Bob Esponja no vale tan caro
El próximo 8 de enero, Bob Esponja visitará el BEC para ofrecer un espectáculo dirigido a los más peques. Hasta aquí, se trata de una iniciativa interesante y divertida para los chavales y chavalas que sienten en sus carnes el tejido blanducho de este personajillo, entonando su canción allá por donde pasan. Sin embargo, muchos de estos pequeñajos tendrán que conformarse con seguir viéndolo por la tele, y la mayoría ni siquiera se enterará de su paso por Bizkaia. Y todo, porque la entrada más barata para ver a este pedazo de esponja submarina cuesta 25 euros. Veinticinco euros, en plenas fiestas navideñas, en plena crisis interminable, en plena sociedad de consumo repugnante y absorbente, me parece un insulto, una bofetada en la cara. Y sería una más, si no fuera porque ese insulto, esa bofetada, cae a bocajarro sobre los más pequeños de la casa. Esos que sin más se pegan al televisor botando sobre el sofá, de un lado a otro, mientras tararean como locos "Bob Esponja Bob Esponjaa...