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Mostrando las entradas etiquetadas como reflexiones

Urte Berri On

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Mi último post es para desear a todos los que dedican parte de su tiempo a leer mis reflexiones, un estupendo nuevo año, el 2015 ya.     Se va un año que nos ha dejado buenos y malos momentos, como suele pasar con todos los años que han pasado. Veremos esta noche el resumen del año en la tele, y nos parecerá que está repetido, o que ya nos está afectando el champán, tan pronto, porque todo nos suena haberlo visto ya en la Nochevieja del año anterior. Y es que el género humano no cambia, y las historias, con personajes diferentes, cantan siempre la misma canción. Las buenas y, sobre todo, las malas.   2014 se despide con un sinfín de despropósitos, con palabras necias, con comportamientos insostenibles por bárbaros, por maleducados, por grotescos, por esperpénticos, por insultantes para todo el que se considere un ser humano, en el sentido más pleno de la expresión.   Pero también se despide con experiencias humanas loables, que nos hacen mantener la ...

El que no corre, vuela... A ver si nos enteramos.

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La semana pasada nos desayunamos el café con nuevos datos sobre nuestro nivel de borregueria a nivel de la OCDE . Esta vez era más humillante si cabe, porque aparte de saber que lo de la física cuántica en general no iba con nosotros, ahora van y nos dicen que lo de no saber hacer la o con un canuto es tan propio de aquí como la siesta. Sin perjuicio de que este tipo de estudios habría que ver como se hacen (un poco extraño que justo esa semana dieran uno de los programas de "Comando Actualidad", centrado en los grandes valores que tenemos por aquí, esos que la mayoría de las veces toman las de Villadiego. No somos tan tontos, parece), lo cierto es que cuando escuché la noticia empezaron a encajar todas las piezas de mi reciente experiencia vital. Agarrados a la ciencia                         Porque no es de recibo que para poder seguir contand...

Hemos progresado? De verdad?

Permitidme que lo ponga en duda. No creo que hayamos mejorado tanto como nos venden. Al menos, no en materia de igualdad, reconocimiento de identidades y paridad de roles. Para ello me baso, como no podía ser de otra forma, en conversaciones mantenidas directamente ya con mis hijas, o bien en charlas entre peques de las que he sido oyente de excepción. Porque es con los más pequeños de la casa con los que mejor aprendes. Caso número 1. Mi hija ya presume de novio. Y no tiene aún cuatro años. Esto ya de por sí da para otro post que me lo tengo que pensar. Al tema. Va mi padre a la sazón su aitite y le vacila diciéndole que el es el novio de su novio. Y mi hija se enfada. Total, que ya en casa, y sin venir a cuento, me suelta "aitite no puede ser novio de Ander. Porque los chicos no pueden ser novios de chicos, sólo de chicas" Caso número 2. Mis hijas jugando en el parque. Tiene un enorme barco pirata de madera para subir y bajar por los toboganes. Leire (la del novio...

Retorno

Hoy nos hemos reincorporado a la vida laboral Todos. Agus y yo. Y también las peques. Es lo que tiene esta vida que llevamos, y de la que nos sentimos profundamente afortunados, con la que está cayendo, y es que todos, sin excepción, contribuimos de una u otra forma a la estabilidad familiar. Algunos currando como podemos. Otros, en su más tierna infancia, aguantando estoicamente madrugones y rutinas que no les corresponde aún. Más de una vez he pensado que si alguien inventara una máquina capaz de analizar y sintetizar esa capacidad de los niños para adaptarse a los cambios, otro gallo nos cantaría a nosotros que nos consideramos adultos y aptos para las decisiones de alto nivel. Pero no se inventa, no...

Fin de curso en Nuestra Señora de Europa

Hoy es como si fuera el último día de clase. Eso ha dicho una de las amatxus de 1º de Infantil cuando estábamos recogiendo a los peques a la salida de clase. Y es verdad. Mañana tienen un amago de excursión gracias a este invierno eterno asentado en nuestros lares, y el viernes en fin, poca chispa más. Aún hoy veo las fotos de los primeros días de adaptación, allá por septiembre, una Leire que se antojaba aún como un bebé, con su chupete, a la expectativa de lo que iba a venir. Y no me creo, cuando la veo ahora, que el curso ya haya terminado. Tan sólo acierto a creer que en efecto ha transcurrido un año cuando la observo y se me presenta ya como una mujercita, con unos razonamientos que nos sorprenden, con una habilidad para el dibujo que la hace destacar en clase, con una curiosidad inagotable por todo lo que aprende y ve. Algo fantástico se está obrando en ella, no sé si gracias al colegio, a nosotros, a sus habilidades o, probablemente, a una conjunción de todos estos factores....

Contra viento y marea

Esta mañana me he zampado buena parte del trayecto hacia Vitoria escuchando en Radio Euskadi una entrevista realizada a Uxue Barcos , con motivo de la publicación de su libro "Contra viento y marea", una crónica donde relata su experiencia en la batalla contra el cáncer de mama. No es la primera vez que los medios de comunicación se hacen eco de situaciones como las comentadas en esa entrevista, pero no por ya oídas nos resultan indiferentes. De todo lo que se ha dicho, me quedo con algo también muy escuchado, pero que no sé por qué, me ha hecho pensar: el cambio de prioridades. En un mundo como el actual, y más hoy en día, en un contexto de incertidumbre absoluta, donde más que vivir, deambulamos en un no saber qué va a pasar mañana, resulta completamente cierto el hecho de que dejamos pasar lo importante en aras a cosas fútiles y banales. Discutimos por chorradas, queremos llegar a todo cuando sabemos que eso es físicamente imposible, nos desesperamos porque los demás llegu...

Un globo

Una de las muchas ventajas que tiene esto de ser madre (o padre), es que los niños permiten con frecuencia esto de aislarte del mundo de los adultos, tan aburrido y gris, y sumergirte con ellos en el apasionante universo infantil, poblado por cuentos, puzzles, peluches, canciones, películas, juegos, columpios y tiovivos. Esto es lo que venimos haciendo en mi casa desde que comenzaran las vacaciones, hace algo más de una semana. Playa, piscina, parque, fiesta, tiovivos... ¿quién da más? En cada uno de estos escenarios, de alguna manera volvemos a ser niños, y a disfrutar como tales, pues no se me ocurre mejor forma de aprovechar estos momentos, siempre escasos, que disfrutamos de nuestros hijos, más allá de la rutina y los agobios diarios. Por ejemplo, están los tiovivos. Personalmente me encanta subirme con Leire (June aún es pequeña, aunque apunta maneras) a todas las barracas que pueda, y qué decir cuando en alguna de ellas reparten globos. Entonces ahí me transformo y mis brazos se ...

Cegatos

Y de nuevo, el fútbol. Escribo estas líneas mientras mis peques duermen la siesta. La tele está encendida, y en su runrun escucho los berridos de la muchedumbre agolpada en Polonia, a pocas horas del enfrentamiento de la selección española con la italiana. Gente de toda condición y pelaje, con indumentaria cada una más estrambótica que la anterior, con cervecita en mano, cantando sin descanso por las calles de la que horas antes a buen seguro era una apacible ciudad polaca. Minutos antes, en el mismo espacio informativo, se planteaban mil preguntas en torno al ¿rescate? ¿línea de crédito? ¿préstamo? ¿regalo de los MerkelMagos?, sembrando la incógnita y la incertidumbre entre los ciudadanos. Parece increíble la capacidad de borrón y cuenta nueva que tenemos. Parece mentira que toda esta tropa tenga el estómago de dejarse una pasta para ir a perseguir a sus ídolos rojos a tomar por saco, con la que está cayendo. Parece mentira que, si la selección consigue ganar, las calles se inunden...

Un conentario sobre la final...

Mi hija grita Athleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeetic Riau!! a todas horas, en cualquier esquina, como si le fuera la vida en ello. No para de apuntar con el dedo todas las ventanas (que son muchas), que aparecen jalonadas con las galas rojiblancas, en un loable intento de llamar a las hadas para que en las dos finales que tenemos en ciernes, una luz ilumine de nuevo esa gabarra (que por cierto, ¿dónde está?). Puedo llegar a entender que mi hija, que sólo tiene dos años, se empape hasta el duodeno de este delirio colectivo, por eso, porque sólo tiene dos años, y todo lo que sea fiesta, cánticos y divertimento, es lo más de lo más. De manera que es su ilusión, que conste, y no la locura de los vizcaínos de pro, la que mueve a sus progenitores a colmar sus ilusiones futboleras, cuando aún no tiene muy claro qué es eso del "fugbol". Ilusiones que se traducen en tener un body del equipo, y acudir el miércoles a la plaza de la estación a que le pinten de rojiblanco esos papote...

Nada que decir

Hace ya varios días que estoy de secano blogero. La baja laboral, la recta final del embarazo, la atención continua de nuestra hija Leire y marujeos varios, hace que no sienta el impulso de expresar mis reflexiones, que aunque no lo parezca las tengo, con la palabra escrita. Lo cierto es que mirando al mundo exterior, ya sea a través de las redes sociales, ya a través de los canales tradicionales de (des)comunicación, a una le entran ganas de seguir muda. Y si ya miramos directamente a la calle y vemos cómo funcionan algunos del rebaño, pues qué te voy a contar, que estoy mejor jugando a pintar con Leire y contando las pataditas de June. Y es que me sigo sorprendiendo de nuestros políticos y su capacidad de no reacción, su soberano rostro para seguir mintiendo delante de nuestras narices, exprimiendo la teta más y más. Y nosotros tan campantes, comprando caretas de la Duquesa y alabando su generosidad por repartir champán a troche y moche en las calles de Sevilla, con ocasión de su...

Los Tudor, la serie

En los ratitos de somnolencia de Leire, mi marido y yo aprovechamos la ocasión para diferentes menesteres, y uno de ellos es ver un poco la televisión, o mejor dicho, desgastar los botones del mando a distancia, porque la verdad es que cada día da más penita este medio de comunicación. Los jueves matamos el rato con la serie Los Tudor, que relata la vida y obra de Enrique VIII, generosamente caracterizado para solaz de las jóvenes y no tan jóvenes. Vamos, que el tío era maquiavélico y cruel, pero como está de buen ver en la serie, hasta se le perdona y todo. En teoría la serie intenta reflejar, excepción hecha de la mencionada licencia de caracterización del protagonista, cómo era la vida de la época. Y sinceramente, no cambia demasiado a como es ahora, si no fuera porque ahora vamos en coche en lugar de en caballo, y que para celebrar magnos eventos contratan a Shakira en vez de a saltimbanquis. Y es que la corte del monarca está llena de intrigantes y malos malísimos, personajes ...

Cómo disfrutar del verano... con lo que se tiene

En ocasiones, sucede que la vida nos pone piedras en el camino que parecen difíciles de sortear. Tan acostumbrados estamos a nuestras rutinas, a nuestros hábitos, a nuestras formas, pongamos por caso, de disfrutar de la vida, por ejemplo ahora en la temporada estival, que cuando acontece algún imprevisto que se prolonga más de lo razonable parece que se nos cae el mundo, que mañana llegará el Apocalipsis y que nada de lo disfrutado ni de lo aún por disfrutar podrá colmar con creces lo que estamos perdiendo en ese momento. La inteligencia humana demuestra así, instantes de supina estulticia, que derivan inexorablemente en la incapacidad para advertir otros hechos importantes o dignos de recordar, de aquí a unos meses; sí, tan sólo meses. Cuando estos acontecimientos coinciden con el verano, la sensación claustrofóbica y apocalíptica que se nos provoca es aún mayor, y en ese agobio, amargamiento existencial y tristeza coyuntural, corremos el riesgo de arrastrar a quienes nos rodean, en...

Maltentendidos que me hacen pensar un poco

Hoy he montado una en Facebook. Resulta que a partir del aviso de participación de conocidos míos de CEAR-Euskadi en la manifestación de indignados el próximo 19 de junio, he contestado diciendo (y cito): "Protestad por mí. Yo tengo que seguir de reposo en la camita. Ainsss". Acto seguido, se han sucedido un par de comentarios de un par de individuos/as que no conozco, del pelo que nadie puede protestar por mí, y que tenía muy poca vergüenza por quedarme en la cama, que por cierto me habían vendido con engaños, al igual que mi hipoteca, y que me importaba muy poco la riqueza desmesurada de unos pocos. Evidentemente, he tenido que explicar el por qué de mi comentario, al que sólo ha respondido una persona, muy sabiamente, mientras que los dos primeros replicantes han callado la boca. Puedo comprender que mi comentario no haya sido entendido. Últimamente creo que muy poca gente me entiende, así que tendré que mejorar mi expresión verbal. Pero me ha sorprendido la reacción a...

Mamá, quiero ser funcionario

El otro día leí con asombro un estudio en prensa que decía que siete de cada diez alumnos de Bachillerato no tenían claro qué querían estudiar . Pero uno de cada cuatro aspiraba a ser funcionario "al ver las ventajas de tener un trabajo estable". Es curioso cómo el individuo va perdiendo facultades con la edad. Cuando somos críos, todos aspiramos a dedicarnos a aquello que nos gusta, que nos atrae, bien sea por el riesgo, por la aventura, por el amor a los animales, por el amor a los demás. En algunos casos, esas inquietudes se mantienen casi inalterables, y se enriquecen con el paso del tiempo hasta dar forma a un/una profesional dedicado en cuerpo y alma a una actividad que le enriquece y le satisface. Sin embargo, no son pocos los casos en los que esa ingenuidad se corrompe, bien porque por mucho que nos esforcemos en estudiar no nos es posible dedicarnos a aquello que nos gusta, bien porque aspiramos a una oposición que nos relaje para siempre jamás. Sinceramente, me ...

Reflexiones, sin más

1. La insolencia y la impertinencia humanas no conocen límites. En ocasiones no sabes si te hablan en serio, si es un extraño sentido del humor, si es algo innato, o si lo practican antes de salir de casa. Sea como fuere, y según cómo te pillen de ánimo, no hacen ni puñetera gracia. 2. En ciertos casos y con ciertas personas, el sentido de la solidaridad y del compromiso requieren un acicate, léase telefonazo de súplica y ruego, para que te hagan un favor que en muchos casos en un grito a la responsabilidad. Queda lejos el instinto de acudir sin condiciones, sin peticiones previas, simplemente, porque ves que haces falta. 3. La capacidad de escurrir el bulto escudados en obligaciones y necesidades creadas, es también sublime en ciertos congéneres. Si no hay el mencionado telefonazo, el escurrimiento está más que justificado. A su juicio, claro. 4. La sensación de gilipollas y mendrugo que se te queda ante tales actitudes es monumental. Y sólo te queda la satisfacción de comprobar...

Educación y tonos de voz

Hoy que estamos de domingo, voy a alzar al aire un llamamiento a favor de la buena educación y contra las salidas de tono. Porque supongo que más de una vez nos habremos topado con algún comentario totalmente fuera de lugar, que nos deja descolocado, y que denota cierta falta de respeto por aquel o aquella que los suelta. Me refiero a esos comentarios del tipo "a ver si es que no escuchas cuando te hablo", o "date prisa que no tengo todo el día", o "a ver dónde quieres que mel o  guarde". O cosas así que se dicen de repente, sin venir a cuento, cuando por tu parte se está hablando con la educación y el respeto que entiendes se merece esa persona con la que estás hablando, a la que conoces, aprecias, quieres o incluso, hasta amas. En mi humilde opinión, esos comentarios que se acompañan de un tono de contestación que no ayuda nada a relajar el ambiente, pueden ser debidos a varias razones: - Está en un estado de estrés o agobio que hace que pierda los...

El ritmo slow del reposo obligado

De nuevo, estamos embarazados. Una excelente noticia pese a los comentarios inoportunos y sorprendentes de algunas personas, que me hacen pensar, una vez más, en el atrevimiento del género humano, asociado de manera proporcional no sé si a la supina ignorancia, a supuestos aires de grandeza o, sencillamente, a una sonora falta de educación. Dejando aparte este pequeño detalle, pero del que tenía necesidad de desahogarme en este grato diván que para mí es este blog, doy la noticia también de que estamos ya en nuestra segunda amenaza de aborto. Un susto tremendo que de momento no ha ido a más pero que me está obligando a guardar un estricto reposo. En momentos como estos, de posición horizontal cuasipermanente, tengo tiempo para muchas cosas. Por ejemplo, para ver la televisión. O mejor, para no verla. Porque aunque parezca increible, con tanta TDT, tantos canales, tantos programas, no encuentro nada que merezca la pena. Nada. Sólo me refugio de vez en cuando en los telediarios, y en...