sábado, 27 de junio de 2009

La tecnología más revolucionaria

Habitualmente en este blog suelo escribir sobre temas relacionados con mi trabajo (consultoría de negocio asociada a NTIC) y con mi actividad como voluntaria en CEAR-Euskadi. Hoy quiero asociar ambos temas en este post, de una manera un poco extraña, pero que creo que al final, si somos capaces de leer entre líneas, nos daremos cuenta de que sí, están interrelacionados.

Tecnología y respeto a la persona están relacionados en nosotros mismos, como seres humanos, desde el momento mismo de la concepción. Porque no hay tecnología más avanzada, ingeniería más exacta que la de nuestro propio cuerpo. Y hablo con conocimiento de causa, porque en este momento vivo una de las experiencias más alucinantes (en el más amplio sentido del término), que puede tener una persona. Y más si eres mujer (en esto al menos, sí somos diferentes y exclusivas :-).

Pues sí, como habréis podido imaginar, estoy embarazada. La inmersión tecnológica empieza ya cuando ves en la primera ecografía una bolita minúscula con forma de habichuela que flota dentro de tí, y te parece mentira que una cosa tan pequeña te tenga tan hecha polvo. Pero es que todo el cuerpo se me estaba reajustando. ¿Qué superordenador es capaz de hacer esto? Luego siguen otras ecografías, y como por arte de birlibirloque, ves que ese garbancito ya tiene extremidades y una cabecita, un corazón que late como queriendo salir de tí, y se mueve de una manera increíble. A partir de ese momento, sabes que sí, que está creciendo. Y vale, puede sonar a tópico, pero parece mentira que nuestro cuerpo sea capaz de crear otro ser, con todas sus piecitas, sin que sobre ninguna. Y mientras la tecnología exacta de nuestro cuerpo va haciendo nuestro trabajo, vas aprendiendo que muchas cosas de nuestra vida cotidiana que supuestamente nos hacen avanzados es bastante perjudicial para dicha tecnología, y compruebo entonces que la perfección es tremendamente frágil.

No puedo avanzar mucho más porque los cambios corporales no son aún significativos. Sólo sabemos que está ahí. Como en este momento estarán miles de pequeñajos creciendo en las barrigas de mujeres de cientos de nacionalidades, de diferentes países, de diferentes culturas. Y todas compartimos ese sentimiento común de experimentar la construcción de una nueva personita. En eso somos iguales. Y en tanto que todos hemos sido construidos así, lo seguimos siendo al nacer. Puede parecer una reflexión estúpida, pero no sé, a lo mejor es el cambio hormonal. Quién sabe.

miércoles, 17 de junio de 2009

Red Innova

Hoy y mañana tiene lugar en Madrid Red Innova, el primer encuentro de innovación y tecnología para los mercados de habla hispana y portuguesa. La idea no es nueva, vamos, lo de compartir experiencias, ideas, etc., con el objetivo de salir de este encuentro satisfechos de haber estado, contentos por el feedback recibido, y expectantes ante la posibilidad de futuras colaboraciones y/o negocios.

A mí este tipo de encuentros siempre me han parecido muy interesantes. Poner en común ideas y puntos de vista puede servir para encontrar ese que tenemos en común, ese que puede ser el pistoletazo de salida para una mejor idea o para un gran proyecto. Y en cualquier caso, representa una cartera de contactos que nunca se sabe cuándo pueden venir bien.

Me resulta muy agradable comprobar que entidades financieras y otras macroempresas saben apostar por este tipo de inversiones, a futuro y a largo plazo en muchos casos. Más allá de insultos al respetable con fichajes futboleros de escándalo, que se han comido esos brotes verdes finitos finitos (yo es que todavía no los he visto. ¿Será algún bonsai que se quedó en la Moncloa?), sobre todo para las pequeñas y medianas empresas que no consiguen ni una mínima parte del coste de esos fichajes para seguir adelante. Y no olvidemos que son ellas, y no Ronaldo con su botita de oro, los que día a día contribuyen a que nuestra ciudad siga adelante y se levante cada mañana.

Espero seguir recibiendo noticias de nuevos encuentros con emprendedores, me da igual de lo que sea (tecnología, cría de especies raras, etc.). Lo importante es crear grupo, mover los espíritus de quienes aún confían en que es posible y, sobre todo sobre todo, consolidar apoyos certeros; que no se quede en un encuentro con coffee-break, sino que vaya más allá, que tenga continuidad en Facebook, en Twitter o en el centro cultural de la esquina. Pero por favor, que no se pierda el interés por promover este tipo de encuentros.

viernes, 12 de junio de 2009

La panadería de los horrores

Diferentes emisoras de radio se hacían eco ayer de la noticia del trabajador boliviano que, presa de su ilegal situación, perdió el brazo y casi la vida cuando se la dejaba ya de hecho 12 horas al día entre pan caliente y bollos para los que tienen ese papelito que dice que eres ciudadano de pro. El empresario, tan majo él según decían por la tele sus paisanas, lo dejó a una distancia prudencial del centro sanitario, y corrió raudo y veloz a la panificadora para limpiar los destrozos que había hecho su MachuPichu particular ("Aída", esa gran serie ilustradora del paisaje nacional). Que igual que queda mal ver un pelo en la sopa, imaginémonos por un momento lo desagradable del asunto en una barrita de pan, máxime si hablamos de brazos, sangre y esas cosas que todos tenemos, normalmente en su sitio.

Hechos como éste son abominables, y deberían llamar a la reflexión de cuantos se quejan amargamente de cómo en tiempos de crisis, el inmigrante de turno se queda con los trabajos, con las ayudas, con las viviendas, vamos, con todo lo que pilla (no voy a entrar al trapo en este asunto porque por sí solo ya da para otro post). Porque la cuestión no es si esa persona trabaja por salarios irrisorios, más que nada porque no le queda otra y porque si no lo hace ella, lo hará otra, boliviana, rumana, burgalesa u ovetense, que la cosa está muy malita. La cuestión está en por qué no existe una mano más férrea por parte de los poderes públicos en controlar estas prácticas más que habituales por los empresarios. Ya sabemos que existe una legislación, unos derechos reconocidos. Todo eso está muy bien, pero sin acciones positivas, y no omisiones, sin políticas reales que hagan posible un control por un lado, y una sensibilización por otro, me temo que esta situación se va a prolongar y va a afectar no solamente a la población inmigrante, sino a tantos y tantos trabajadores que en un momento de crisis como el actual resultan más vulnerables a este tipo de desmanes.

Por otro lado, no deja de sorprenderme que ante situaciones así, el Gobierno se rasgue las vestiduras y suelte esa gran frase de "debe caer todo el peso de la Ley" (¿tiene siempre el mismo peso o hay veces que está en operación bikini?), y además, termine con la perla de "vamos a estudiar el caso para regularizar la situación de esta persona". O sea, que si pierdes un brazo trabajando ilegalmente, de la noche a la mañana te conviertes en ciudadano de pro. Es como el colombiano que salvó a una ancianita en un incendio en Valencia hace unos días, y el policía de turno le dijo que a lo mejor así podía ver regularizada su situación e incluso hasta encontrar trabajo. Vamos, que te queda la sensación de que eso de la regularización es una especie de reality, ¿no? En fin, sin comentarios. Menudo país.

viernes, 5 de junio de 2009

Administraciones en Red, en Gobierno Vasco

Acabo de leer que Iñaki Ortiz y Alberto Ortiz de Zárate pasan a responsabilizarse de las áreas de modernización administrativa y atención ciudadana, respectivamente. Algo debía cocerse cuando no tenían su blog tan a la última como nos tenían (mal)acostumbrados. Desde aquí, mi más sincera enhorabuena, esperando que este nuevo cargo no impida el que podamos seguir disfrutando de sus reflexiones, tanto en la blogosfera como "de viva voz", en ponencias y encuentros.

Podéis tener acceso a la entrevista realizada desde Openpropolis en "Administraciones en Red entran en Gobierno Vasco".