jueves, 29 de enero de 2009

Macarrones versus Cuscus

Hoy he escuchado en una emisora de radio local una noticia que me ha dejado estupefacta. Resulta que un idílico pueblecito de la Toscana italiana, llamado Lucca, ha dictado un bando municipal por el que prohíbe o restringe la apertura en su zona de restaurantes de comida extranjera, para preservar la tradición culinaria de la región.

A mí me encanta disfrutar de la buena comida, y confieso que la italiana me resulta especialmente deliciosa. Y aunque he visitado Italia en más de una ocasión, mis primeras aproximaciones a los macarrones y demás delicias fueron en los restaurantes italianos de mi pueblo natal o de las proximidades, con mis amigas y amigos, gastando la paga mientras jugábamos a ser mayores. Luego traicionamos nuestras lindas costumbres sacrificando nuestro paladar en TelePizza, Pizza Hut y demás "catedrales" de la comida ¿italiana?. Además, y esto sí que sí, vamos, sin salir nunca de mi pueblo, he probado la comida pakistaní, la comida china, la comida japonesa, y por descontado, la asturiana, la gallega, etc.

Y, pese a todo, sigo sin hacer ascos a un buen chuletón, o a hacer un txox con alegría junto con mis compañeros montañeros. Algo típico de Euskadi, qué le vamos a hacer, nos gusta "tripear".

Lo que quiero decir con todo esto, es que no acabo de entender el bando toscano. Es más, creo que hacen un flaco favor a la comida italiana, por lo menos a la de su pueblo. Porque si yo estuviera todo el día comiendo chuletón, bacalao al pil-pil, talo con txistorra y demás delicias, a buen seguro que no duraría mucho mi afición por la comida vasca. En fin, que en la variedad está el gusto.

Por otra parte, caer en posturas aldeanas como esta ahonda en la hipótesis del curso que actualmente realizo en la Uned sobre multiculturalidad. Y es que, mis queridos colegas europeos del país de la bota, lo queramos o no, nuestro mundo es multicultural. Y si alguien llega de otro país, o de otra zona, y quiere salir adelante, y decide, pongamos por caso, poner un restaurante, siempre será más factible que nos dé a conocer su gastronomía que repetirse como el ajo ensayando pizzas imposibles. No dudo que la tradición tiene su aquel, y que la cultura de todos debe ser respetada. Pero igual que la población inmigrante tiene que adaptarse a nuestra sociedad, esta nuestra sociedad también tiene que adaptarse a ellos. No sirve de nada reconocer derechos sociales, si después no les dejamos expresar su cultura, empezando por vender un plato de cuscus o un ceviche rico rico.

Ya me gustaría haber visto a mí a los Giovanni de turno en Estados Unidos, recién llegaditos, aprendiendo a preparar hamburguesas porque no les dejan servir espaghetti...

La multiculturalidad está aquí, y ha venido para quedarse. En nosotros está la oportunidad de aprovecharlo y enriquecernos con lo que aporta, o cebarnos en posturas tradicionalistas y aldeanas, que sólo son el germen de situaciones de conflicto.

viernes, 23 de enero de 2009

iWeekend

Ayer por la noche mi marido me sorprendió con un nuevo link, iweekend. Se trata de una iniciativa interesante de networking en la que, previa inscripción, gente de diferentes perfiles, edades, etc. se reúne para seleccionar una idea de todas las que se exponen en un espacio muy breve de tiempo (unos 5 minutos), desarrollar el producto y lanzar una primera versión (una aplicación web generalmente)... ¡¡todo en un fin de semana!!.

Está dirigido a emprendedores que están buscando un equipo y a profesionales que están buscando un proyecto.

La iniciativa se queda ahí. No hay becas, ni subvenciones, ni préstamos blandos. Es más, hay que pagar 40 euros en concepto de inscripción al evento, y supongo que a ello hay que sumar el resto de los gastos (desplazamiento, alojamiento, etc.).

Ciertamente, es una iniciativa arriesgada. En una sociedad que está viviendo una crisis como la que nos dicen y vemos/padecemos, que en cualquier caso, en bonanza o en penuria, está acostumbrada (cada vez más) a que las cosas vengan dadas de una forma relativamente fácil, no puedo menos que aplaudir esta idea, que parece querer recuperar el espíritu del emprendedor nato, y potenciar una serie de aptitudes que entiendo son vitales no ya para la vida empresarial o profesional, sino también para la vida personal:

- La capacidad de convencer: en 5 minutos hay que convencer de una idea para que otros tantos se sumen a ella. No caben herramientas de soporte, eres tú sólo frente al público, con tu verborrea y tu habilidad.

- La confianza y la capacidad de riesgo: en dos días te vas a juntar con gente que seguramente no habrás visto en tu vida, les vas a contar tu idea de negocio, y os vais a poner manos a la obra para poner en marcha un proyecto que Dios sabe si verá la luz algún día.

- El trabajo en equipo: porque sólo así la idea podrá ponerse en marcha. Lo que no sabe un jurista lo sabe un informático. Y lo que no saben ellos lo sabrá un economista, un psicólogo, un topógrafo.

- El intercambio y la cooperación: repito, trabajas con gente que no conocías antes, depositas tu confianza en ellos durante dos días, quién sabe si durante más tiempo. Haces contactos, creas redes ... y creces como persona y como profesional.

En suma, una opción muy interesante. Ojalá no se termine corrompiendo por intrigas políticas, intereses electorales, crisis económicas o lo que sea...

domingo, 18 de enero de 2009

El emprendedor inmigrante ante la crisis

En el marco del trabajo que desarrollamos algunos voluntarios en CEAR-Euskadi, para promover y apoyar los proyectos de autoempleo presentados por personas inmigrantes, no podemos ser ajenos al contexto actual de crisis económica, que presenta un mar de incógnitas. Recientemente hemos preparado un breve estudio para el informe anual de CEAR, en el que exponemos nuestra opinión sobre esta situación que afronta el emprendedor inmigrante.

Nos ha resultado grato comprobar las investigaciones y estudios que existen sobre este asunto, tanto desde la Fundación La Caixa ("El empresariado inmigrante en España", Solé, Parella, Cavalcanti) como desde el Ministerio de Trabajo e Inmigración ("El empresariado étnico en España", Beltrán, Oso y Ribas). También quisiera agradecer desde aquí a Nahikari Irastorza la abundante bibliografía referenciada para poder abordar este estudio, que esperemos resulte en algo más que el artículo a publicar en el referido Informe Anual de CEAR.

A modo de resumen, me gustaría exponer algunos de los aspectos comentados en el informe, en lo que se refiere a las dificultades "añadidas" que un emprendedor inmigrante puede encontrar en estos tiempos de crisis:

•Por un lado, desde el punto de vista del tipo de actividad que mayoritariamente se ponen en marcha, no hay que olvidar que corresponden casi siempre a sectores de ocio y consumo (hostelería, comercio al por menor, servicios, etc.), de por sí más vulnerables en épocas de crisis y restricción del consumo y del gasto.

•Por otro lado, la actitud de las entidades públicas y privadas respecto al autoempleo se torna paradójica. Ya que si por un lado les interesa fomentar el espíritu emprendedor y apoyar proyectos empresariales que permitan recortar las elevadas tasas de paro y mejorar el tejido económico de nuestro entorno más próximo, por otro sin embargo se vuelven más cicateras en la valoración de los proyectos y en la concesión de la financiación, exigiendo "innovación", no siempre interpretada más allá de la evolución tecnológica, y no admite la realidad de un nuevo contexto imparable de interculturalidad de nuestras sociedades y de demanda de nuevos servicios, que el colectivo inmigrante puede aportar, tanto por los tipos de negocio como por la forma de prestar “los de toda la vida”.

•No hay que olvidar que la crisis económica está creando situaciones vitales insostenibles para muchas personas inmigrantes, que se ven abocadas al autoempleo como solución de simple supervivencia. Esta opción en muchos casos es arriesgada, tanto por la situación legal en la que se encuentran , y que se puede ver perjudicada por la decisión tomada, como por el tipo de negocio y la formación del emprendedor, movido más por el corazón que por una visión racional y realista de la situación. En estos casos, insistimos en la importante labor a realizar por el orientador, en estrecha colaboración con las personas que trabajan por la inserción laboral, de cara a articular canales de cooperación y antenas de empleo eficaces, que orienten de la forma más adecuada en cada caso.

•Finalmente, no podemos escapar a los conatos de racismo que una situación de recesión económica provoca en la ciudadanía, que tiende a preservar para sí cualquier terreno de actividad, en detrimento de la aportación y la realidad del colectivo inmigrante.

¿Cómo intentar ser optimistas en este pozo tan negro que nos pintan día tras día? Sería ingenuo afirmar que es cosa fácil ponerse hoy el sombrero de emprendedor. Pero tampoco es imposible. A un perfil determinado, capaz de afrontar el riesgo inherente, se ha de añadir, a mi juicio, la intervención decidida del orientador y técnicos trabajadores en este ámbito, que realicen un acompañamiento más allá de la consecución de la subvención pertinente y sepan plantear alternativas al autoempleo cuando la idea no sea oportuna o conveniente.

viernes, 16 de enero de 2009

Programa interesante

Este domingo día 18 de enero, a las 9.30, TVE hablará con Javier Galpasoro en Con Todos los Acentos, para comentar la nueva Ley de Extranjería.

Javier Galparsoro es Presidente de CEAR-Euskadi y miembro de la subcomisión de extranjería del Consejo Nacional de la Abogacía.

jueves, 15 de enero de 2009

Conflictos que viene y van...

Poco hay que decir que no se haya dicho ya sobre el conflicto en Oriente Próximo. En los últimos días los medios de comunicación nos abruman con imágenes, con comentarios de analistas, de expertos en el tema. Todos opinamos mientras ellos, un poquito lejos, sufren y sufren, como si fuera su destino, como si no les quedara otra. Aunque en estas últimas semanas todos nos indignamos un poco más porque están matando a muchos a la vez. Nosotros, que estábamos acostumbrados a que sólo aparecieran en la tele de vez en cuando. Porque los conflictos, si no es a lo grande y se mata a bastante gente, parece que no venden y no salen en la TV. Y claro, si no salen, el ciudadano de a pie se olvida. Se olvida que en Palestina, antes de esta barbarie supina a la que asistimos (eso, asistimos. Porque nadie mueve un dedo, no sea que alguien se vaya a mosquear...), se vivía en condiciones muy difíciles, donde los derechos más elementales eran cuestionados. Y lo triste es que esto ocurre en tantos y tantos lugares del mundo. Tantos y tantos conflictos olvidados, que solamente resurgen de nuevo cuando el número de muertos supera el umbral de "normalidad" para la sociedad occidental...

No tengo palabras. Me avergüenzo de lo que veo y sólo me queda manifestarme. No sé si servirá de algo, al menos para mostrar a mis compañeros y amigos de más allá de la muga de Euskadi, de más allá de la frontera española, que los de aquí, también tenemos sentimientos...

Me quedo, sin más, con la Milonga del Moro Judío de Jorge Drexler. Un texto descarnado que dice mucho con bellas palabras:

Por cada muro un lamento
en Jerusalén la dorada
y mil vidas malgastadas
por cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
y aunque sangro de tu herida,
y cada piedra querida
guarda mi amor más profundo,
no hay una piedra en el mundo
que valga lo que una vida.

estribillo:
Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé que Dios es el mío
ni cuales son mis hermanos.

No hay muerto que no me duela,
no hay un bando ganador,
no hay nada más que dolor
y otra vida que se vuela.
La guerra es muy mala escuela
no importa el disfraz que viste,
perdonen que no me aliste
bajo ninguna bandera,
vale más cualquier quimera
que un trozo de tela triste.

estribillo…
Y a nadie le dí permiso
para matar en mi nombre,
un hombre no es más que un hombre
y si hay Dios, así lo quiso.
El mismo suelo que piso
seguirá, yo me habré ido;
rumbo también del olvido
no hay doctrina que no vaya,
y no hay pueblo que no se haya
creído el pueblo elegido.
estribillo...