martes, 31 de mayo de 2011

Enrédate Mujer

El Ayuntamiento de Getxo ha subvencionado el proyecto "Enrédate Mujer", presentado por la Asociación de Bloggers de Getxo "GetxoBlog", dentro de la convocatoria anual de subvenciones para proyectos de igualdad.

El objeto del proyecto es desarrollar una batería de talleres a lo largo del último trimestre del año 2011, que fomenten y divulguen el uso y buen uso de las redes sociales entre las mujeres del municipio. Para ello, se han diferenciado dos colectivos: mujeres menores de 35 años, y mujeres mayores de esa edad. Para ambos grupos se han organizado dos tandas de talleres, más uno final de cierre que adoptará la forma de Kfé Fussion en el que esperamos contar con la participación de otras provincias.

Los talleres serán impartidos por la Junta Directiva de Getxoblog así como por destacados expertos en la materia. Además, todos los materiales serán supervisados por una experta en género para el adecuado tratamiento del lenguaje y difusión de los contenidos.

Os informaré oportunamente del desarrollo del proyecto.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Hasta pronto, Castro Urdiales

Cuando llegué por primera vez a tí, tu belleza me pareció una bofetada de insolencia e ironía. Era un día soleado y espléndido, que contrastaba con la oscuridad de mi corazón, todavía perplejo ante los últimos acontecimientos.

Llegué a tí como último recurso, en un esfuerzo desesperado por enterrar mi espejismo de felicidad y de hacer frente a la otrora realidad material de solventar los inconvenientes fiscales que este tipo de situaciones, generalmente, suelen acarrear.

El destino, o Aquel que convencida estoy guió mis pasos hacia la que era mi verdadera existencia, quiso que el piso objeto de mi visita estuviera aún de obras y tuvieran que enseñarme el de la otra mano. Cuando abrieron sus ventanas, y ofreciste a mis ojos el mar, tu puerto, tu iglesia de Santa María, supe que había llegado.

Confieso que los comienzos no fueron fáciles. Eran muchos los fantasmas aún por desterrar. Pero la placidez de tu clima, la sensación de anonimato y de vuelta a empezar terminaron de convencerme.

A partir de entonces, mi vida tomó otro rumbo, el que correspondía.  Y conocí a mis amigos, descubrí mis aficiones, conocí a mi marido y formé mi familia.

Hoy, con un nuevo miembro en camino para esta familia, y nuevos proyectos en la cartera, tengo que decirte hasta pronto. Vuelvo a mis tierras getxotarras, para conciliar mejor mi vida personal, profesional y familiar. Sin embargo, nunca podré olvidarte, y me traicionaría a mí misma si no acariciara muchas veces más la arena de tu playa.

Me voy con la sensación de haber roto miles de prejuicios. La de quienes se burlaron con socarronería porque decían que me iba a España, porque me iba a aburrir de atascos, porque iba a morir burocráticamente hablando en un marasmo de mafia municipal. No creo que seas más república bananera que muchos otros municipios del que va a ser mi nuevo entorno vital.

Los atascos padecidos han sido muchos, pero no más que los que he sufrido en Malmasín, o en Artaza.

La atención sanitaria, en mi caso, ha sido excelente. Me voy con pena de no completar mi embarazo de la mano de Arantza, mi matrona en el centro de salud de Cotolino II, estupenda profesional desde el punto de vista técnico y humano. Mi más sincero agradecimiento a Teresa Ugarte, mi médico de cabecera. Y a la pediatra de Leire. Gracias también a todo el personal del servicio de urgencias del Hospital de Laredo, una calidad humana que ya quisieran algunos en Osakidetza.

Todavía no me he ido del todo, y ya añoro la panadería Bizkarra, la cafetería Bristol, la farmacia roja del centro y las conversaciones interminables con su dueño, la parafarmacia donde entras a comprar una infusión y si te descuidas te han vendido la tienda entera.

Ya añoro tu paseo, tus rincones escondidos de calas y olas violentas, tu playa, los turistas. Leire echará en falta tus columpios, tus parques. Y mi marido, además, la proximidad con minas y canteras.

Me voy convencida, no hay duda que es una nueva etapa en mi trayectoria vital. Pero no tengas duda que volveremos a verte, muchas veces.

Muchas gracias por acogerme, y hasta pronto.

viernes, 20 de mayo de 2011

Por fin, habla el pueblo

Acojo con sorpresa y agrado el movimiento del 15-M, una maravillosa expresión de conciencia y revulsión de nuestra ciudadanía, que creía muerta entre fútbol, la esteban y demás porquería mediática.

Ciertamente es una gozada saber que esa que dicen generación perdida ha salido de su letargo y reclama por una sociedad mejor. Y que miles de ciudadanos y ciudadanas se han sumado a esta expresión social sin precedentes para al menos, no cruzarse de brazos.

Son muchos los debates que se suscitan ahora, cuando hace unos días todo parecía quedar en una algarada más. Nos preguntamos qué pasará después de las elecciones generales, si las propuestas que parece se están lanzando van a cristalizar en algo concreto, si vamos a ver nacer un nuevo esquema de organización social o si, al menos, nuestros políticos y políticas van a tenernos en cuenta, más allá de la hambrienta necesidad de las urnas.

Parece mentira que estos que se llenan la boca con los términos de democracia y libertad, que han sacado pecho sin rubor ante otras manifestaciones en el mundo de una ciudadanía ya cansada por esta forma de pensar global y sin futuro, resulten ahora apocados y cobardes, incapaces de coger el toro por los cuernos y dejar de mirarse al ombligo. Resulta indignante y obsceno que con esas actitudes de tímidos mea culpa preguntados por lo inevitable, intenten escurrir el bulto aunque sea hasta el 22 de mayo, confiados en que más allá de esa fecha, todo quede en una concentración más.

Quisiera pensar que no, que no puede quedarse en una pataleta más de nosotros, los españolitos. Quisiera pensar que esa revolución de conciencias, que ha llegado tarde pero por fin ha llegado, tendrá que servir para algo. No quiero pensar que el lunes que viene vamos a volver al trabajo, a la Uni, o a la cola del paro, sin más que el recuerdo de una acampada donde se pudo hacer mucho. Espero y confío que el poder de las redes sociales, infravalorado por una clase política que ha demostrado no estar a la altura de la sociedad que representa y de ser una ignorante absoluta en el poder de la comunicación más allá de sus medios manipulados, confío como digo, que permita dar continuidad a esta expresión de libertad sin tapujos. Que nadie se apropie con indecencia de ella. Que nadie se deje llevar por los halos de la exaltación y del fervor de las masas. Que alguien sea capaz de coger el guante que lanzamos nosotros, ciudadanos y ciudadanas, y entre todos seamos capaces de lavar la cara, aunque sea un poquito, a este sistema que por fin, ha roto aguas.

martes, 17 de mayo de 2011

Rara y chapada a la antigua

Cuando decidimos bautizar a Leire, un antiguo compañero de trabajo me dijo que era una antigua. Reconozco que en su momento me molestó un poco, pero dado que hoy por hoy ser católico no se lleva nada, tampoco le dí más importancia.

Sin embargo, durante estos días de reposo, he tenido oportunidad de ver algunos debates de esos programas de tertulia de sobremesa que animan algunas cadenas, y la verdad es que no me extraña que digan que soy antigua por decir que soy católica. Es más, no me extrañaría ni que me llamaran rara.

Porque anda que conozco gente, incluso de mi edad y hasta más jóvenes (¡cielos!), que son católicos, van a misa, y no van vestidos como santurrones, no tienen cara circunspecta o de estreñido como esos que salen en la tele para hablar, pongamos por caso, del aquitepilloaquitemato, o de los vientres de alquiler. Y hasta piensan y tienen espíritu crítico, para sorpresa de muchos.

Y es que en esos programas, nos aparecen unos representantes de la fe y la vida cristiana que dan mucho, pero mucho miedo. Porque sueltan unas barbaridades tremendas, que parece que andamos todos con el cilicio de bolsillo y la excomunión en la boca, reprimidos y ahogados en nuestros pecados más inconfesables. Todo ello sin contar con la imagen que ofrecen, con ropa del siglo XV por lo menos, que ya no se ponen ni las monjas del colegio de mi hija, con un peinado que brilla por su ausencia, y con la cara lavada y bien restregada, para que se vea bien esa imagen de sufrimiento que tanto gusta vender a cuenta del cristianismo, no sé muy bien a quién.

Entiendo que en este tipo de debates se trata de hablar con personajes extremos, que provoquen el morbo e inciten a la discusión. Pero es que no veo un tomaydaca en este sentido, porque la parte contraria generalmente viste a la última, parece supermaja y superguay, y dan ganas de irse con ellos de copas por el resto de tus días.

A lo mejor no estaría mal plantar un debate sobre gente católica NORMAL. En el más amplio sentido de la palabra. Gente que trabaja, vive con su familia (o no), que ríe, sufre como los demás, opina y se queja (o no, que ahora no se lleva mucho), y que muchas veces, no comulga con todo lo que se dice por ahí. Porque somos creyentes pero no borregos. Por lo menos, no todos. Vamos, que no me vale ni el fulano del cilicio ni los colegas de la guitarrita. Que los del término medio somos muchos más. Lo que pasa es que no se nos oye nada.

Y claro, así nos luce el pelo...

domingo, 15 de mayo de 2011

Educación y tonos de voz

Hoy que estamos de domingo, voy a alzar al aire un llamamiento a favor de la buena educación y contra las salidas de tono. Porque supongo que más de una vez nos habremos topado con algún comentario totalmente fuera de lugar, que nos deja descolocado, y que denota cierta falta de respeto por aquel o aquella que los suelta.

Me refiero a esos comentarios del tipo "a ver si es que no escuchas cuando te hablo", o "date prisa que no tengo todo el día", o "a ver dónde quieres que mel o  guarde". O cosas así que se dicen de repente, sin venir a cuento, cuando por tu parte se está hablando con la educación y el respeto que entiendes se merece esa persona con la que estás hablando, a la que conoces, aprecias, quieres o incluso, hasta amas.

En mi humilde opinión, esos comentarios que se acompañan de un tono de contestación que no ayuda nada a relajar el ambiente, pueden ser debidos a varias razones:

- Está en un estado de estrés o agobio que hace que pierda los estribos. En cuyo caso puede ser perdonable y comprensible. Quién no ha tenido arrebatos así (recuerdo mis atascos en la A8...).

- Está en compañía de personas ante las que tiene que demostrar cierta superioridad o dominio de la situación. Aunque para quien le escucha, lo único que demuestra es un grado de preocupante inseguridad.

- Su educación no está pulida del todo, su nivel de asertividad está por los suelos, y necesita repetir la asignatura de urbanidad que tiempo ha algunos conocimos (qué viejales soy). Tampoco es que esto sea del todo culpa suya, pero entrado uno ya en años, no está de más un poquito de esfuerzo. Sobre todo porque con las nuevas generaciones, ante una salida de esas lo mismo te mandan a tomar vientos o cosas peores.

Cualquiera que sea la razón que lleva a escupir eso por la boca, creo que el respeto y la consideración hacia la otra persona van siempre por delante, sobre todo cuando se va de cara y sin doble intención. Porque entonces esos comentarios es cuando más fastidian.

Feliz domingo.

jueves, 12 de mayo de 2011

Reposando las ideas

Aquí estoy de nuevo. Han sido unos días de secano bloggero, totalmente ajeno a mi voluntad, producido por una nueva amenaza de aborto que me tiene en la camita, "incubando el huevo" (que por cierto parece que está bien).

Al igual que en mi último post, nada ha cambiado en lo que a alternativas de ocio se refiere. La televisión sigue siendo una basura, con el agravante ahora del momento electoral, que la hace aún más insufrible. De manera que me refugio en la lectura, en Internet (desde ayer), y sobre todo en mi hija Leire, que con su sonrisa y sus mimos me entretienen y hacen los días más llevaderos.

En estos días de descanso obligado he asistido al retroceso increíble de nuestra sociedad. Una sociedad que para mí, cada día más torna al blanco y negro. Porque no dejo de pensar en las algaradas obscenas de los norteamericanos celebrando la muerte de Bin Laden, los comentarios despectivos de sus dirigentes ante las quejas de los familiares de aquel, o el runrun más que creíble de sus prácticas de tortura, de las que ahora, curiosamente, ya no se escucha ni palabra.

No voy a poner en duda que Bin Laden era un terrorista. Y que ninguna ideología ni creencia justifica la pérdida de vidas humanas. Pero también hay que tener en cuenta cómo y por quiénes estuvo donde estuvo, cómo llegó a donde llegó, y en qué situación están quienes le rodean. Por otro lado, flaco favor hace USA a la democracia internacional con estos alardes de Rambismo, que con las pelis ya tenemos bastante. Decía un buen profesor de Derecho Internacional en mis años de carrera universitaria, que en Estados Unidos no se estudiaba la asignatura de Derecho Internacional, y por eso cometían los desmanes de los que alardeaban con sus barras y sus estrellas. Y parece que tenía razón.

Es lamentable, y otro paso atrás, que amén de la sonora bajada de pantalones de todos los líderes de la bienpensante Europa Occidental, esa que se dice de tradición cristiana, ante esta nueva fechoría americana, nos vengan ahora con que a lo mejor hay que apelmazar un poquito las fronteras, no sea que los pobres del sur vengan a tocarnos más las narices. Que está muy bien y es muy loable, a kilómetros de distancia, que se dejen la piel en las calles por defender sus derechos y libertades, pero amigo, no me toques la puerta pidiendo ayuda, que el buen samaritano vivía por tu zona y a mí me coge un poco lejos.

Lo dicho, un paso atrás. Y yo, mientras tanto, en la cama...