sábado, 31 de diciembre de 2011

2011 agur agur...

Un año más que se va, y otro que comienza. De nuevo en televisión la recapitulación de lo más granado de las noticias habidas, aquellas que por malas o por muy buenas, merecieron nuestra atención y nuestros desvelos. Es hora, como de costumbre (muy mala por cierto), de hacer balance cuando poco se puede hacer ya, de hacer propósito de enmienda que se olvidará en las burbujas del cava, y de abrasar a propios y extraños con mensajes en el móvil y demás artilugios para mostrar a todos nuestra exultante alegría en estas últimas horas del año. Como si nos fuera la vida en ella.

Para mi familia este ha sido un año muy intenso. Ya estábamos disfrutando de las andanzas de Leire, cuando June asomó por nuestras vidas, primero bajo la forma de un embarazo un tanto latoso, que obligó a un despliegue logístico sin precedentes en casa de mis padres, gracias a quienes pude realizar el reposo absoluto durante casi tres meses, con la incertidumbre de si finalmente tendríamos la dicha de poder disfrutar de su presencia.

A ello se sumó el traslado de nuestra vivienda habitual de Castro Urdiales a Algorta, que padeció íntegramente mi marido Agus al encontrarme yo en la cama. Sin duda fueron unos meses raros, pero muy interesantes y didácticos vitalmente hablando, ya que como suele pasar en estos momentos difíciles, es cuando uno se da cuenta de la capacidad de sacrificio y de respuesta rápida, fácil y sin remilgos de aquellos más próximos que te rodean. Ciertamente fue duro para todos, pero muy aleccionador.

En octubre nació June, tres semanas antes de lo previsto y tras una maniobra de versión de la enana que por lo visto venía de nalgas. Todo fue bien, y después de unos días un poco estresantes gracias al exceso de celo de las enfermeras de Cruces con la lactancia materna, June empezó a ganar peso de manera espectacular, disfrutando hoy de una "pepona" hermosa hermosa que nos tiene locos a todos, especialmente a mi teta :-).

Mientras tanto, Leire nos viene sorprendiendo día a día con su desparpajo, su verborrea, sus bailes, su picardía, nos exaspera con sus rabietas y hace que nos rompamos en mil carcajadas con sus razonamientos. Y lo que nos queda.

Terminamos el año con Agus preparando la oposición de Osakidetza, en una época de crisis económica difícil para todos y en medio de la cual no nos cabe sino considerarnos unos privilegiados por disfrutar ambos, al menos de momento, de un puesto de trabajo.

Somos también afortunados porque terminamos el año con salud, todos sin excepción. Porque no tenemos que lamentar pérdidas de seres queridos en este año que termina. Porque en definitiva, sobre todo el 2011 ha venido plagado de buenas noticias.

Para 2012 nos gustaría desearos a todos salud y trabajo, que no es poco en los tiempos que corre. Al menos es lo que queremos para nosotros, disfrutando cada día más de nuestras peques, aunque estemos perdiendo la costumbre de eso tan sano que llaman dormir :-).

Urte berri on!!

sábado, 10 de diciembre de 2011

Leire cumple hoy dos años

Han pasado ya dos años desde que Leire llegó a nuestras vidas. Este personajillo crece sin parar, y celebrar su cumpleaños hoy ha sido muy especial, no sólo porque está saladísima con todo lo que está aprendiendo, con sus canciones, sus bailes, sus trastadas y sus risas, sino porque además ha llegado June para compartir este y otros muchos momentos con todos nosotros.

Me parece increíble que hayan pasado ya dos años. Que use ya un número 22 de calzado, que tenga que mirar su ropa en la sección de niños y no en la de bebés, que hable como un loro y que pueda mantener pequeñas conversaciones conmigo. Que falten dos telediarios para que deje el pañal. Que me vuelva loca con lo que le gusta y no le gusta. Que camine con nosotros por la calle, aunque de vez en cuando nos reclame "upi", para que la llevemos en brazos. Que me saque de mis casillas con sus rabietas y su cabezonería (la de su madre), por hacer las cosas ella sola.

Me tiene absorta con todo lo que aprende en el colegio, no soy capaz de asimilar la cantidad de cosas que ya sabrá y que nosotros no sabemos que sabe. Me asombro a mí misma mirándola embobada cuando me nombra en sueños de madrugada y acudo a su cama para taparla y consolarla (kilómetros de pasillo entre la teta para June y los sueños de Leire. Que me pasarán factura pero que de momento llevo más o menos bien...).

Preparar su cumpleaños ha sido casi tan ilusionante como celebrarlo. Y no veo el momento de que lleguen las fiestas para seguir empapándome de su ilusión desbordante y su sonrisa inocente. La que nos falta a los adultos para vivir mejor.

Zorionak, Leire.