Plan de Desarrollo Formativo
El comienzo del fin de semana no ha podido ser mejor. Aunque reconozco que separarme por vez primera de Leire una noche ha sido extremadamente duro, y que alguna lagrimita ya se me escapó por el camino, la experiencia ha merecido la pena. Y es que, con un cumplimiento absoluto de los compromisos adquiridos, el jueves arrancó el Plan de Desarrollo Formativo 2010-2011 de mi empresa, del que formo parte y en el que participo junto con 27 compañeros más, llegados de las diferentes oficinas de mi compañía repartidas a lo largo de la piel de toro. El punto de encuentro, y de partida, era el Monasterio de La Salle en Bujedo (Burgos), un lugar al que raramente habría llegado si no se hubiera organizado todo esto. Se trata de un enclave que invita a la reflexión, a la convivencia, al encuentro inter e intrapersonal. Así que supongo que por eso lo eligen todos los años. No creo que lo sea por sus suculentas jamadas, que siguiendo la tradición monacal, son frugales y sanísimas, circunstancia...