domingo, 20 de julio de 2014

No quiero olvidar tu cara

El otro día terminamos de ver la película "La ladrona de libros". Una más, de tantas, sobre los horrores de la guerra, estés en el bando en el que estés. Sobre el horror que supone para los civiles, para las personas que solamente quieren vivir tranquilos, en paz. Sobre ese imposible, el de la paz en tiempos de guerra.

Una peli sobre algo que sucedió hace más de 50 años, pero que sigue de plena actualidad.

Viendo cómo la protagonista va perdiendo una a una a todas las personas que formaban parte de su aún corta existencia, me impresionó especialmente la escena en la que la chiquilla sortea a los judíos que caminaban hacia su cierto y nefasto destino. Ella les decía "no quiero olvidar tu cara", "no quiero olvidar tu cara".

No podemos olvidar las caras de todos los que sufren en la guerra. Da igual cual sea, ninguna tiene justificación, todas son despreciables.

No quiero olvidar la imagen de las guerras en Siria, en Palestina, en tantos otros lugares del planeta. Silenciadas cuando conviene, exaltadas cuando conviene.

No quiero olvidar los rostros de desesperación. Los de quienes huyen en un viaje a ninguna parte y se encuentran después con fronteras que desgarran la piel y que ahogan los sueños. Pones la imagen en blanco y negro y parecen imágenes de ayer, pero son de ahora. En cualquier parte del mundo.

No quiero olvidar las reivindicaciones justas de paz, justicia, libertad, de todos aquellos que están ahí al pie del cañón, que colaboran, participan y se arriesgan.

Por eso, porque no quiero olvidar, publico este post.

Y tú, ¿quieres olvidar o hacer algo?


martes, 8 de julio de 2014

¿Euskadi ya no emprende?

Hoy he leído que Euskadi ha visto reducida su tasa de creación de empresas, quedando a la cola del Estado después de Cantabria.

Confieso que en un primer momento, la noticia me ha sorprendido. Quien más o quien menos, todos de alguna manera tenemos interiorizado, como parte de nuestro ethos, el espíritu emprendedor del vasco de pro, ese sobrio y recio apretón de manos que no da lugar a dudas, esa honestidad que cruza fronteras...

Sin embargo, si nos paramos a pensar, qué poco queda ya de esto... Y no lo digo yo, lo he podido contrastar con docentes y otros profesionales, que detectan un bajón en el interés por crear, por contribuir, por mejorar...

Y es que la creación de empresas es únicamente el punto del iceberg. Es sintomático no sólo de la situación socioeconómica que vivimos, del clima de desaliento, descrédito y desconfianza que nos rodea. Es revelador de las carencias latentes de nuestro modelo social y educativo, que no alienta capacidades de gestión, ni habilidades que nos capaciten para tolerar el fracaso, para profundizar y apostar por las ideas, ni tampoco aptitudes para gestionar, siquiera sea unos mínimos.

A ello hay que sumar la fragmentación del panorama de agentes sociales, económicos, públicos y privados, que reciben las nuevas ideas sin estar claramente encauzadas, duplicando recursos, y recortando apoyos que en una primera fase suelen ser muy bienvenidos.

No todo el mundo vale para emprender, entendido esto como creación de empresas.. Eso está claro. Aunque seas de Berriz de toda la vida. El label vasco no presupone la aptitud de emprendimiento. Así entendida, claro.

Pero sí creo que, con una orientación adecuada y una educación desde el inicio enfocada en esas competencias, sí creo digo que todos, sin excepción, tenemos habilidades que podemos compartir con otros para crear, innovar y ser excelentes. Creando empresas, mejorando nuestros espacios de trabajo, promoviendo escenarios amigables en nuestro entorno social... Es decir, sí creo que todos tenemos aptitud para emprender. Sólo hay que saber sacarla hacia fuera.

En eso estamos, a ver qué sale :-)