sábado, 18 de diciembre de 2010

Día Internacional de las Personas Migrantes

No se me ocurre nada mejor que reproducir la nota de prensa de CEAR-Euskadi para conmemorar este día. Que sirva como muestra del saber hacer de todas las personas que hacen de esta entidad, un referente para todos los que la seguimos. Una vez más, ánimo.

En el X Aniversario del Día Internacional de las Personas Migrantes, el
CEAR-Euskadi presenta su ‘Decálogo del día después’, con propuestas de medio centenar de agentes sociales del ámbito de la inmigración y el asilo en Euskadi en materia de convivencia intercultural.

Y mañana ¿qué hacemos?
1 día de convite multicultural;
365 días de convivencia entre culturas
Mañana, tras las celebraciones coloristas y reivindicativas del Día Internacional de las Personas Migrantes, tocará recoger carpas, retirar casetas y limpiar escenarios donde hoy habrán sonado músicas del mundo. Tocará reorganizar los locales y ferias donde hoy gentes de diferente origen cultural habrán disfrutado de las bonanzas gastronómicas del cous-cous, la empanada andina o el arroz basmati. Tocará también hacer valoración sobre la acogida, y sobre todo el impacto, de los actos interculturales celebrados en el territorio en conmemoración de este 18 de diciembre, bautizado como Día Internacional de las Personas Migrantes por la Asamblea General de Naciones Unidas hace exactamente diez años.
Sin duda, este Día Internacional, como todos los Días Internacionales, habrá servido para visibilizar realidades ignoradas o reivindicaciones veladas en el trajín de la vida cotidiana. Y medios de comunicación, clase política y ciudadanía habrán tenido ocasión de centrar su atención en ver cómo, tras los rostros extranjeros de nuestras vecinas y vecinos, existen proyectos migratorios, muy dificultosos en su mayoría, que se agravan cuando, al llegar a este territorio, se topan con situaciones de xenofobia, racismo o cualquier otro tipo de discriminación.
Así se valora positivamente la conmemoración desde el Espacio de Reflexión y Acción Intercultural (ERANIA) de CEAR-Euskadi. Sin embargo, la entidad también se pregunta si estos convites gastronómicos, congresos académicos o certámenes musicales, promotores de la multiculturalidad ‘por un día’, desembocan en una mejora de la convivencia entre culturas al día siguiente. Porque ¿qué ocurre cuando, clausurado el acto, cada ciudadana y ciudadano vuelve a su barrio o su portal, su empresa o el parque que frecuenta, y se topa con esas personas migrantes cuya música y comidas étnicas degustaba el día anterior?
CEAR-Euskadi, acompañada por medio centenar de agentes sociales del ámbito de la inmigración y el asilo –reunidos en el libro ‘Álava: Espacios, Culturas y (Con)vivencias’ recientemente publicado–, insiste en defender la necesidad de ir más allá, y de promover la convivencia intercultural en la vida diaria (y no sólo en momentos puntuales donde la convivencia es más un espejismo que se transforma al día siguiente en mera coexistencia, si no hostilidad, vecinal). Asimismo reivindica que la solidaridad hacia las personas extranjeras y la apuesta por la diversidad cultural no se acoten a los festejos o jornadas de cada 18 de diciembre.
Esta reivindicación de promover la convivencia intercultural, no como un espejismo, sino como un rasgo cotidiano de la vida diaria en las calles, barrios y pueblos de la sociedad alavesa es la primera de las recomendaciones del decálogo en el que CEAR-Euskadi ha sintetizado todas las propuestas de promoción de la convivencia intercultural contenidas en el libro:
  • Superemos las etiquetas de ‘migrante’ o ‘autóctono’ para catalogar a las personas de nuestro entorno.
Entendamos que esta sociedad es ya un “híbrido cultural”, en el que coincidimos personas muy heterogéneas (culturalmente, generacionalmente, ideológicamente); y hemos de desarrollar estrategias para convivir en nuestras diferencias. Por ello, dejar caer en desuso las etiquetas y hablar de una sociedad culturalmente plural.
  • Mejor ‘Planes de Convivencia Intercultural’ que sólo ‘Planes de Inmigración’.
Un ‘Plan de Convivencia Intercultural’ puede contener con más tino la idea de acciones que impliquen a toda la población, así como la bidireccionalidad en los esfuerzos de la ciudadanía, sea de donde sea, por lograr una sociedad integrada y culturalmente plural.
  • La creación de espacios de convivencia también pasa por reunir a gente con cosas en común, más allá de las cosas que nos diferencian.
Como seres sociales que somos, también es importante para el bienestar social encontrar gente con las mismas preocupaciones, los mismos miedos, los mismos intereses, las mismas circunstancias que compartir y sobre las que hablar.
  • Formemos a la ciudadanía en su papel mediador en los conflictos culturales.
En todas las entidades, institutos, escuelas o centros de formación son necesarias herramientas didácticas para educarnos en la cultura del acuerdo (y no en la cultura de la confrontación) a la población autóctona y extranjera, infantil y adulta, urbana y rural.
  • Mensajes para la calle desde la calle.
Los bajos niveles de participación de la población en jornadas, charlas, cineforums sobre diversidad cultural… han de ser analizados. Si, del análisis, se concluye que se necesita una nueva manera de sensibilizar a la opinión pública, la clave puede estar en llevar los mensajes a los lugares donde está la gente, en vez de intentar llevar a la gente a lugares desde los que se lanzan los mensajes. El teatro de calle, por ejemplo, es una herramienta muy útil, porque no requiere llevar a la población a un espacio aparte. Es la obra teatral la que se traslada.
  • Visibilización de los elementos entrañables y solidarios de cada cultura.
Los mensajes que llegan a la opinión pública fomentan y refuerzan estereotipos de la población inmigrante. Sería interesante que aquellos agentes sociales con capacidad para lanzar información sobre la opinión pública contemplasen este desajuste y se embarcasen en la tarea de propagar información dulce y positiva sobre las culturas que coexisten y conviven en el País Vasco.
  • Inadmisión de los discursos xenófobos anónimos.
El diseño de herramientas para luchar contra la impunidad de quienes vuelcan sus discursos racistas amparados en el anonimato que dan ciertos blogs o ciertas páginas web es urgente en una sociedad democrática, pacífica y culturalmente plural.
  • Cuadrillas mixtas de jóvenes formadas en las escuelas, colegios e institutos.
Si el sistema político, social, institucional, cultural vasco corrige, ahora que está a tiempo, su modelo educativo y mezcla al alumnado inmigrante con el resto del alumnado, promoverá que las cuadrillas de jóvenes de mañana estén compuestas, con naturalidad, por chavales y chavalas cuyos padres, madres, abuelas, abuelos nacieron en Senegal, Marruecos, Rumania o San Román de Campezo.
  • La diversidad cultural también se ha afincado en la literatura, en el arte, en la fotografía, en el teatro, en la música… y no sólo en el mercado laboral, en los servicios sociales o en los pabellones de sorteo de los pisos de protección oficial.
La instrumentalización de la inmigración como mano de obra ha de darse por zanjada. No ignoremos que las personas de diferente origen cultural también tienen inquietudes artísticas, espíritus creativos o sensibilidades estéticas, importantes en su identidad.
Por otra parte, parece como si, en el terreno de la literatura, novelas, ensayos, guiones cinematográficos…, se estuviera produciendo un boom de libros sobre historias en torno a la inmigración y el asilo. Pero, ¿a quién corresponde la autoría de dichos trabajos? Promovamos las publicaciones de textos y películas de autoras y autores de diferente origen cultural. Y así pasarán de ser objetos a ser sujetos de sus propios discursos, “para que dejen de ser imaginados por otros”.
  • Con el arte, sin complejos.
El arte posee un potencial agitador de conciencias que no puede ser ignorado. Apostemos por que la creatividad lleve a la creactividad, que la creación lleve a la creacción, que el arte no se niegue a ser artivismo.
La publicación de CEAR-Euskadi concluye afirmando que la diversidad cultural es imprescindible en un mundo como el actual, que tiende inevitablemente a procesos homogeneizadores. Y hace un llamamiento a la ciudadanía para que participe en la construcción de una sociedad más justa, social e igualitaria, desde el respeto a la diferencia, donde todas las personas encuentren su espacio.

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