al menos esta noche dormiré más relajada. Y si encima lo lee alguien de los que pueden decidir, y sirve, pues mira tú qué bien.

lunes, 22 de noviembre de 2010

El placebo moral llega también por Navidad

Ya está cerca la Navidad, fun fun fun. Y además de los turrones, la lotería, las jamadas y demás atrezzo, ya están aquí los bolígrafos de la sonrisa, las pastillas contra el dolor ajeno, los telemaratones, y demás artilugios para comprar nuestra solidaridad y poner bajo control la conciencia social de una sociedad, la nuestra, que pese a la crisis galopante y desbocada lo sigue dejando todo para el final, incluido aquello de preocuparse un poco de los demás, que no dejan de ser un poquito de nosotros mismos.

Vivimos en un mundo en el que los medios de comunicación y las nuevas tecnologías nos dan todas las posibilidades para escandalizarnos con las injusticias, que todavía son muchas, y aún más para reaccionar y protestar; pero es un mundo también deshumanizado con tanto medio, donde el horror ajeno queda diluído en un flujo interminable de noticias que se suceden una a la otra a velocidad vertiginosa, creando sobre nosotros una especie de película transparente, parecida a la del anuncio del Actimel, pero en lugar de protegernos de las virus y demás huéspedes invernales, nos aíslan de la miseria y el espanto. Que no nos engañemos, es también el nuestro.

Entiendo que las organizaciones que pelean diariamente por dar visibilidad a esta realidad escalofriante, tienen que aprovechar este momento de descuido en esta sociedad de hielo, de reblandecimiento del corazón, para intentar arrancar un pedazo de nuestras carteras con el que seguir trabajando. Tanto más cuanto que en los últimos tiempos, los recortes presupuestarios a todos los niveles (salvo en los bolsillos de los que recortan. Aquello de "quien reparte se queda con la mejor parte", que decía mi abuelo... Pues eso), han afectado también a estas organizaciones, haciendo aún más difícil su labor.

Por eso la crítica de este post no puede ir dirigida hacia ellos. La crítica la dirijo hacia el resto de los ciudadanos, todos nosotros que compramos las postales de Unicef, que hacemos nuestra aportación al Rastrillo de Navidad o a la Operación Kilo, que compramos el bolígrafo que anuncia Iniesta. Porque está bien que lo hagamos, peor sería no hacerlo, entonces sí que seríamos Scrooge de matrícula. Pero estaría mucho mejor si contribuyéramos al bienestar global durante el resto del año.

Y para ello no hace falta, muchas veces, gastarse ni un duro de los de antes. Porque nuestro compromiso, nuestra denuncia, pueden también ayudar a construir. Porque nuestras voces pueden servir para mover esas "altas" conciencias, las de quienes realmente pueden solucionar algo con sus decisiones, más que nuestras aportaciones económicas que muchas veces no sirven casi para nada.

Porque no sirve gastarse parte de la paga extra de Navidad en comprar el chisme que subasta la Esteban en el maratón de Telecinco, si después no toleramos a nuestro vecino, que no es de Berriz, sino de Lituania, o de Sierra Leona. No sirve de nada si pasamos de largo y no atendemos a quien mendiga a la puerta de El Corte Inglés. No sirve de nada si miramos de reojillo a la familia peruana que entra con sus enormes maletas en el metro. No sirve absolutamente si no nos duelen las pateras naufragadas, los haitianos desgarrados por el cólera, los desempleados de nuestro barrio que no podrán hacer regalos esta Navidad, los ancianos que tomarán las uvas solos, y tantos y tantos otros ejemplos, por desgracia.

Hay mucho por hacer, no lo limitemos a las postales navideñas. Demostremos nuestra condición humana con compromisos. Porque el bolsillo es de complacencia rápida, pero la conciencia, no.

sábado, 20 de noviembre de 2010

II Encuentro de Bloggers de Getxo

Mujeres que se hacen y dejan ver en la blogosfera. Huevos imposibles con aromas y sabores que nos evocan otros lugares. Y muy buen ambiente.

En el II Encuentro de Bloggers de Getxo celebrado hoy 20 de noviembre en el Conservatorio de Música Andrés Isasi de Areeta (Getxo), seguro que muchos, como yo, nos hemos quedado con ganas de más. Con ganas de hablar más con Noemí Pastor y disfrutar de su verbo rápido, no sé si tanto como el de Lucía Martínez Odriozola, pero ahí andan, a la zaga una de otra.

El encuentro ha mantenido el tono de frescura que lo caracterizó en su estreno, hace ya un año, pero ha delatado su adolescencia, sus ganas de impactar, de arrastrar, de influir... Como los tantos y tantos bloggers influyentes que allí hemos estado.

Los que todavía tenemos mucho que aprender (y no es falta de ganas, sino de tiempo... Todos no tienen una santa de hija como Cristina Juesas y duele al alma eso de robar horas de sueño para conectarse. Mea culpa), hemos disfrutado de lo lindo, hemos abierto vías nuevas para dar más visibilidad a nuestra presencia en la red, y hemos sacado algunas conclusiones:

- La influencia en la red es difícil de medir, o cuanto menos subjetiva. No es tanto el volumen de gente que te lea (que también), sino el interés real de tu público objetivo, que muchas veces, casi todas por lo que parece, se define a posteriori, una vez que estamos inmersos en la red.

- Participar en la red abre la mente, y ayuda a visibilizar ideas diferentes y compartirlas. Esto me ha parecido curioso. Parece que un café ya no es suficiente para una tertulia.

- Las redes sociales son imprescindibles en nuestra vida. IPhones, iPad's, Netbooks y demás cacharrería han circulado a diestro y siniestro.

- Blogueamos por el simple placer de comunicar... ¿o no?.

- Hay que compatibilizar la participación en la red con la convivencia y el saber estar. Todo el día conectado a troche y moche puede quedar un poco mal según qué circunstancias. Aunque qué duda cabe, hay que estar.

- Las mujeres somos tímidas, modestas, parece que no nos damos a valer... Bueno, no sé si estoy de acuerdo con esto, creo que la cosa está cambiando. Y aún habiendo aún carretadas de currelo, la cosa va por buen camino. La cantidad de mujeres en el evento es una muestra, ¿o no?. (Ah, y yo en esto del blog no soy nada modesta. Me encanta tener seguidores. Por si alguien se anima, jejeje).

- El cardamomo, buenísimo. He aprendido un huevo de especias con Fernando Canales. Que por cierto, sigo sin tener claro por qué abrió su explicación de la degustación de especias hablando de la esfera de las ideas. Curiosamente, el nombre de mi blog. Que sin ser influyente, y aún siendo mujer, soy un poquito vanidosa y me ha hecho ilusión.

Me he perdido la rutilla en barco, aunque vista la meteorología tampoco es que me hayan entrado muchos remordimientos (Mikel, que me mareo). Me reservo día en la agenda para la siguiente. Y llevo a Leire, miembro txiki de Getxoblog ( y con blog propio, por cierto), aunque sea un ratín.

Zorionak.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Otra (con)vivencia es posible

El próximo 25 de noviembre, CEAR-Euskadi hace presentación de uno de los resultados de Erania, su programa de investigación y análisis sobre convivencia. En este caso, se trata de la presentación del libro que lleva el título de este post, y que recoge los resultados de las investigaciones y trabajos en pos de la convivencia, en el ámbito del Territorio Histórico de Álava.

La cita comienza a las 8.30 con la entrega de acreditaciones, y durará toda la mañana. Aunque la asistencia es gratuita, es necesaria inscripción, antes del viernes 19 de noviembre, enviando nombre, entidad, dirección de email y teléfono a: javier.villanueva@cear.es.

El programa es el siguiente:

08.30 - 09.00 Entrega de acreditaciones.
09.00 - 09.30 Bienvenida y apertura de la jornada
“La convivencia intercultural en las agendas política, social y ciudadana alavesas”.
 Patricia Bárcena, Directora de CEAR-Euskadi.
 Miguel Ángel González, Director de Inmigración del Gobierno Vasco.
 Covadonga Solaguren, Diputada Foral de Política Social y Servicios Sociales.
09.30 - 11.00 Presentación del libro “Álava: Espacios, Culturas y (Con)vivencias” y “Propuestas colectivas, creativas y creactivas, para la promoción de la convivencia intercultural en la sociedad actual”.
 Rosabel Argote, Responsable de ERANIA, Espacio de Reflexión y Acción Intercultural, de CEAR-Euskadi.
 Boni Ofogo Nkama, Cuentacuentos, Fabulista y Mediador Intercultural.
 Moderado por: Javier Canivell (Servicios Jurídicos,CEAR-Euskadi).
11.00 - 11.45 CAFÉ-TERTULIAS (A cargo de Zabaltegi Judimendi, empresa de inserción social).
              “Presentación en las mesas de experiencias prácticas de promoción de
              la convivencia intercultural en Álava”:
11.45 - 12.30 “La dinamización de espacios públicos como herramienta de cohesión social: La promoción de la convivencia intercultural en la Comunidad de Madrid”.
  Marta Segovia, Coordinadora del Servicio de Dinamización de Espacios Públicos del Ayuntamiento de Madrid.
  Moderado por: Ciara O'Higgins (ERANIA, CEAR-Euskadi).
12.30 - 13.30 La convivencia intercultural A DEBATE.
 Dinamizado por: Tinixara S. Guanche, Trabajadora Social de CEAR-Euskadi.
13.30 - 14.00 Conclusiones y clausura.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Una más... por desgracia...

Lo peor es que sólo nos indignamos cuando explotan los conflictos, esos que están ahí, latentes, durante tanto y tanto tiempo... Aún peor es que sólo nos indignemos cuando sale un par de veces por la tele, o con ocasión del telemaratón navideño. Una lástima. Un asquito.

No sé si servirá de algo este video, pero al menos, que quede ahí mi denuncia, para compartirlo con todos los que visitan este blog.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Visión global

En los últimos meses vengo observando una serie de necesidades en los clientes con quienes trabajo, que estamos cubriendo desde mi equipo de una manera informal. Cuando digo "informal", me refiero a que se está realizando sin que estuviera inicialmente previsto en el contrato, al menos no de una forma explícita. Y pese a ello, detecto e intuyo que se está convirtiendo en un valor añadido relevante en el desarrollo de los proyectos tecnológicos, que a la sazón y aunque parezca extraño por mi formación, es a lo que la vida me ha llevado.

Las tareas que se ejecutan en este caso alcanzan a cuestiones organizativas, que en muchos casos quedan imbuidas bajo el término genérico de "gestión del cambio". Hasta ahí, vale. Pero también se llevan a cabo otras, que quedan fuera de lo que pudiera pensarse que resulta colateral a un proyecto de esas características (implantación de un sistema de información) pero que, a mi juicio, y hoy tal vez más que nunca con todo esto de la e-administración, se está convirtiendo en una necesidad que tiene que ser valorada y posicionada en su justa medida. Me estoy refiriendo a los cambios normativos, y a la necesaria intervención de los técnicos en colaboración con el cliente para pensar y redactar tales cambios. Cambios que pueden ir desde la redacción de una disposición normativa, pasando por la elaboración de un acuerdo/convenio de colaboración o simplemente de una circular/instrucción interna.

De todos es conocido la tradicional aversión entre informáticos y juristas, que no terminamos de entendernos cuando, a mi parecer, es una relación que está abocada al matrimonio sin duda. Y pienso que es una relación en plan "Los Roper", es decir, ni contigo ni sin tí, y que a lo mejor es el momento de dejarnos de hipocresías y asumir que sí, que también en estos proyectos "de informáticos", hay una vena jurídica que hay que tener en cuenta. Y lo digo tanto para los informáticos como para los juristas, que aquí hay para todos.

Creo que aportar esta realidad en las ofertas constituye un valor añadido de suma importancia para el cliente, que cada vez más establece una estrecha relación con el proveedor, más allá del simple suministro de software. Es el momento de consolidar estas relaciones, aceptando el rol que estamos adquiriendo progresivamente en el cliente, sobre todo en aquellos con los que llevamos varios años de colaboración, y dotarnos por tanto de equipos multidisciplinares y flexibles, es decir, capaces de hacer llegar su conocimiento y saber hacer en los proyectos donde se les requiera. No sé qué opináis al respecto, a mi modesto entender creo que trae muchas más ventajas que inconvenientes, para el cliente y para el proveedor. Pero estoy abierta a opiniones.

jueves, 4 de noviembre de 2010

II Encuentro de Bloggers de Getxo

El próximo sábado 20 de noviembre, tendrá lugar el II Encuentro de Bloggers de Getxo... y alrededores, en el Conservatorio de Música Andrés Isasi de Las Arenas (Getxo).

En esta ocasión, se ha preparado un programa muy completo, en horario de 10.30 a 16.30, que permitirá a los asistentes no sólo compartir experiencias en esto de la comunicación 2.0, sino también saborear la versión gastronómica del susodicho 2.0, en esta ocasión de la mano de Fernando Canales, y como broche final, disfrutar de un paseo en barco hasta el Museo Marítimo de Bilbao, incluyendo la entrada al Museo.

El programa es el siguiente:

11:00 Recepción y acreditaciones.

11:15 Bienvenida del Alcalde de Getxo, Imanol Landa.

11:30 Presentación de las actividades pasadas y futuras de la Asociación de Bloggers de Getxo... y alrededores, a cargo de la Junta de GetxoBlog.

11:45 Panel de medios de comunicación con bloggeros representantes de medios periodísticos con Estefanía Jiménez (bloguera en prensa), Edurne Frontela (bloguera en radio) y África Baeta (bloguera en televisión).

12:30 Mesa Redonda y debate con las blogueras más influyentes de Euskadi que moderará Lucía Martínez Odriozola (una de ellas y socia de GetxoBlog). Las confirmadas son Lorena Fernández, Izaskun Bilbao Barandika, Raquel Franco,Noemí Pastor, Cristina Juesas, Silvia Muriel, Nerea Gálvez e Idoia Mendia.

14:00 Cierre por Fernando Canales, del Restaurante Etxanobe, que nos deleitará con su palabra y con una sorpresa culinaria para cada asistente. También se repartirá algún recuerdo de Getxo y se recordará la próxima Cita GetxoBlog.

14:15 Foto oficial de Bloggers de Getxo en el Puente de Bizkaia o Puente Colgante.

14:30 Comida de hermandad: Glass de las Arenas, calle Mayor 33, CP 48930, Las Arenas/Getxo.

16:30 Para aquellos que han participado en la comida: Viaje opcional y gratuito en barco hasta el Museo Marítimo de Bilbao, incluyendo la entrada al Museo.


Os esperamos.

viernes, 29 de octubre de 2010

HARTA

Pues sí, estoy harta.

Estoy harta de tener que dar explicaciones constantemente sobre una serie de cuestiones que afectan strictu sensu a mi vida personal y más en concreto a mis habilidades como madre. Que vale que sea madre primeriza, pero para Leire, mi hija, soy su única madre, y por tanto y por las capacidades que el título me confiere, la única con cierta autonomía, junto a su padre, en su educación y velo.

Y es que estoy hasta las narices, por decirlo de manera suave, de tener que explicar hasta cuándo pienso dar teta. Estoy harta de escuchar eso de "mi amiga Piluchi le dio teta hasta que tuvo cuatro años". ¿Y? ¿Dónde está el problema?

También estoy harta de tener que escuchar tonterías del pelo de "hay que llevar a los niños a la guarde porque así se inmunizan, y además, se socializan". Pues nada, todos a apechugar como campeones, a lastrar ellos patologías cuasi permanentes y nosotros, los padres, una angustia vital, por el prurito de llegar a ese gran objetivo que es minimizar las enfermedades en el futuro, y convertirlos en unos grandes conversadores. Y digo yo, que a mí el tener resfriados, gripes, gastroenteritis, anginas, etc. casi todos los años, no me ha inmunizado de nada, y ando cerca ya de los 40. Y no fui a la guardería y no me considero una asocial. Pero claro, soy madre primeriza. Y por lo visto una blanda si decido sacarla de la guarde y que ande libremente disfrutando de los padres y de la familia, en lugar de chuparse los virus de los peques malitos aparcados por sus padres en la guarde (actitud esta que no logro entender, pero como debo ser una madre rancia y del siglo XVII, pues también me lo discuten).

Vale que el mundo actual no facilita precisamente la conciliación. Vale que en este mundo en que vivimos un par de sueldos en casa vienen que ni pintado, y que la liberación de la mujer blablabla hacen que suene a sacrilegio plantearse la sola idea de abandonar el trabajo. Ok, me rindo, resulta difícil hacer esa renuncia. Pero existen otras opciones, por lo menos en mi caso: teletrabajar, ponerte por tu cuenta, y contar con la inestimable ayuda de terceros, pongamos por ejemplo de los abuelos, esos héroes a los que ya me he referido en alguna ocasión. ¿Que puede ser un acto de egoísmo? Tal vez. Y quienes opinen eso, están en su perfecto derecho de hacerlo. Pero mi madre está enamorada de su nieta, ya no contaba con tener ninguna, es la única que tiene, y alucina con ella cada vez que la tiene en brazos. Y a mí me encanta ver a mis padres con la niña, ver cómo disfrutan. Además, tampoco voy a dejar a la niña hasta que cumpla los 18, ni quiero esclavizar a nadie. El que no quiera cuidarla que lo diga y punto. Sin problema. Para eso estamos. Se trata tan sólo de que Leire supere su período de bebé con las menores patologías posibles. Que parece que a la gente le pone cachonda eso de contar los males de los bebés. Como si fueran trofeos de guerra. Yo prefiero contar que dice "papapa", o que corretea como Fernando Alonso. Eso sí que me pone.

Diré más. Que yo sea madre, y mis padres, abuelos, me ha hecho ver las cosas desde otra perspectiva. Y me atrevo a decir que les necesito más que nunca, como persona, no porque cuiden a mi hija. Me atrevo a decir que estoy volviendo a la misma dependencia que tiene Leire conmigo. Y no quiero perderme eso, ni muchas otras cosas, entre idas y venidas a Urgencias, mientras mi hija va sumando puntos en la lucha por la inmunidad.

Así que, a todas las pediatras de frutería, esas que saben de todo, que te cuestionan todo, que te preguntan obviedades y gilipolleces en cuanto te ven cruzar el umbral: dejadme disfrutar en paz de mi hija. Soy su madre, y junto con su padre, somos los que decidimos.

lunes, 25 de octubre de 2010

Segundo encuentro de voluntariado de CEAR-Euskadi

Un año más, CEAR-Euskadi ha brindado a sus voluntarios la oportunidad del (re)encuentro y de la reflexión, cosa bastante importante en un mundo como este en el que habitamos, donde se vive tan rápido que no tienes tiempo casi ni de pararte a respirar.

En esta ocasión, Mundaka fue el centro de operaciones, y su albergue ha sido el escenario para las dinámicas, charlas, y demás actividades que han ocupado sábado y domingo. Lamentablemente, no puedo reportar cómo ha ido el fin de semana completo, ya que el cordón umbilical con mi peque no está cercenado del todo y aún hoy me cuesta horrores separarme de ella, de forma que tan sólo ha acudido a la sesión del domingo por la mañana, que se centraba sobre el proyecto ERANIA.

No voy a explayarme ahora sobre qué es ERANIA, diré únicamente que es un proyecto para la investigación y puesta en marcha de herramientas que favorezcan la convivencia entre diferentes culturas. Sin duda, es un proyecto muy interesante, cuyo desarrollo y planteamiento podría y debería dar la vuelta a las políticas públicas en materia de inmigración, para dejar de hacer esa distinción entre unos y otros, y hablar únicamente de convivencia entre personas. Porque, tal y como se ha dejado entrever en el debate suscitado durante el encuentro, la convivencia está empezando a dejar ser una cuestión de conflicto entre culturas, para convertirse en un problema endémico de nuestra sociedad. Nos referimos claro está a la falta de dicha convivencia, a ese individualismo recalcitrante que nos invade y nos llena de orgullo, a esos que nos decimos autóctonos. Así que cuando, gente con un conocimiento social que ya nos gustaría a muchos, arriba a nuestras costas, a nuestros aeropuertos, a nuestras fronteras en definitiva, con ilusión y ganas de enseñarnos todo lo que alguna vez dejamos atrás por esta globalización y este supuesto Estado del bienestar (permitidme que me ría un poco de este término...), pues vamos y empezamos a soltar argumentos a la defensiva, uno detrás de otro, sin dejar contra argumentar, por el terror absoluto que nos inspira el cambio, lo desconocido, la novedad.

El encuentro ha servido para poner sobre la mesa muchas iniciativas y reflexiones interesantes en aras de dicha multiculturalidad: la distinción dialéctica entre inmigrantes y autóctonos, o la vigencia de la Ley de Extranjería,  murallas cada día más altas que nos separan y que lejos de solucionar, complican más las cosas. Se han propuesto talleres de cocina multiculturales, días sin inmigrantes (no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que no lo tenemos...), o bancos del tiempo.

Y al final, cuando me paro a pensar sobre todas estas iniciativas tan innovadoras, pienso que no estaría mal proponerlas en mi barrio, donde no sé yo si vive algún extranjero. Porque no me saluda el vecino de arriba, ni el del piso de enfrente, ni qué decir de los del portal contiguo...

Lo dicho, que esto de la convivencia clama soluciones YA. A lo mejor así se construía un camino sólido para resolver muchos otros conflictos, y no sólo los interculturales.

Gracias a todas las personas que participasteis en el encuentro, siempre me enseñáis un montón y generáis en mí las ganas de continuar en este proyecto, para seguir aprendiendo de vosotros y vosotras.

lunes, 18 de octubre de 2010

Las dos caras de una misma moneda

Está claro que el noble hecho de trabajar no tiene el mismo significado para todos, y como dicen que para muestra un botón, hoy me voy a cebar un rato con el gremio de los médicos, porque tengo a Leire con gastroenteritis y en estas situaciones es cuando a una se le hincha la vena en plan María Patiño.

Como os digo, resulta que ayer Leire comenzó a vomitar por la tarde, y como la primera la lanzó sin avisar, como suelen ser, y estábamos cerca del centro de salud de Castro Urdiales (del centro "viejo"), nos acercamos para que la examinaran de urgencia. Vaya por delante que a mí no me hace mucha gracia este servicio de urgencia, entre otras cosas porque no tienen pediatría en este caso, y te atiende un profesional que lo mismo examina la gota de un jubilado que los mocos de un recién nacido.

Total, que entramos, y nos atiende un fulano, por llamarlo de alguna manera, que más que un médico parecía un enterrador de la pinta de triste, rancio, amargado y soso que tenía el tío. Parecía salido de las pelis de Western que suele ver mi padre. Le cuento lo que pasa, y me dice que descubra a la niña para mirarla. A todo esto, Leire berreando como un cerdo en su San Martín, y yo nerviosa intentando desabrocharle el jersecito, tarea harto difícil ya que estaba empapado de vómito. Y el tío, sin inmutarse, que sentía yo su aliento de muerto viviente en mi espalda, y me estaban entrando unas ganas locas de calzarle un guantazo por insensible y luego tirar para Laredo o para Cruces. En lugar de eso le pedí a Agus que me ayudara.

Después, un exámen en plan Fernando Alonso, que casi me ahoga a la niña con el achuchón que le metió en la garganta. Todo para recetarnos un mucolítico, leche de Soja en lugar de leche materna (aquí es cuando concluí que era un inútil integral), y controlarle la fiebre.

Como Leire continuó vomitando, y mi agobio de madre primeriza me amenazaba in extremis, nos la llevamos a Cruces. Desde la persona de recepción, hasta la enfermera que nos recibió en la unidad de observación para ver cómo respondía a una toma de leche materna, pasando por la pediatra que nos atendió, todos, sin excepción, demostraron no sólo profesionalidad y conocimiento, sino una humanidad extrema, y un cariño y consideración que son fundamentales.

Y es que en toda profesión, pero entiendo que más en la médica, y aún más en la especialidad de pediatría, está muy bien ser el cojoprofesional digno de Nobel, pero sinceramente, si se es un petardo maleducado e insensible, pues no sé si compensa.

Por cierto, lo de Leire no eran flemas. Era gastroenteritis. El mucolítico, que se lo tome el enterrador, a ver si le anima un poco. Y la leche de soja, pues que le meta un chute con orujo, a ver qué tal. Todos con los que he consultado me han dicho que siga con mi teta. En ello estamos.

sábado, 16 de octubre de 2010

Mi experiencia con los minerales. El desenlace.

Y ahí estaba yo, con un agujero en el estómago más grande que el de la capa de Ozono, anhelando esa nueva parada donde se suponía que, por fin, íbamos a degustar nuestras viandas, que por otro lado estarían ya criando, desde la hora en que la suegri nos había preparado los bocatas.

La siguiente (y última, gracias Señor) parada de este periplo inenarrable (e irrepetible, a riesgo de nuestro matrimonio) era Pineda de la Sierra. Un pueblecito agradable, de esos de paso para tomarse un cafecito en el bar-restaurante, con el par de paisanos que no se terminan nunca su café con gotas, con aroma a tabaco rancio y al pelo quemado de las cabezas de jabalíes, corzos y ciervos que adornan las paredes. Poca luz y cuatro tapas pasadas de fecha tras el mostrador, pese a lo cual uno sigue pensando que se puede comer bien ahí, sobre todo en invierno, con tantos bajo cero... Bueno, al hilo de esta descripción os podéis hacer una somera idea de mi agujero estomacal. Y es que para no variar, antes de llegar al lugar-objetivo, el colega se trincó un par de cervecitas más. Y digo yo que tenía ya la vista nublada, de ahí que no pillara más que mierda con su chupipico de minero.

Para llegar al lugar-objetivo, había que atravesar una especie de camino sin señalizar, que sólo encontraban pirados como mi marido y el colega, puesto que había que dejar el coche en una esquina del camino, donde Cristo dio las tres voces, pero más lejos todavía, vamos, que como te lo robaran, ahí te quedabas porque estábamos en medio de la nada. Pero el tipo era precavido, y torturó un poco más a su 4x4 adentrándose por el susodicho camino, hasta que ya vio que la cosa se ponía chunga (que no era el coche fantástico. Los de mi época me entienden), y no le quedó otra que ir a pie. Que no os lo he contado, pero parece ser que eso de ser aficionado a los minerales y con gusto por el deporte no debe ser muy compatible, y no son pocos los que tienen coches de tercera y cuarta mano para traquetear con ellos casi hasta la puerta de la mina, todo por no desgastar las botas. Pero bueno, dejo para mejor ocasión mis impresiones sobre esta parte de la vida del aficionado a los minerales, porque si no más de uno me va a coger ojeriza y no es cuestión de fastidiarle las ferias a mi marido. Para uno que lo ve como forma de hacer ejercicio...

Volvamos al tema. Estábamos ya fuera del coche, y tras caminar un ratito (no mucho), llegamos por fin a la bocamina (qué términos más chulos estoy aprendiendo), a la sazón un agujero soportado por unas tablas de madera desvencijadas, pasto de arañas y demás bichitos, lleno de polvo y, cómo no, de mierda, gran protagonista de la jornada. Flanqueaba el paisaje un riachuelillo que discurría paralelo a una tubería gigantesca en plan anaconda que no presagiaba nada bueno. Y no me equivoqué. Porque el oasis para comer estaba al final más o menos de aquel enorme tubo, y tuvimos que caminar por una especie de terraplén que según el tipo prometía piezas prodigiosas de piedrolos, hasta llegar a un remanso del citado riachuelillo.

Nos acomodamos en unas rocas, prestos a degustar las viandas. En serio que no podía creer estar viviendo este momento. Abrir la mochila para ventilar los bocatas y darles buena cuenta fue una experiencia cuasimística. Pero más místico fue ver al colega preparar su comida. Porque claro, en la leonera de su coche no podía tener preparada ya la comida. No. Eso, a las seis de la tarde que eran ya, era mucho pedir. Así que nos viene el tío con una cestita de mimbre en plan camping, y saca:

1. La botella de vino y la pone a refrescar en el margen del río. La piedra con vino entra.

2. La hogaza de pan.

3. El queso.

4. El jamón.

5. El cuchillo.

Y mientras empieza con mucha solemnidad a preparar su comida, nos cuenta la historia de su vida. Como podréis imaginar, yo me dedicaba básicamente a comer, porque su periplo vital no me importaba lo más mínimo. Pero era inevitable escucharle, en aquel lugar no vivían ni los grillos. Y además era surrealista ver preparar la comida. Con gran parsimonia cortaba los trozos de queso y jamón, y los iba colocando sobre el pan como si estuviera haciendo una figura de mecano. Y a mí ya empezaba a ponerme de los nervios y me estaban entrando unas ganas locas de arrancarle el cuchillo de la mano y prepararle yo el bocata en un pis-pas. Que pasaban ya de las seis, hombre...

A todo esto, yo ya me había terminado el bocata, y estaba dando cuenta del paquete de Filipinos que habíamos comprado. El aburrimiento hacía estragos, y amenazaba con atacar seriamente mis glúteos y demás zonas sensibles a las grasas.

El tío seguía con la historia de su vida, fiel reflejo y consecuencia de esta extraña afición, llevada por él al extremo. Y es que su vida sentimental había estado marcada por los piedrolos, que le sumieron en más de un dilema y en, según él, incomprensibles discusiones de pareja y rupturas. Claro, pobrecito. Es que las mujeres no os entendemos. Porque, ¿qué puede ser más romántico que estar todo el día con el espinazo doblado buscando piedras, zamparse un bocadillo a las seis de la tarde vaya usted a saber dónde, y volver a casa llena de polvo y mierda? Es que las tías somos muy raras...

Debo señalar además que estos instantes me sentí más que nunca como mujer florero. Porque ambos dos intercambiaron impresiones sobre el mundo de los minerales, se contaron su vida profesional, el cómo había llegado a esta extraña afición... Y yo ahí estaba, se suponía, comiendo Filipinos. Como si esa fuera mi misión vital. Ni se dignó a preguntarme "y tú, ¿qué haces?". Nada. Silencio. No, si no me extraña que se dedique a las piedras.

Los Filipinos se terminaron, y el atardecer iba llegando, gran aliado para escapar cuanto antes de allí. El colega, en un alarde de claridad de ideas, comentó que a lo mejor había que hacer una incursión por el terraplén y alrededores para intentar buscar algo antes de que cayera la noche. Yo me veía ya buscando hueco cómodo junto a la tubería-anaconda para dormir.

Buscar piedras por el terraplén, plano inclinado o como narices se llame, no es cosa cómoda. Porque si ya es un coñazo buscarlas (sobre todo si no sabes lo que buscas) en un terreno plano, podéis imaginaros la cosa cuando andas en plan mandril para no intentar desmorrarte y al mismo tiempo encontrar alguna cosa que supuestamente sea un mineral o algo parecido. Sin embargo ellos, y sobre todo, él, andaban tan campantes, como si andar retorcido fuera su estilo de vida, cual Quasimodo. En fin, que el mundo no dejará de sorprenderme.

Tras estar un buen rato con el espinazo torcido (ellos, ya que yo desistí al poco rato, y pasé al plan B: lanzar miradas de maruja asesina al fulano, a ver si se percataba, al menos, de la hora, que amenazaba oscuridad), decidieron buscar un ratito más, junto a la entrada a la mina. Como podéis comprobar, de maruja asesina tengo poco, o eso, o el tío es un insensible de puñetera madre, porque mis miradas no dieron resultado.

Sólo cuando el sol finalizó su jornada, y como ¡oh lástima!, no había traído linternita, entendieron que lo más prudente era volver al pueblo. No sin antes hacer nueva paradita en el bar (el de las tapas rancias de párrafos superiores), ya sabéis, para tomar las curvas como hay que tomarlas, con un par de cervecitas fluyendo por tu sangre, que es como mejor se cogen.

El regreso en coche fue en plan Fernando Alonso. De pronto el tío se dio cuenta de que estaba oscuro (de noche, se dice de noche), y no quería que le cogiera más oscuridad en la carretera (en esto casi me troncho, ahora nos salía su vena responsable. Es lo que tiene el alcohol). Así que nada, con la cerveza en el cuerpo, el techo del coche corrido, para que entre el aire, sus cigarritos mil ahumando el vehículo, y el gps dando la nota (ya no me flipaba, sólo había una línea en medio de la nada. Y es que no había nada, ni grillos. Ni lobos. Ná), enfiló a toda pastilla el camino de vuelta. Yo acurrucada en un rincón del asiento de atrás, intentando esquivar el humo del tabaco y el fresquete que entraba por la ventana. Y ellos con una conversación absurda sobre los resultados del día, y futuras excursiones para coger más mierda digoo, piedras. Lo de nilosueñes y sobremicadáver seguía vigente en esa conversación.

Creo que nunca me ha hecho tanta ilusión como entonces llegar al pueblo. Calculo que serían sobre las diez de la noche, con mierda y polvo hasta las orejas, hambre a destiempo y un mosqueo de mil pares. La despedida fue breve pero significativa. El colega ¡por fin! se dio cuenta de mi mirada, y como mi marido ya la venía viendo desde hacía bastante, no se enrollaron mucho.

La liada la tuvimos gorda al llegar a casa. Porque encima de mi mosqueo, mi marido se tronchaba de risa con mi reporting del momento vivido, y mis suegros me decían que la culpa era mía, por haberle acompañado. Que razón no les faltaba, no lo niego. Pero al menos ha servido para daros a conocer este relato, que espero que os haya gustado, y que lo difundáis entre las féminas acompañantes de aficionados a los minerales, para que no se llamen a engaño.

A disfrutar.

jueves, 14 de octubre de 2010

Mi momento de ego

A lo mejor no debería publicar esto, pero me hace ilusión.

El año pasado realicé un curso a distancia, en el marco del programa de postgrado de la UNED con la Fundación Universidad Empresa. No era el primero que hacía, lo cierto es que me gusta el formato y la metodología, de manera que lo abordo como un hobbie. Qué curioso, hace muchos años estudiar era una obligación, y ahora se ha convertido en un apasionante pasatiempo.

El curso hacía referencia a la multiculturalidad, tema de rabiosa actualidad y muy interesante para mí, ya que en mi colaboración con CEAR Euskadi siempre salen temas sumamente interesantes y me apetecía profundizar un poco más, con el propósito de hacer de esta colaboración una actividad más fructífera para todos. Las actividades y la metodología del curso prometían, con una plataforma on line, foros, áreas para albergar documentación, mucha información facilitada por los profesores, y la perspectiva de publicación en un CD de los mejores trabajos de investigación de fin de curso.

Sin embargo, al final la realidad es la que es, y por lo visto la gente no participó como se esperaba. Ello no obstante, y como soy bastante cabezona, yo seguí y seguí, y me atreví con una investigación que ya se estaba realizando en CEAR y que me parecía de gran interés. Se refería a la gestión de la multiculturalidad en las empresas y al intento de definir estrategias y metodologías capaces de evaluar los esfuerzos de las organizaciones empresariales en tal sentido, en línea con los sellos de calidad a los que ya estamos acostumbrados.

La investigación gustó tanto en el curso que aunque finalmente el CD no salió a la luz, me animaron a su publicación en la revista de Derecho de la UNED. Y ahora, de la mano de la directora del curso, tengo el placer de disfrutar de la edición impresa de mi trabajo.

Sería una hipócrita si negara que me hace ilusión. Teniendo en cuenta que cuando empecé a gestarlo también se estaba gestando Leire, con una amenaza de aborto que me tuvo unos días en la camita. Considerando que mientras lo redactaba ella se movía tan ricamente por mi panza. Y reconociendo que ella ha sido la razón por la que he renunciado a la tentación de un doctorado tal y como me proponían los promotores del curso. Pues eso, que me siento muy orgullosa de la publicación.

De todas formas, no sería justa si no agradeciera desde aquí a todas las personas que directa o indirectamente, han contribuido a que esto sea posible. En primer lugar quiero dar las gracias a mi marido Agus, que aunque me está todo el día buscando las cosquillas, se desvive para que pueda desplegar todas mis ideas y mis inquietudes. También quiero dar las gracias a la gente de CEAR Euskadi, y en particular a Rosabel Argote, algunas de cuyas ideas se plasman en mi estudio, y cuyo entusiasmo contagioso representa el eje vertebrador del trabajo que hoy veo publicado. Cómo no, dar las gracias a Salvador y Ana, profesor y directora del curso de la Uned respectivamente, que confiaron en mí y han gestionado la publicación. Me hubiera gustado hacer el doctorado para el que tanto insistió Salvador, pero Leire ha compensado esa renuncia. Y finalmente, quiero dar las gracias a todas las personas que ya se encuentran trabajando en esto de la multiculturalidad y están desarrollando interesantísimas acciones en esa línea. Algunas de ellas se recogen en este estudio, que espero que sirva para motivar otros futuros y, especialmente, acciones concretas que den la relevancia que se merece a esta nueva forma de entender las relaciones laborales y empresariales.

lunes, 4 de octubre de 2010

Qué es para mí la innovación

En uno de mis anteriores posts prometía una reflexión en torno a lo que yo interpreto que es innovación. Ya que desde hace unos años, me atrevería a decir que desde que este término se puso de moda en los programas electorales de nuestros políticos, se utiliza a troche y moche, con descontrol y auténtico despropósito.

Y es que para muchos, sobre todo para los que no lo catan, hablar de innovación es sinónimo de tecnología. Y sí, pero no. Vamos, parafraseando a Martes y Trece, puede ser lo mismo... pero no tiene por qué ser igual.

La innovación, in my humble opinion, es la puesta en valor del conocimiento y del saber hacer de las personas, sacándolo a la luz bajo fórmulas distintas a las habituales, lo suficientemente relevantes como para ser capaces de atender a demandas o necesidades ya existentes o tal vez nuevas, pero en todo caso vigentes y sin cubrir. En este contexto, es indudable que la tecnología juega o puede jugar un relevante papel, como medio e instrumento para dar forma a esas ideas. Sería absurdo negarle el protagonismo que tiene, desde el momento en que es parte fundamental de nuestras vidas, en todas sus facetas.

Sin embargo, opino que ese protagonismo debe encajar en su justo lugar, sin que llegue a cegar la valoración del proyecto, de su alcance innovador en sí mismo. Con esto quiero decir que a la hora de evaluar, pongamos por caso, un proyecto de negocio (siempre y cuando no sean proyectos relacionados con las TIC, evidentemente), no se debería supeditar todo absolutamente a si incorpora o no tal o cual tecnología, sino que se deberían tener en cuenta otras cuestiones, tanto o más importantes, como son el conocimiento, el efecto creador de la idea, su capacidad para generar negocio, su capacidad para resolver problemas o necesidades. Y luego, si además aporta un componente tecnológico para facilitarlo, pues mejor que mejor. Pero la tecnología siempre puede llegar después, siempre puede dar pie incluso a proyectos de crecimiento dentro de ese negocio, que lo encumbren y generen nuevas ideas.

Lo normal últimamente es que un proyecto innovador venga ya con una solución tecnológica debajo del brazo que le da soporte y que constituye una carta de presentación muy interesante para los agentes financiadores. Pero no estaría mal, sobre todo ahora que está cerca el Foro del Emprendimiento, que las entidades que promueven la creación de empresas valorasen los proyectos que no traen ese plus (por el motivo que sea), desde la perspectiva de su potencial innovador, entendido desde esa perspectiva amplia, centrada en el conocimiento, planteando iniciativas de conexión con empresas de tecnología que pudieran orientarles y darles soporte (y conste que con esto no estoy arrimando el ascua a mi sardina, lo juro). Creo que de esta forma se darían sinergias muy útiles, más en los tiempos que corren, ya que el nuevo proyecto quedaría más completo, y las empresas establecerían redes de colaboración que pueden ser interesantes a futuro.

Las nuevas herramientas de comunicación (redes sociales fundamentalmente), pueden contribuir muy favorablemente a esta difusión de ideas innovadoras y a esta interacción final entre conocimiento-personas-tecnología, como de hecho me consta que ya se está haciendo. Ahora sólo falta que se difunda adecuadamente para que afloren todas esas ideas innovadoras que sólo conoce, muchas veces, la almohada.

lunes, 27 de septiembre de 2010

La paradoja de la transparencia

De un tiempo a esta parte, venimos escuchando voces a favor de la transparencia, de la visualización y acceso a la información pública, de la participación en suma de la ciudadanía en los quehaceres públicos con la esperanza de que así, con la aportación de todos, los servicios administrativos mejoren en calidad y eficiencia. Algo en esta línea ya se ha avanzado, y así por ejemplo en Gobierno Vasco se han puesto en marcha iniciativas interesantes como OpenData o Irekia; sin contar con los innumerables blogs y entradas en Facebook, Twitter y demás redes, de esta y de otras administraciones, donde funcionarios y cargos públicos dan a conocer sus opiniones y los logros de sus áreas de trabajo, favoreciendo el intercambio de experiencias y opiniones.

Enriquecedor sin duda, y de gran interés para quienes como yo, disfrutan de su trabajo más allá de las ocho horas preceptivas, y bucean en las redes por el simple hecho de aprender, como una ciudadana más, ávida de conocimiento y de mejora continua, con independencia de la empresa tal o cual donde trabaje esas ocho horas. Porque aunque pueda parecer raro, hay gente con inquietudes, gente que disfruta con lo que hace y que quiere aprender, no por y para su empresa, sino para sí misma, como persona. Pero como suelo decir, esa es otra historia...

Siguiendo con el tema este de la transparencia, insisto que, como idea, me parece algo excelente, qué más queremos los ciudadanos de a pie, de cualquier condición, que una Administración eficiente y eficaz, con servicios que funcionan y que además se ajustan a nuestras necesidades. Y si podemos dar nuestra opinión y encima que sirva para algo, pues mejor que mejor.

El anteproyecto de ley de transparencia parece que va en esa línea, y aunque como suele pasar en la piel de toro, no termina de ser perfecta a la primera, sin duda representa un paso de indudable valor, cuyos resultados esperemos sean visibles a medio plazo.

En mi opinión, para que funcione esto de la transparencia y de la participación, hacen falta dos patas. Por un lado, que la ciudadanía realmente participe, sea consciente de esa transparencia, y "pinche" (en el buen sentido), para que aquello que no ve bien, lo haga saber. Y hace falta que sea consciente que lo puede hacer sin temor a represalias, o a malos entendidos. Supongo que para ello hace falta divulgación, comunicación, etc. Y ahí las redes sociales tienen un papel muy interesante, entendidas como una gran plaza donde todos y todas podemos hablar y expresar, libremente, nuestras opiniones y experiencias.

Y por otro lado, hace falta que la administración, en todos sus niveles, acepte con deportividad, si se me permite la expresión, lo que supone esa transparencia y esa participación. Y es que se alabará lo bueno, pero también se criticará o se dará a conocer lo malo, o lo mejorable, o lo menos bueno. Y que ello no debe tomarse como algo negativo, destructivo o desleal; es todo lo contrario. Porque si la Administración se dota de herramientas para que la gente participe, si su personal se expresa libremente en blogs, redes sociales y demás inventos, y después sólo se admite lo que se quiere oír, nos hacemos todos un flaco favor. Y esa plaza abierta y llena de conocimiento quedaría entonces viciada por la sospecha y el temor a una expresión libre y sin tapujos, desde el respeto y el afán de construir algo mejor.

Ojalá todos los avances por la transparencia cristalicen en una sociedad transparente y abierta, donde el intercambio de información sea constructivo, con ánimo de mejorar, y no para que los participantes queden bajo sospecha, y sin ganas de volver a participar, por si acaso.

martes, 21 de septiembre de 2010

El tupperware

Como Leire está en la guardería, y tengo que pasar a recogerla a las 15.30, me he sumado a la masa de trabajadoras y trabajadores que diariamente desempaquetan sus tupperware en los comedores de la oficina para degustar "comida casera".

Aunque llevo poco tiempo en esta situación, y lo cierto es que no dispongo de mucho ídem mientras como, ya que el requeteídem apremia que da gusto y casi ni me siento para llegar a Castro on time (A-8, recuerdo...), he podido realizar un análisis del personal cuando se sienta frente a frente con su tupperware.

En primer lugar, yo me imaginaba un espacio con trajín de microondas, gente que se levanta al fregadero, gente que se acerca a la máquina de café. Eso, con bullicio. Y ahí no me he equivocado. Pero me lo imaginaba con un bullicio digamos que divertido, digamos que el que se supone que hay en esa hora escasa de asueto y despendole antes de volver al tajo. Nada más lejos de la realidad.

Para empezar, cuando llegas e intentas buscar un sitio para sentarte, la gente ya te empieza a mirar raro. Como encima tampoco es que sea una habitual, pues más rara todavía. "A ver quién es esta, con el maletín del portátil y su cara de velocidad". Luego, cuando sacas tu tupperware con timidez y recato, notas miraditas inquisidoras sobre tu suculento manjar, como si con ellas quisieran calcular las calorías que te vas a meter entre pecho y espalda. Y ya no te digo si se te cae el tupper de marras, que es que te ponen nerviosa con tanta miradita, y encima que todavía no le he pillado el punto a la temperatura y los tiempos del microondas, que no se me caiga el chisme se ha convertido en mi obsesión.

Por otro lado, yo es que a la gente no la veo contenta. Eso de que los vascos disfrutamos con la comida, que es un acto social y tal, pues como que no lo veo en el momento tupperware. Porque la gente come a toda prisa, articulando brevísimos comentarios que hay que cogerlos al vuelo, entre cucharada y cucharada, ya que lo que quieren es acabar pronto, para salir antes del trabajo. Si es que no levantan ni la mirada, están ahí, mirando fijamente su ensaladita, o sus macarrones, o sus vainitas, como si así se fueran a desintegrar y teletransportarse directamente a sus estómagos.

Total, que yo supongo que aunque eso del tupper se practica por ser más barato y porque así se entiende que comes más sano (yo confieso que llevo casi siempre comidita de mi amatxu, que me cuida mucho mucho :-))), lo cierto es que con este plan tan guay podemos acabar todos con una úlcera de esas de no te menees. Y total, para lo que te lo van a agradecer en muchos casos...

jueves, 16 de septiembre de 2010

El abuelo ye-ye

Hoy tenía que vacunar a mi hija, y como no es plato de gusto verle llorar solita, y como además se mueve como una lagartija y necesito apoyo logístico, ha venido mi padre desde Getxo, en periplo inenarrable (metro Bidezabal-San Inazio-Cruces+autobús Cruces-Castro Urdiales= más de una hora...). Anacleto nunca falla, que diría él.

El momento-vacuna lo hemos solventado con éxito, Leire ha lloriqueado justo en el pinchazo, pero luego se ha quedado tan pancha. Y pienso que si los adultos supiéramos proporcionar así de bien nuestros sentimientos, y ajustarlos a la realidad de las cosas y sin exagerar, mejor nos iría. Pero ese es otro tema.

Después hemos ido a un bar para dar la merienda a la peque. Le hemos puesto el babero, y mi padre la ha sentado en sus rodillas mientras yo le daba las cucharaditas sin piedad (aunque hay que decir que ella tampoco hace ascos, de hecho es la reina del momento-puré en la guardería). Para amenizar el instante, mi padre tarareaba, incluso canturreaba, las canciones que se oían en el bar, todas de la radio, bastante actuales. Y claro, la camarera ha flipado, y así nos lo ha hecho saber.

Me alegra mucho saber que tengo un padre moderno, y Leire en consecuencia, un abuelo ye-ye. Lo cierto es que me ha hecho mucha gracia, no sé yo a qué está acostumbrada esta camarera. Y es que mi padre, y mi madre también, son dos personajes del Renacimiento, ya sabéis, de esos polifacéticos que te sorprenden cada día con nuevas habilidades y capacidades.

Así que cuando el Presidente del FMI dice que hay riesgo de que se pierda una generación (la ni-ni, supongo), pienso que a lo mejor tendrían que echar mano de estos abuelos ye-ye (que imagino habrá unos cuantos), en vez de tanto comité de sabios, porque seguro seguro que daban ideas buenísimas, innovadoras y divertidísimas, para que esa generación recupere las ganas de "tirar p'lante".

martes, 14 de septiembre de 2010

Mi experiencia con los minerales III

Así fueron pasando las horas, y aquello parecía no tener fin. Bajo un sol de justicia, y con el machacón repiqueteo de los piquitos de ambos dos en diferentes puntos del escenario de trabajo, andaba yo de un lado para otro, comiendo mi manzanita, buscando un lugar donde poder mear tranquilamente (misión esta harto imposible, ya que el tipo parecía un enano saltarín y allá donde fuera, allá que me lo encontraba pico en ristre, incansable el tío). Comencé a sentir una irrefrenable fijación por mi reloj de pulsera. Ya que no daba crédito a mis ojos, más de las cuatro de la tarde, y los dos tíos de un lado para otro, intentando sacar algo de provecho entre aquella cantidad de mierda, ¡¡y sin comer!! Yo es que ya no aguantaba más, mi aguante de recién casada tenía un límite. Así que ahí me acerco a Agus, y como que no quiere la cosa, le informo convenientemente de la hora. El tío me mira sorprendido, y parece como que sale de un letargo y la panza le empieza a crujir. "Pues sí, habrá que comer", sugiere. Ya, pienso yo, es lo que se suele hacer. Que digo yo que los aficionados a los minerales también comen, porque pinta de pasar hambre no tienen no, y no creo que la variscita y las piritas estén sabrosas y ricas entre pan y pan.

Total, que nos acercamos al tipo y le hacemos la sugerencia de dar buena cuenta de los bocatas que nos aguardaban en la leonera digoo, en su maletero. Y el tío nos mira como si le estuviéramos preguntando su opinión sobre el big bang. Vamos, que parecía no tener hambre después de tanto picar. Pero parece que le damos penita y da su brazo a torcer. Eso sí, primero había que tomarse unas birritas, digo yo que no sería para celebrar los hallazgos de la mañana. Que aprovecho para informar que pese a que Agus reconoció que no había más que mierda por aquellos lares, ambos dos portaban dos buenas bolsas de piedrolos.

La idea era tomarse las birritas en el pueblo, ya sabéis, el que sale en Gente y programas de esos. Como podréis imaginar, el pueblo en cuestión era pequeñito, de esos que se recorren en un periquete sin cansarse demasiado. Pero por lo visto yo estaba equivocada y para alcanzar a ver un bar en aquella zona era indispensable coger el coche, el 4x4 que hasta entonces estaba tan tranquilito. De manera que nada, nos subimos al coche, y tras dar unas buenas vueltas, por fin encontramos una especie de bar donde poder refrescar el gaznate. Mi sorpresa fue mayúscula cuando, al bajar del vehículo, me doy cuenta de que estamos a escasos 20 metros del sitio donde hacía 10 minutos había estado aparcado el coche. Repito por si no os habéis percatado: 10 MINUTOS PARA 20 METROS. Ni en los mejores atascos de la A-8, lo juro y creedme que los he padecido.

Para no penséis que exagero y os podáis hacer una idea de la situación, os muestro un pequeño mapa del asunto:



A nada que seáis un poco avispadillos, seguro que recordáis aquello de "la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos", que hasta yo que soy de letras me lo sé, pero el tipo este entre tanto polvo y piedrusca se debió olvidar del detalle y nos hizo un recorrido turístico por el pueblo. Insisto, 10 MINUTOS PARA 20 METROS.

Pese a todo, y mira que soy imbécil, yo seguía intentando ser positiva, y aunque el agujero de mi estómago era ya más grande que el de los astronautas de Alien, pensé que era mejor hidratarme porque al menos en la tele siempre dicen que te mueres antes de sed que de hambre, y como aquello no tenía visos de llegar al momento bocata, opté por la supervivencia pura y dura. Me trinqué casi un litro de agua... y el tipo casi lo propio de cerveza. Mira que conducía él, y si ya nos metió buenos meneos en el camino de ida y estaba sobrio, con los barriletes de cerveza que estaba trasegando comencé a ver mi integridad física seriamente en peligro. Más valía llenar pronto la panza, al menos si moría, que no fuera de hambre.

A todo esto, el fulano no paraba de hablar (entre trago y trago), de piedras. Y Agus le seguía la conversación. Que luego me dijo que no, que él también estaba harto, pero qué bien disimulaba. Con diplomáticos así, ríete tú de Carter y demás coleguillas de patio.

Calculo que serían sobre las cinco cuando nos subimos de nuevo al 4x4. Y entre que abre la escotilla de arriba (ya sabéis, cáncer de pulmón versus pulmonía, gran dilema), y guardar los hallazgos en la leonera (sí, leonera. Una ya no estaba para eufemismos), resulta que suena su móvil. Era su hermano. Y el tío nos reproduce la conversación. Por lo visto tenía su padre una enfermedad de esas con efectos escatológicos, y nos lo describió muy bien, por si nos daban los síntomas, supongo. Y luego le explicó a su hermano el planazo que tenía ese día. Que estaba con unos amigos (error), que estaban buscando minerales (si tú lo dices...), y que íbamos a ir más veces juntos en alegre birlibirloque (en ese momento Agus esbozó una mueca de risotada y yo le lancé una mirada de las mías: sobremicadáver+nilosueñes. Este "nilosueñes" a veces me da resultado, sobre todo en el tema piedras. Gracias al cual creo que sigo en mi estado civil y no viuda. Pero ese es otro tema).

Por fin arrancamos. Todavía no sabía a dónde. Pero cuando llegamos, añoré el rincón perdido que habíamos abandonado, porque el nuevo sitio era tremendo. Y lo peor es que después volví más veces, con Agus. Si es que la culpa es mía...

lunes, 13 de septiembre de 2010

A mí no me da de comer

Dice nuestro ínclito presidente del Gobierno Español, que el parado que se forma no está parado, porque está trabajando. Que se ha dado cuenta con la crisis que la formación y la innovación son fundamentales. Y que la protección social se tiene que enfocar al trabajador.

Yo me pregunto si estas profundas reflexiones las ha obtenido tras una concentración sesuda digna de obtener un honoris causa en la Universidad de Villarriba, o sin más ha sido lo primero que se le ha pasado por la cabeza cuando se han juntado todos en esas reuniones tan chupis que salen en la tele, ya sabéis, las que hacen sobre mesa de cristal, con cafecito y bollitos recién horneados.

Porque es que a mí, un suponer, si estuviera en el paro y tuviera que hacer uno de esos cursos tan interesantes del INEM (ya sabéis, uno de esos que te reciclan tanto que parece que has pasado por Corporación Dermoestética), vamos, si vuelvo a casa con esas carpetitas tan monas que te dan, pues sí, son monas, pero Leire, mi hija, que es una triperilla, intuyo que se quedaría con hambre. Porque los power point y los documentos word, así a palo seco, de momento no dan de comer. Y como se da la circunstancia que por la formación no pagan un duro (a veces incluso tienes que pagártela tú, fíjate qué cosas), pues vale que estaré trabajando, pero en plan Ong que no mola nada para el estómago.

Le doy la razón, sin que sirva de precedente, en que la formación y la innovación son importantes. Tal vez si nos hubiéramos dado cuenta antes, no estaríamos enmarronados hasta las orejas con esta crisis cuasicrónica que padecemos como quien tiene una verruga en la punta de la nariz, que se sobrelleva como se puede y se disculpa ante propios y extraños empolvándola a ver si se tapa. Que se lo pregunte nuestro ínclito Presidente a los amigos investigadores de mi marido, excelentes profesionales que han tenido que emigrar a otros países europeos para investigar en condiciones laborales decentes y no como becarios. Y luego está el tema de qué entendemos por innovación, que se llena la boca de tecnología y blablabla y nos quedamos ahí (para mí la innovación va más allá, pero en fin, ya comentaremos en otra ocasión).

Y ya lo de la protección social... en fin, suponía yo en mi ignorancia que era para el trabajador, pero con ese comentario me estoy echando a temblar...

Menudas cosas que se escuchan por la radio. Y todavía estamos a lunes, buf.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Junta Abierta de Getxo Blog

Hoy he asistido a la novena junta abierta de la asociación de bloggers de Getxo (Getxoblog). Como siempre, Agus y yo hemos tenido que coordinarnos para poder acudir, y no trastocar demasiado los horarios de la niña, particularmente sensibles en estos momentos con su reciente estreno en la guardería.

Me ha sorprendido gratamente la nutrida presencia de asistentes, a muchos de los cuales aún no conozco (tengo que ir más veces). De todo lo que se ha hablado hasta la hora en que me he marchado (Leire obliga), me ha parecido sumamente interesante la propuesta de realizar una mesa de mujeres bloggers con influencia en Euskadi, dentro del segundo encuentro de bloggers de Getxo, previsto para el sábado 30 de octubre en el Conservatorio de Música de Las Arenas (Getxo). No me cabe duda que será un punto de partida para organizar monográficos sobre este tema, y que seguro concita el interés y la participación de un nutrido grupo de personas.

Ahora sólo nos queda formalizar la asociación, y conseguir apoyos y patrocinios para seguir avanzando en los muchos proyectos que tiene en cartera. Adelante

martes, 7 de septiembre de 2010

La transparencia

Nunca dejo de sorprenderme en mi vida profesional. Y no voy a contar nada nuevo, pero me ha llamado la atención cómo, con ocasión de la preparación de una oferta, está saliendo a la luz el verdadero quiz de la cuestión cuando se trata de implantar sistemas de información.

Y es que resulta que oh sorpresa, el cliente quiere transparencia en el servicio. Que está muy bien todo eso del último grito en tecnología, aportar equipos de técnicos superexpertos en tal o cual lenguaje. Pero que si se queda ahí, y el usuario permanece fuera, pues como que mal. Porque al final los supertécnicos se van con su megalenguaje a otra parte, y los usuarios se quedan con el pastel (a la sazón, la aplicación de marras), muchas veces sin saber por dónde hincarle el diente. Y claro, se pasa de fecha y queda en el olvido, casi casi sin estrenar.

Me llama la atención que a estas alturas, reflexiones de este tipo se consideren relevantes y novedosas. Porque a mi juicio, desarrollar aplicaciones informáticas no reviste un halo de misterio y de sofisticación que exima de un mínimo de relación personal con el cliente. Que vale que estamos en esto de la sociedad de la información, pero el contacto es el contacto, y si es cercano y con una sonrisa, pues mejor que mejor.

Vamos, que como veis yo sigo a vueltas con la gestión del cambio, con el trato social y humano en esto de desarrollar sistemas de información. Porque si donde yo trabajo empiezan a darse cuenta que esto de la transparencia es importante, ni os cuento lo que deben pensar los usuarios cuando se encuentran con equipos de trabajo que les escuchan, que atienden sus demandas, y que les acompañan en el lanzamiento de un nuevo sistema y proceso, más allá de la típica formación con presentación de power point y manual con dibujitos. Deben pensar que somos de otro planeta o algo así. En fin.