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Urte Berri On

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Mi último post es para desear a todos los que dedican parte de su tiempo a leer mis reflexiones, un estupendo nuevo año, el 2015 ya.     Se va un año que nos ha dejado buenos y malos momentos, como suele pasar con todos los años que han pasado. Veremos esta noche el resumen del año en la tele, y nos parecerá que está repetido, o que ya nos está afectando el champán, tan pronto, porque todo nos suena haberlo visto ya en la Nochevieja del año anterior. Y es que el género humano no cambia, y las historias, con personajes diferentes, cantan siempre la misma canción. Las buenas y, sobre todo, las malas.   2014 se despide con un sinfín de despropósitos, con palabras necias, con comportamientos insostenibles por bárbaros, por maleducados, por grotescos, por esperpénticos, por insultantes para todo el que se considere un ser humano, en el sentido más pleno de la expresión.   Pero también se despide con experiencias humanas loables, que nos hacen mantener la ...

Hemos progresado? De verdad?

Permitidme que lo ponga en duda. No creo que hayamos mejorado tanto como nos venden. Al menos, no en materia de igualdad, reconocimiento de identidades y paridad de roles. Para ello me baso, como no podía ser de otra forma, en conversaciones mantenidas directamente ya con mis hijas, o bien en charlas entre peques de las que he sido oyente de excepción. Porque es con los más pequeños de la casa con los que mejor aprendes. Caso número 1. Mi hija ya presume de novio. Y no tiene aún cuatro años. Esto ya de por sí da para otro post que me lo tengo que pensar. Al tema. Va mi padre a la sazón su aitite y le vacila diciéndole que el es el novio de su novio. Y mi hija se enfada. Total, que ya en casa, y sin venir a cuento, me suelta "aitite no puede ser novio de Ander. Porque los chicos no pueden ser novios de chicos, sólo de chicas" Caso número 2. Mis hijas jugando en el parque. Tiene un enorme barco pirata de madera para subir y bajar por los toboganes. Leire (la del novio...

Retorno

Hoy nos hemos reincorporado a la vida laboral Todos. Agus y yo. Y también las peques. Es lo que tiene esta vida que llevamos, y de la que nos sentimos profundamente afortunados, con la que está cayendo, y es que todos, sin excepción, contribuimos de una u otra forma a la estabilidad familiar. Algunos currando como podemos. Otros, en su más tierna infancia, aguantando estoicamente madrugones y rutinas que no les corresponde aún. Más de una vez he pensado que si alguien inventara una máquina capaz de analizar y sintetizar esa capacidad de los niños para adaptarse a los cambios, otro gallo nos cantaría a nosotros que nos consideramos adultos y aptos para las decisiones de alto nivel. Pero no se inventa, no...

Fin de curso en Nuestra Señora de Europa

Hoy es como si fuera el último día de clase. Eso ha dicho una de las amatxus de 1º de Infantil cuando estábamos recogiendo a los peques a la salida de clase. Y es verdad. Mañana tienen un amago de excursión gracias a este invierno eterno asentado en nuestros lares, y el viernes en fin, poca chispa más. Aún hoy veo las fotos de los primeros días de adaptación, allá por septiembre, una Leire que se antojaba aún como un bebé, con su chupete, a la expectativa de lo que iba a venir. Y no me creo, cuando la veo ahora, que el curso ya haya terminado. Tan sólo acierto a creer que en efecto ha transcurrido un año cuando la observo y se me presenta ya como una mujercita, con unos razonamientos que nos sorprenden, con una habilidad para el dibujo que la hace destacar en clase, con una curiosidad inagotable por todo lo que aprende y ve. Algo fantástico se está obrando en ella, no sé si gracias al colegio, a nosotros, a sus habilidades o, probablemente, a una conjunción de todos estos factores....

Contra viento y marea

Esta mañana me he zampado buena parte del trayecto hacia Vitoria escuchando en Radio Euskadi una entrevista realizada a Uxue Barcos , con motivo de la publicación de su libro "Contra viento y marea", una crónica donde relata su experiencia en la batalla contra el cáncer de mama. No es la primera vez que los medios de comunicación se hacen eco de situaciones como las comentadas en esa entrevista, pero no por ya oídas nos resultan indiferentes. De todo lo que se ha dicho, me quedo con algo también muy escuchado, pero que no sé por qué, me ha hecho pensar: el cambio de prioridades. En un mundo como el actual, y más hoy en día, en un contexto de incertidumbre absoluta, donde más que vivir, deambulamos en un no saber qué va a pasar mañana, resulta completamente cierto el hecho de que dejamos pasar lo importante en aras a cosas fútiles y banales. Discutimos por chorradas, queremos llegar a todo cuando sabemos que eso es físicamente imposible, nos desesperamos porque los demás llegu...

Chute de ego

Conversación con mi hija Leire, de 32 meses: Yo: Leire, ¿me quieres? Leire: sí Yo: ¿mucho o poco? Leire: te quiero mucho, amatxu Yo:  ¿Y por qué me quieres mucho? Leire: (sin titubear) Porque eres amatxu Lógica aplastante que no se me había pasado por la cabeza. Con afirmaciones de tamaña rotundidad hoy voy a dormir más que tranquila. Parece que por el momento mi papel de amatxu no lo ejerzo tan mal...

Un globo

Una de las muchas ventajas que tiene esto de ser madre (o padre), es que los niños permiten con frecuencia esto de aislarte del mundo de los adultos, tan aburrido y gris, y sumergirte con ellos en el apasionante universo infantil, poblado por cuentos, puzzles, peluches, canciones, películas, juegos, columpios y tiovivos. Esto es lo que venimos haciendo en mi casa desde que comenzaran las vacaciones, hace algo más de una semana. Playa, piscina, parque, fiesta, tiovivos... ¿quién da más? En cada uno de estos escenarios, de alguna manera volvemos a ser niños, y a disfrutar como tales, pues no se me ocurre mejor forma de aprovechar estos momentos, siempre escasos, que disfrutamos de nuestros hijos, más allá de la rutina y los agobios diarios. Por ejemplo, están los tiovivos. Personalmente me encanta subirme con Leire (June aún es pequeña, aunque apunta maneras) a todas las barracas que pueda, y qué decir cuando en alguna de ellas reparten globos. Entonces ahí me transformo y mis brazos se ...

Un conentario sobre la final...

Mi hija grita Athleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeetic Riau!! a todas horas, en cualquier esquina, como si le fuera la vida en ello. No para de apuntar con el dedo todas las ventanas (que son muchas), que aparecen jalonadas con las galas rojiblancas, en un loable intento de llamar a las hadas para que en las dos finales que tenemos en ciernes, una luz ilumine de nuevo esa gabarra (que por cierto, ¿dónde está?). Puedo llegar a entender que mi hija, que sólo tiene dos años, se empape hasta el duodeno de este delirio colectivo, por eso, porque sólo tiene dos años, y todo lo que sea fiesta, cánticos y divertimento, es lo más de lo más. De manera que es su ilusión, que conste, y no la locura de los vizcaínos de pro, la que mueve a sus progenitores a colmar sus ilusiones futboleras, cuando aún no tiene muy claro qué es eso del "fugbol". Ilusiones que se traducen en tener un body del equipo, y acudir el miércoles a la plaza de la estación a que le pinten de rojiblanco esos papote...

La mujer trabajadora

2.30 a.m. June se despierta. Como siempre, apenas se la oye, más bien se la intuye. La pongo al pecho. 2.35 a.m. Leire tiene una de sus pesadillas, grita como si la mataran, me llama a voces. Riesgo extremo de despertar al vecindario. Y yo, con la teta fuera. Agus se despierta y me pregunta si puedo ir. Claro, con June colgando... 2.40 a.m. Me siento en la cama de Leire, con June colgada a mi teta. Leire duerme plácidamente y June se tira una hora enganchada. 3.30 a.m. Vuelvo a la cama. Agus ha seguido dormido. Una bendición la capacidad de abstracción del sexo masculino... 3.45 a.m. Leire vuelve a tener una pesadilla. Le echo un rapapolvo que ella asume en su letargo y no vuelve a dar la paliza en toda la noche. 6.00 a.m. June se vuelve a despertar. Otra vez a la teta. No puedo más y cuando termina la meto a la cuna despierta. La pobre se duerme solita. Es un ángel (esto se llama masoquismo...). 6.45 a.m. Suena el despertador. Preparamos todo para llevar a June a casa de m...

Ilusión, que no obligación

Dice mi marido que él no hace regalos devueltos, es decir, que no regala porque le regalan a él, sino sencillamente porque le sale de las narices. Esta costumbre es muy saludable, sobre todo para el receptor de los regalos, que si por un casual es lector de mi blog, habrá encontrado una auténtica bicoca en estas primeras líneas. Será que yo soy una perra egoistona, pero no estoy del todo de acuerdo con esta máxima, sobre todo cuando tienes la sensación de que te están tomando el pelo. Y es que la Navidad es una ocasión muy propicia, para ver de qué están hechas las personas que te rodean. A ver si me explico. Me da igual que sea Navidad, un cumpleaños o una onomástica. Yo cuando hago un regalo, intento ponerme en el lugar del otro, pongo en alerta mis cinco sentidos para detectar necesidades, gustos e ilusiones, lo pongo en la balanza con mis posibilidades económicas, y voilá!, me lanzo a comprar ese regalo. Para mí, casi más importante que el momento de la entrega es el momento de...

Magia

A estas alturas de las fiestas navideñas, supongo que queda de más decir que nuestra pequeña Leire, con dos años recién cumplidos, las está disfrutando como lo que es. Y sinceramente me pregunto con temor qué será de ella cuando terminen estas fiestas, haya que empaquetar de nuevo el árbol, el Belén y la figurita de Olentzero, y volver a la rutina del colegio. Y es que a pesar de los quebraderos de cabeza que nos dan las dos pequeñas princesas todos los días, que cuando no duerme una no duerme la otra. A pesar de estar todo el día con la teta fuera, tan glotona que es June. A pesar de los mimos y mimos de Leire, que quiere como sea marcar su territorio. A pesar de no tener tiempo para nosotros mismos como pareja, ni individualmente siquiera para poner en orden nuestras ideas. A pesar de todo, estas fiestas están siendo increíbles. Hacía tiempo que no me emocionaba en la cabalgata de Olentzero, básicamente porque no iba a verla. Me veo a mí misma mirando con avidez las agendas munic...

Mi padre

Hoy mi padre es capicúa. Cumple 66 años. Y como no tengo perdón de Dios por haberme olvidado de felicitarle cuando, como todos los días, ha venido a primera hora de la mañana a mi casa para echarme un cable con las peques, espero redimirme con este post, en el que quisiera agradecerle públicamente todo lo que está haciendo por mi familia. Mi padre es un hombre de su tiempo; a saber, es feliz con un buen western, con una buena comida, o con unas vacaciones o una velada con su señora, a la sazón, mi madre. Mi padre se ha pasado toda la vida trabajando, saliendo de casa cuando todavía no había salido el sol y llegando cuando la luna llevaba un buen rato alumbrando la ciudad. Y cuando por fin llega la hora de disfrutar de una merecida jubilación, va su hija, que soy yo, y se anima a tener dos niñas. Y ya se sabe que mi generación somos unas balas perdidas en esto del quehacer doméstico, que tenemos mucho Máster y mucho blablabla, pero nos ahogamos en un vaso de agua cuando tenemos la c...

Cómo disfrutar del verano... con lo que se tiene

En ocasiones, sucede que la vida nos pone piedras en el camino que parecen difíciles de sortear. Tan acostumbrados estamos a nuestras rutinas, a nuestros hábitos, a nuestras formas, pongamos por caso, de disfrutar de la vida, por ejemplo ahora en la temporada estival, que cuando acontece algún imprevisto que se prolonga más de lo razonable parece que se nos cae el mundo, que mañana llegará el Apocalipsis y que nada de lo disfrutado ni de lo aún por disfrutar podrá colmar con creces lo que estamos perdiendo en ese momento. La inteligencia humana demuestra así, instantes de supina estulticia, que derivan inexorablemente en la incapacidad para advertir otros hechos importantes o dignos de recordar, de aquí a unos meses; sí, tan sólo meses. Cuando estos acontecimientos coinciden con el verano, la sensación claustrofóbica y apocalíptica que se nos provoca es aún mayor, y en ese agobio, amargamiento existencial y tristeza coyuntural, corremos el riesgo de arrastrar a quienes nos rodean, en...

Reflexiones, sin más

1. La insolencia y la impertinencia humanas no conocen límites. En ocasiones no sabes si te hablan en serio, si es un extraño sentido del humor, si es algo innato, o si lo practican antes de salir de casa. Sea como fuere, y según cómo te pillen de ánimo, no hacen ni puñetera gracia. 2. En ciertos casos y con ciertas personas, el sentido de la solidaridad y del compromiso requieren un acicate, léase telefonazo de súplica y ruego, para que te hagan un favor que en muchos casos en un grito a la responsabilidad. Queda lejos el instinto de acudir sin condiciones, sin peticiones previas, simplemente, porque ves que haces falta. 3. La capacidad de escurrir el bulto escudados en obligaciones y necesidades creadas, es también sublime en ciertos congéneres. Si no hay el mencionado telefonazo, el escurrimiento está más que justificado. A su juicio, claro. 4. La sensación de gilipollas y mendrugo que se te queda ante tales actitudes es monumental. Y sólo te queda la satisfacción de comprobar...

Educación y tonos de voz

Hoy que estamos de domingo, voy a alzar al aire un llamamiento a favor de la buena educación y contra las salidas de tono. Porque supongo que más de una vez nos habremos topado con algún comentario totalmente fuera de lugar, que nos deja descolocado, y que denota cierta falta de respeto por aquel o aquella que los suelta. Me refiero a esos comentarios del tipo "a ver si es que no escuchas cuando te hablo", o "date prisa que no tengo todo el día", o "a ver dónde quieres que mel o  guarde". O cosas así que se dicen de repente, sin venir a cuento, cuando por tu parte se está hablando con la educación y el respeto que entiendes se merece esa persona con la que estás hablando, a la que conoces, aprecias, quieres o incluso, hasta amas. En mi humilde opinión, esos comentarios que se acompañan de un tono de contestación que no ayuda nada a relajar el ambiente, pueden ser debidos a varias razones: - Está en un estado de estrés o agobio que hace que pierda los...

Un añito

Hoy hace un año que te tuve entre mis brazos, por primera vez. Unida aún a mí por el cordón umbilical, trepaste como una culebrita por mi panza aún prominente, y te enganchaste a mi teta como lo más normal del mundo. Parece que fue hace nada; sin embargo, ya han pasado 365 días. Y, aunque parezca mentira, es como si hubieras estado siempre conmigo. Algo de eso hay, porque como dice Agus, la realidad es que siempre has estado conmigo, pero hacía falta su chispita para que vieras la luz, e iluminaras así nuestras vidas. Confieso que este primer año no ha sido fácil, y sigo sin entender muchas de las cosas que pasan, como supongo que también te sucede a tí. Al principio fue un caos total, no estábamos preparados para un cambio tan brutal. Llegaste de repente y aunque te esperaba desde hacía 9 meses, ni por asomo podía imaginar que una cosa tan pequeñita pudiera absorber, absolutamente, todo mi tiempo. De repente dejé de ser Sonia, y me convertí en Soniamadre. Un título com...

Jan eta Jolas: qué tiempo tan feliz

Hace ya más de cinco años, encontré en Internet un grupo de gente que quería hacer senderismo. Yo buscaba huir de una realidad que me sobrevino de sopetón, emponzoñando mi inocencia. La primera vez que les vi, elevé mi mirada al cielo preguntando al Altísimo si es que no había nadie ahí para escucharme, pues era yo tan sumamente snob y pija que me pareció una gente rarísima. Pero hete aquí que a esa excursión sucedieron otras, y la realidad emponzoñada se tornó en otra de lealtad, sinceridad, y amistad en el más puro sentido de la palabra. Encontré gente que disfrutaba por el mero hecho de estar contigo, sin buscar nada más, simplemente por el placer de conversar, acompañado de una buena vista en la cima de una montaña y compartiendo bocadillos y otras viandas. En unos años llegaron los noviazgos, los matrimonios... y los hijos. Ahora, este cambio vital ha provocado un paréntesis en nuestros encuentros montañeros. Y las cumbres han dejado paso a cafeterías, parques y restaurantes. ...

La A8 y sus atascos matinales

Hoy voy a quejarme en plan los tipos que llaman a Joseba en Radio Nervión los domingos por la mañana. Y es que ya van dos días que tardo una media de un par de horas en llegar al trabajo. Dos horas de media de interminable espera, embrague-primera-embrague-primera, que una ya no sabe qué hacer en el cubículo del coche: cambio la emisora "n" veces, me como casi todo lo que acompaña el tupperware excepto el contenido de este último (más que nada porque hay que calentarlo), miro a los coches de los carriles adyacentes, miro los móviles de reojillo, resoplo, miro el reloj de pulsera, vuelvo a resoplar. Y me desespero. Ya sé que no gano nada con estos mosqueos, más que un historial de mala sangre que no puede ser bueno para mi salud en la ancianidad, pero es que es desesperante. Me pregunto si alguien se ha parado a pensar en la cantidad de horas de trabajo que hemos perdido, en la cantidad de dinero que se pierde diariamente con estos atascos. Supongo que es responsabilidad d...

El placebo moral llega también por Navidad

Ya está cerca la Navidad, fun fun fun. Y además de los turrones, la lotería, las jamadas y demás atrezzo, ya están aquí los bolígrafos de la sonrisa, las pastillas contra el dolor ajeno, los telemaratones, y demás artilugios para comprar nuestra solidaridad y poner bajo control la conciencia social de una sociedad, la nuestra, que pese a la crisis galopante y desbocada lo sigue dejando todo para el final, incluido aquello de preocuparse un poco de los demás, que no dejan de ser un poquito de nosotros mismos. Vivimos en un mundo en el que los medios de comunicación y las nuevas tecnologías nos dan todas las posibilidades para escandalizarnos con las injusticias, que todavía son muchas, y aún más para reaccionar y protestar; pero es un mundo también deshumanizado con tanto medio, donde el horror ajeno queda diluído en un flujo interminable de noticias que se suceden una a la otra a velocidad vertiginosa, creando sobre nosotros una especie de película transparente, parecida a la del anu...

II Encuentro de Bloggers de Getxo

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Mujeres que se hacen y dejan ver en la blogosfera. Huevos imposibles con aromas y sabores que nos evocan otros lugares. Y muy buen ambiente. En el II Encuentro de Bloggers de Getxo celebrado hoy 20 de noviembre en el Conservatorio de Música Andrés Isasi de Areeta (Getxo), seguro que muchos, como yo, nos hemos quedado con ganas de más. Con ganas de hablar más con Noemí Pastor y disfrutar de su verbo rápido, no sé si tanto como el de Lucía Martínez Odriozola , pero ahí andan, a la zaga una de otra. El encuentro ha mantenido el tono de frescura que lo caracterizó en su estreno, hace ya un año, pero ha delatado su adolescencia, sus ganas de impactar, de arrastrar, de influir... Como los tantos y tantos bloggers influyentes que allí hemos estado. Los que todavía tenemos mucho que aprender (y no es falta de ganas, sino de tiempo... Todos no tienen una santa de hija como Cristina Juesas y duele al alma eso de robar horas de sueño para conectarse. Mea culpa), hemos disfrutado de lo lin...