Nada que decir
Hace ya varios días que estoy de secano blogero. La baja laboral, la recta final del embarazo, la atención continua de nuestra hija Leire y marujeos varios, hace que no sienta el impulso de expresar mis reflexiones, que aunque no lo parezca las tengo, con la palabra escrita. Lo cierto es que mirando al mundo exterior, ya sea a través de las redes sociales, ya a través de los canales tradicionales de (des)comunicación, a una le entran ganas de seguir muda. Y si ya miramos directamente a la calle y vemos cómo funcionan algunos del rebaño, pues qué te voy a contar, que estoy mejor jugando a pintar con Leire y contando las pataditas de June. Y es que me sigo sorprendiendo de nuestros políticos y su capacidad de no reacción, su soberano rostro para seguir mintiendo delante de nuestras narices, exprimiendo la teta más y más. Y nosotros tan campantes, comprando caretas de la Duquesa y alabando su generosidad por repartir champán a troche y moche en las calles de Sevilla, con ocasión de su...