jueves, 23 de diciembre de 2010

miércoles, 22 de diciembre de 2010

La vara de medir

Los domingos, si coincide que sacamos el coche por la mañana, acostumbramos a sintonizar Radio Nervión, emisora marujil donde las haya, sumamente divertida cuando escuchamos a tropa de lo más pintoresca soltar sus quejas y sus verdades a un tal Joseba, que lo escucha estoicamente, salvo cuando le tocan la vena sensible...

Me parece muy bien que haya un espacio donde la gente pueda desahogarse. Ya que nos faltan arrestos para salir a la calle a manifestarnos y dejar en evidencia el savoir faire de nuestra clase política, está bien dejar un canal abierto para que personas, generalmente de mediana edad y más allá, denuncien lo que crean conveniente y ya, de paso, su soledad y su necesidad de comunicarse. Pero ese es otro tema.

Eso sí, lo que ya no entiendo muy bien es que espacios de este pelo sean carta blanca para todos. Porque lo de la libertad de expresión es algo muy subjetivo, sobre todo según el sujeto de quien se hable. Y es que el otro día, una señora que parecía entrada en añitos, se despachó a gusto con los extranjeros, que según ella, se chupaban un estupendo viaje en patera de primera para timarnos a todos los presentes. No sólo eso, incluso había quienes venían embarazadas en plan dos por uno (qué malas), para timarnos por partida doble. Y eso fue lo más suave: ladrones, asesinos, maleantes, etc. y demás lindezas se escucharon por la radio, sin que nadie, excepto una oyente boliviana, contestara a semejante comentario.

Este hecho, diluido en la avalancha noticiera de nuestro mundo tan incomunicado pese a ser global, me sugiere varias reflexiones. Por un lado, me planteo qué hubiera sucedido si en lugar de despotricar contra los extranjeros (como ella decía), hubiese alabado la actuación de ETA y demás cuadrilla, o del GAL o de otros grupos así. Porque total, hay gente para todo. ¿Qué hubiera pasado entonces? Se me ocurre que, por ejemplo, la emisora estaría en un brete gordote, y el tal Joseba hubiera tenido que hacer, cuando menos, algún comentario para relajar tensiones, y alejar fantasmas de su emisora y ya, de paso, de su puesto de trabajo. Y por otro lado, se hubiera abierto un debate jugoso en la emisora, que hubiera dado pie o bien para cortarlo por lo sano, o para seguir con el tema en otras emisoras y canales de televisión. Que esto da mucho juego.

Pero con la inmigración no parece que ocurra tal cosa. No salieron llamadas, al menos de inmediato (no escuché el programa entero), en protesta contra tales comentarios, por otro lado, y sin querer ofender a nadie, tan sumamente injustos y reveladores de una supina ignorancia de la realidad social de este país (señora, le han lavado el cerebro. Qué pena). Y Joseba no dijo nada, absolutamente. Incluso la dejó terminar, cuando otras veces interrumpe la llamada y expresa su opinión, claramente y sin tapujos. Nadie al otro lado, nadie de los de aquí que se quejara. Nadie. Qué lástima. Qué enorme vacío. Qué supina ignorancia la que nos tiene sumida esta sociedad de la "comunicación", oscura donde las haya, parcial e injusta.

Y lo peor es que no es la primera vez que escucho comentarios así en esta emisora. Peor aún es que nadie ponga coto o rebata tales reflexiones, por llamarlas de alguna manera. Tal vez tendrían que pararse a pensar que lo normal es que haya gente al otro lado que escucha, no en plan borreguil, sino con ánimo del radioyente de antaño, y que a más a más, como decía mi profesor de Mercantil, hasta puede ofenderse. Casi casi, como cuando llamaban maquetos a los que venían de otras provincias a buscarse las habichuelas entre los baserris. O cuando salen en esa misma emisora despotricando contra los gays. Casualmente entonces sí que reacciona el locutor. En fin, cosas veredes...

sábado, 18 de diciembre de 2010

Día Internacional de las Personas Migrantes

No se me ocurre nada mejor que reproducir la nota de prensa de CEAR-Euskadi para conmemorar este día. Que sirva como muestra del saber hacer de todas las personas que hacen de esta entidad, un referente para todos los que la seguimos. Una vez más, ánimo.

En el X Aniversario del Día Internacional de las Personas Migrantes, el
CEAR-Euskadi presenta su ‘Decálogo del día después’, con propuestas de medio centenar de agentes sociales del ámbito de la inmigración y el asilo en Euskadi en materia de convivencia intercultural.

Y mañana ¿qué hacemos?
1 día de convite multicultural;
365 días de convivencia entre culturas
Mañana, tras las celebraciones coloristas y reivindicativas del Día Internacional de las Personas Migrantes, tocará recoger carpas, retirar casetas y limpiar escenarios donde hoy habrán sonado músicas del mundo. Tocará reorganizar los locales y ferias donde hoy gentes de diferente origen cultural habrán disfrutado de las bonanzas gastronómicas del cous-cous, la empanada andina o el arroz basmati. Tocará también hacer valoración sobre la acogida, y sobre todo el impacto, de los actos interculturales celebrados en el territorio en conmemoración de este 18 de diciembre, bautizado como Día Internacional de las Personas Migrantes por la Asamblea General de Naciones Unidas hace exactamente diez años.
Sin duda, este Día Internacional, como todos los Días Internacionales, habrá servido para visibilizar realidades ignoradas o reivindicaciones veladas en el trajín de la vida cotidiana. Y medios de comunicación, clase política y ciudadanía habrán tenido ocasión de centrar su atención en ver cómo, tras los rostros extranjeros de nuestras vecinas y vecinos, existen proyectos migratorios, muy dificultosos en su mayoría, que se agravan cuando, al llegar a este territorio, se topan con situaciones de xenofobia, racismo o cualquier otro tipo de discriminación.
Así se valora positivamente la conmemoración desde el Espacio de Reflexión y Acción Intercultural (ERANIA) de CEAR-Euskadi. Sin embargo, la entidad también se pregunta si estos convites gastronómicos, congresos académicos o certámenes musicales, promotores de la multiculturalidad ‘por un día’, desembocan en una mejora de la convivencia entre culturas al día siguiente. Porque ¿qué ocurre cuando, clausurado el acto, cada ciudadana y ciudadano vuelve a su barrio o su portal, su empresa o el parque que frecuenta, y se topa con esas personas migrantes cuya música y comidas étnicas degustaba el día anterior?
CEAR-Euskadi, acompañada por medio centenar de agentes sociales del ámbito de la inmigración y el asilo –reunidos en el libro ‘Álava: Espacios, Culturas y (Con)vivencias’ recientemente publicado–, insiste en defender la necesidad de ir más allá, y de promover la convivencia intercultural en la vida diaria (y no sólo en momentos puntuales donde la convivencia es más un espejismo que se transforma al día siguiente en mera coexistencia, si no hostilidad, vecinal). Asimismo reivindica que la solidaridad hacia las personas extranjeras y la apuesta por la diversidad cultural no se acoten a los festejos o jornadas de cada 18 de diciembre.
Esta reivindicación de promover la convivencia intercultural, no como un espejismo, sino como un rasgo cotidiano de la vida diaria en las calles, barrios y pueblos de la sociedad alavesa es la primera de las recomendaciones del decálogo en el que CEAR-Euskadi ha sintetizado todas las propuestas de promoción de la convivencia intercultural contenidas en el libro:
  • Superemos las etiquetas de ‘migrante’ o ‘autóctono’ para catalogar a las personas de nuestro entorno.
Entendamos que esta sociedad es ya un “híbrido cultural”, en el que coincidimos personas muy heterogéneas (culturalmente, generacionalmente, ideológicamente); y hemos de desarrollar estrategias para convivir en nuestras diferencias. Por ello, dejar caer en desuso las etiquetas y hablar de una sociedad culturalmente plural.
  • Mejor ‘Planes de Convivencia Intercultural’ que sólo ‘Planes de Inmigración’.
Un ‘Plan de Convivencia Intercultural’ puede contener con más tino la idea de acciones que impliquen a toda la población, así como la bidireccionalidad en los esfuerzos de la ciudadanía, sea de donde sea, por lograr una sociedad integrada y culturalmente plural.
  • La creación de espacios de convivencia también pasa por reunir a gente con cosas en común, más allá de las cosas que nos diferencian.
Como seres sociales que somos, también es importante para el bienestar social encontrar gente con las mismas preocupaciones, los mismos miedos, los mismos intereses, las mismas circunstancias que compartir y sobre las que hablar.
  • Formemos a la ciudadanía en su papel mediador en los conflictos culturales.
En todas las entidades, institutos, escuelas o centros de formación son necesarias herramientas didácticas para educarnos en la cultura del acuerdo (y no en la cultura de la confrontación) a la población autóctona y extranjera, infantil y adulta, urbana y rural.
  • Mensajes para la calle desde la calle.
Los bajos niveles de participación de la población en jornadas, charlas, cineforums sobre diversidad cultural… han de ser analizados. Si, del análisis, se concluye que se necesita una nueva manera de sensibilizar a la opinión pública, la clave puede estar en llevar los mensajes a los lugares donde está la gente, en vez de intentar llevar a la gente a lugares desde los que se lanzan los mensajes. El teatro de calle, por ejemplo, es una herramienta muy útil, porque no requiere llevar a la población a un espacio aparte. Es la obra teatral la que se traslada.
  • Visibilización de los elementos entrañables y solidarios de cada cultura.
Los mensajes que llegan a la opinión pública fomentan y refuerzan estereotipos de la población inmigrante. Sería interesante que aquellos agentes sociales con capacidad para lanzar información sobre la opinión pública contemplasen este desajuste y se embarcasen en la tarea de propagar información dulce y positiva sobre las culturas que coexisten y conviven en el País Vasco.
  • Inadmisión de los discursos xenófobos anónimos.
El diseño de herramientas para luchar contra la impunidad de quienes vuelcan sus discursos racistas amparados en el anonimato que dan ciertos blogs o ciertas páginas web es urgente en una sociedad democrática, pacífica y culturalmente plural.
  • Cuadrillas mixtas de jóvenes formadas en las escuelas, colegios e institutos.
Si el sistema político, social, institucional, cultural vasco corrige, ahora que está a tiempo, su modelo educativo y mezcla al alumnado inmigrante con el resto del alumnado, promoverá que las cuadrillas de jóvenes de mañana estén compuestas, con naturalidad, por chavales y chavalas cuyos padres, madres, abuelas, abuelos nacieron en Senegal, Marruecos, Rumania o San Román de Campezo.
  • La diversidad cultural también se ha afincado en la literatura, en el arte, en la fotografía, en el teatro, en la música… y no sólo en el mercado laboral, en los servicios sociales o en los pabellones de sorteo de los pisos de protección oficial.
La instrumentalización de la inmigración como mano de obra ha de darse por zanjada. No ignoremos que las personas de diferente origen cultural también tienen inquietudes artísticas, espíritus creativos o sensibilidades estéticas, importantes en su identidad.
Por otra parte, parece como si, en el terreno de la literatura, novelas, ensayos, guiones cinematográficos…, se estuviera produciendo un boom de libros sobre historias en torno a la inmigración y el asilo. Pero, ¿a quién corresponde la autoría de dichos trabajos? Promovamos las publicaciones de textos y películas de autoras y autores de diferente origen cultural. Y así pasarán de ser objetos a ser sujetos de sus propios discursos, “para que dejen de ser imaginados por otros”.
  • Con el arte, sin complejos.
El arte posee un potencial agitador de conciencias que no puede ser ignorado. Apostemos por que la creatividad lleve a la creactividad, que la creación lleve a la creacción, que el arte no se niegue a ser artivismo.
La publicación de CEAR-Euskadi concluye afirmando que la diversidad cultural es imprescindible en un mundo como el actual, que tiende inevitablemente a procesos homogeneizadores. Y hace un llamamiento a la ciudadanía para que participe en la construcción de una sociedad más justa, social e igualitaria, desde el respeto a la diferencia, donde todas las personas encuentren su espacio.

viernes, 17 de diciembre de 2010

¿CEAR en crisis?

Asisto con estupefacción, pavor e incredulidad a una sucesión de correos electrónicos donde mis compañeros de CEAR Euskadi, entidad con la que llevo colaborando en la medida de lo posible desde el año 2004, denuncian una serie de acciones tendentes al expurgo de líneas de actuación y de pensamiento, entiendo que no muy en sintonía con la política de nuestro ínclito Presidente del (des)Gobierno Español. Acciones que, de seguir así, muchos consideran que llevarán a la tumba a esta organización.

Por situarnos un poco, voy a explicar qué es esto de CEAR. Tal y como aparece en su web, es una organización no gubernamental fundada en 1979, de acción voluntaria, humanitaria, independiente y plural. Su objetivo es el de trabajar junto a los ciudadanos por la defensa del derecho de asilo.

CEAR está inspirada por un profundo respeto por valores como la justicia, la solidaridad, la libertad y la igualdad. La defensa de estos principios constituye nuestro principal patrimonio y es la motivación esencial de nuestro trabajo
.

Pues bien, parece que estos principios se están convirtiendo a marchas forzadas en papel mojado. O al menos eso es lo que parece deducirse de la situación a la sus jerifaltes están abocando a la organización. Y es que desde hace un tiempo,se han producido una serie de extinciones de contrato, que más que por razones económicas dejan escapar un tufillo a venganza política para dar un palo a aquellos que se opusieron contra la reforma de la Ley de Asilo y la Ley de Extranjería promovida por nuestro chupigobierno.

A estas alturas de la película sería ingenuo suponer que en estas organizaciones hay un halo protector contra la pobredumbre y la inquina asociada a las luchas de poder, y a la política, en el sentido en el que lamentablemente se entiende y se practica desde hace ya bastantes años. No, no soy una ingenua, y luchas internas siempre ha habido, supongo que en CEAR como en cualquier otra organización. También está claro que los recortes sociales afectan a todos, y las ONG's quedan particularmente tocadas, de manera que el recorte es doble, porque nos quedamos sin dinero, sin ayudas, y sin toda esa gente que tanto hace por nada. (Inciso: luego se sacan la foto por el Día del Voluntariado. En fin, que me pongo malita).

Pero de ahí a la supuesta caza de brujas a la que parece que está sometida CEAR, creo que hay un abismo. Tanto más si, siendo esto cierto, procede de quien procede, de un gobierno que se etiqueta como socialista. No hay solidaridad, ni respeto a los derechos, desde el momento en que no parece existir ánimo ni voluntad por buscar soluciones alternativas a una situación de por sí difícil.

No hay pluralismo, ni libertad ni igualdad, cuando se pretende tapar la boca de los pocos valientes que en este país se atreven a quejarse, a comprometerse, a salir a la calle para protestar y reclamar un mundo mejor para todos (insisto, para TODOS). Porque la calle está para algo más que para hacer botellón o para celebrar el Mundial.

Me resisto a creer que CEAR pueda desaparecer. No puede ser. No me lo creo. Es más, es absolutamente imposible. Porque el espíritu, la impronta y el crecimiento personal que ha inspirado a todos y cada uno de quienes participamos o hemos participado de su saber hacer, como usuario o como voluntario, no se acalla con patadas, con finiquitos ni con hipocresías. Porque lo que CEAR ha construído nadie lo puede parar. Y surgirán muchas otras CEAR, de la mano de todos los que estuvimos o estamos en ella.

Ánimo.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Bob Esponja no vale tan caro

El próximo 8 de enero, Bob Esponja visitará el BEC para ofrecer un espectáculo dirigido a los más peques. Hasta aquí, se trata de una iniciativa interesante y divertida para los chavales y chavalas que sienten en sus carnes el tejido blanducho de este personajillo, entonando su canción allá por donde pasan. Sin embargo, muchos de estos pequeñajos tendrán que conformarse con seguir viéndolo por la tele, y la mayoría ni siquiera se enterará de su paso por Bizkaia. Y todo, porque la entrada más barata para ver a este pedazo de esponja submarina cuesta 25 euros.

Veinticinco euros, en plenas fiestas navideñas, en plena crisis interminable, en plena sociedad de consumo repugnante y absorbente, me parece un insulto, una bofetada en la cara. Y sería una más, si no fuera porque ese insulto, esa bofetada, cae a bocajarro sobre los más pequeños de la casa. Esos que sin más se pegan al televisor botando sobre el sofá, de un lado a otro, mientras tararean como locos "Bob Esponja Bob Esponjaaaaaaaaaaaa", porque es un tipo parecido a ellos, que se preocupa de las cosas realmente importantes, y que intenta solucionarlas con lo que tiene a mano, evitando recurrir a artilugios propios de la adultez, que por lo general no suelen resolver nada.

Entiendo que desde el punto de vista del mercado, desde el punto de vista del negocio, me dirán que la función tiene que comer, tiene que vivir, que ellos también padecen la crisis, blablablabla... Pero hablamos de niños, hablamos de la Navidad, hablamos de su ilusión. ¿No pueden las instituciones o los agentes socioeconómicos (no sé, se me ocurre, alguna entidad financiera), rascarse el bolsillo para que esa entrada no salga tan cara? ¿No hay nadie ahí fuera que tenga dos dedos de frente para entender que todos los niños, y no sólo aquellos cuya familia puede permitirse un desembolso mínimo de 50 euros (niño y un adulto), que todos repito, tienen derecho a ver satisfecho este caprichillo?

Vale que muchos me saldrán con el rollo de la sociedad de consumo, que hay que educar a los niños para que no caigan en las fauces del consumismo, y tal. Pero es que siempre hay que enseñar a los mismos. Y cansa.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Día Internacional de los Derechos Humanos

Un añito

Hoy hace un año que te tuve entre mis brazos, por primera vez. Unida aún a mí por el cordón umbilical, trepaste como una culebrita por mi panza aún prominente, y te enganchaste a mi teta como lo más normal del mundo.

Parece que fue hace nada; sin embargo, ya han pasado 365 días. Y, aunque parezca mentira, es como si hubieras estado siempre conmigo. Algo de eso hay, porque como dice Agus, la realidad es que siempre has estado conmigo, pero hacía falta su chispita para que vieras la luz, e iluminaras así nuestras vidas.

Confieso que este primer año no ha sido fácil, y sigo sin entender muchas de las cosas que pasan, como supongo que también te sucede a tí. Al principio fue un caos total, no estábamos preparados para un cambio tan brutal. Llegaste de repente y aunque te esperaba desde hacía 9 meses, ni por asomo podía imaginar que una cosa tan pequeñita pudiera absorber, absolutamente, todo mi tiempo. De repente dejé de ser Sonia, y me convertí en Soniamadre. Un título complementario a los muchos que lastro, y que porto con orgullo, aunque todavía creo que con bastante torpeza.

Durante estos doce meses hemos vivido muchas cosas. Algunos sustos ya nos has dado, como ese golpe en la cabeza contra la mesa de centro que revivimos todos los días cuando te vemos el chichón (espero que no te deje marca cuando seas mayor). También me he estrenado en esto de reñirte, y aunque a veces tengo que hacer esfuerzos para no reir viendo tu cara seria e inocente y tus manitas juntitas como reflexionando, compruebo con sorpresa que sabes perfectamente cuándo estoy de buenas y cuándo me sacas de quicio. Ahora estamos con los dientes, y es divertido ver tu sonrisa de duendecito con esos dientecillos asomando picaruelos, pero es duro ver cómo sufres sin poder hacer nada para aliviarte, más que darte todo nuestro cariño.

De este año conservamos un sinfín de fotos y vídeos, y muchos, muchos recuerdos: tus plasplasplas de aplausos espontáneos; tus gateos a toda velocidad; tus pucheritos cuando te asustas por nada; tus primeros pasos sujeta a cualquier cosa; tus bailes junto a mí, agarrada a mi pulgar; la parafernalia para entretenerte mientras comes; tu papapapa, nenenenene y mamamama, primeras palabras que nos llenan de ilusión; tus esfuerzos frustrados por articular palabra y hacerte entender, señalándolo todo acá y allá; tu alegría inmensa cuando te recogemos en la guardería; la placidez de tu sueño y tus sonrisas espontáneas. Y tantos y tantos otros.

Intuyo que ahora estamos a las puertas de una etapa aún más intensa, de nuevas habilidades, experiencias y conocimiento. Espero estar a la altura de este regalo tan fantástico que nos trajo Olentzero el año pasado.

Feliz cumpleaños, Leire.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Los funcionarios y la informática

Son ya unos cuantos los años que llevo de relación con el personal de la administración pública, intentando comprender primero, y transmitir después, los entresijos de las herramientas informáticas de gestión que ponemos a su disposición con la mejor de las intenciones, esto es, para mejorar su trabajo y facilitarles las horitas que dedican al servicio de la ciudadanía.

Y mira tú por dónde, que esta rara avis que es el personal del sector público, no deja nunca de sorprenderme, lo que bien mirado no deja de ser una suerte, porque pocos podrán presumir como yo de tener un trabajo divertido donde es casi imposible aburrirse.

En mi equipo diseñamos soluciones informáticas para facilitar el trabajo. E insisto en lo de facilitar, entendido en el sentido de simplificar tareas, evitar la duplicidad de registro, disponer de herramientas de explotación de información, incluso en el sentido de mejorar sus procesos de trabajo para una mejor actuación administrativa.

Dicho esto, para mí facilitar el trabajo de esta forma no implica eludir responsabilidades ni la asunción de decisiones para un correcto funcionamiento de la cosa pública. Porque el sistema puede automatizar ciertos procesos, ejecutar ciertas validaciones. Pero la comprobación última, el ok definitivo a tales procesos, no puede eludirse, creo, en ningún caso, por mucho SAP, Java o demás historias que se monten en el PC de cada funcionario.

Así que no estaría mal tener esto en cuenta sobre todo de cara a las buenas intenciones de la LAESCP, de simplificación de la administración, reorganización, etc, etc. A lo mejor hay que mirarse esto de lo de facilitar, validar y responsabilizar, para estar seguros de que todos entendemos lo mismo cuando utilizamos las herramientas que proporcionan las nuevas tecnologías.

¿Qué opináis?