sábado, 30 de enero de 2010

La Administración no es un restaurante

El sábado 30 de enero asistí a la charla que Alberto Ortiz de Zárate ofreció en el marco de las actividades de GetxoBlog, en el Hotel Tamarises de Algorta. Su título "No odies al Gobierno, sé el Gobierno", se mostraba sugerente, así que abusando de los abuelos me he escapado un ratito de mis obligaciones maternales para recuperar un trocito de mi vida profesional-social de antaño.

Aunque he llegado un poco tarde, el contenido básico de la charla se ha enfocado sobre todo en desgranar los grandes conceptos de las tendencias del hacer administrativo en el ámbito de Gobierno Vasco, en lo que a relación con el ciudadano se refiere: administración electrónica, open data, Zuzenean, Irekia, etc. De todo su contenido, me ha parecido interesante el planteamiento necesario de cambio de chip en la actividad administrativa, que ha de superar los clichés decimonónicos para modernizarse, apostando por la simplificación en los procedimientos, la participación del ciudadano, y la corresponsabilidad de éste y de la administración en la gestión de las diversas acciones que se llevan a cabo en este entorno y en las que ambos son partes necesarias: la administración no es un restaurante, como bien dice Alberto, ya que de manera ineludible tienes que interaccionar con ella, y no tienes opción de elegir.

También me ha parecido interesante la mención, muy por encima, del importante cambio cultural que supone todo lo que se está planteando en Gobierno en este ámbito. Se trata esta de una cuestión a la que ya me he referido en otros posts, y creo que es fundamental para que todos estos proyectos, apuestas o llamémoslo como queramos, funcionen adecuadamente, lleguen a toda la ciudadanía, y no terminen siendo proyectos para presentaciones, subvenciones europeas, o al alcance de unos pocos interesados en este mundillo. Está muy bien disponer de la tecnología y pensar en el cómo hacer estos proyectos, pero creo que es más que fundamental el implicar realmente a todas las personas que van a estar afectadas por ellos, puesto que sólo así podremos garantizar su éxito.

Precisamente al hilo de esto último, en el interesantísimo coloquio posterior han saltado a la palestra muchos comentarios, en su mayoría sobre Irekia, que dejaban entrever la desazón que este tipo de proyectos empiezan a dejar como lastre. Y es que (aun sabiendo que el proyecto Irekia acaba de empezar) el concepto de inmediatez parece perdido, no se percibe a nadie "al otro lado", con lo que el interés del ciudadano por participar, colaborar, etc. con el Gobierno, con la Administración, en definitiva, con y en los procedimientos administrativos y en las actividades públicas que le conciernen como miembro de la comunidad, ese interés como digo, sencillamente se diluye. Todo ello sin contar con que son muchas las iniciativas (Irekia, OpenData, plataformas en Twitter, en Facebook, InnoBasque, ...), tal vez demasiadas para que el ciudadano de a pie sepa lo que tiene que hacer, a qué o a quién dirigirse cuando quiera participar. Y si a esto sumamos el laberinto institucional de este país, donde ya de por sí parece que se tira la toalla por intentar un proyecto interinstitucional integrado, donde el ciudadano participe en los asuntos públicos, correspondiendo a las instituciones el asumir el papel y la acción que le toque en cada momento; pues si juntamos todo esto, la cosa está difícil.

De todas formas, y como ha señalado uno de los asistentes, es importante que este tipo de iniciativas continúen. Sólo así se mantendrá viva la llama por alcanzar una administración participativa, colaborativa, tanto para el ciudadano, como para el funcionario. Tal vez así se consiga algún día, un gran portal interinstitucional colaborativo y participativo, conocido por todos los ciudadanos. Como el Google de la Administración Vasca.

sábado, 23 de enero de 2010

Miradas que apagan la luz

Desde hace unos días nos bombardean con noticias dramáticas sobre una tragedia, esta vez en Haití. A todas horas seguimos recibiendo mensajes de todo tipo, sobre todo con muchas cifras, con mucho volumen de datos. Tal vez así se contribuya a diluir la realidad del horror; a sencillamente hacerlo más llevadero para nuestros estómagos llenos y nuestra vida cómoda y sin embargo, tan quejumbrosa para algunos y algunas...

Yo me quedo con las fotos, las que estoy viendo últimamente en el diario La Vanguardia (que no entiendo por qué, se distribuye gratuitamente en el Hospital de Basurto, en Bilbao). Y me quedo con una de un chaval de 9 años, que se aferra con desesperación a una improvisada valla para gestionar la cola de distribución de comida. Sus enormes ojos están aún más abiertos si cabe, aunque no miran a ninguna parte, sólo destilan desesperación, hambre, y una "adultez" sobrevenida de repente y sin pedir permiso. Su boca es una hilera de dientes encrespados, que chirrían unos con otros, como queriendo dar fuerza a su cuerpo para sujetarse cual lapa a la improvisada valla. Porque esa parece ser su garantía de comer, no sé desde hace cuánto tiempo.

Es lamentable una tragedia como esta, un terremoto que, para no variar, azota y deja un panorama de desolación entre quienes ya estaban bastante desolados. Pero aún me parece más lamentable los dimes y diretes que a cuenta de este asunto se trae la comunidad internacional. No voy a entrar ya en la inoperatividad de la Unión Europea para intervenir como Unión que dice su nombre en tales desafíos, ya que no es la primera vez que asistimos a este espectáculo bochornoso (por muchos cargos y titulitos que se les ocurran en este y sucesivos Tratados). Tampoco voy a entrar en las declaraciones de los políticos depuestos de Haití, apoyados tácitamente (o no) por otros países. Y tampoco voy a meterme con la incursión de los marines, que dicho sea de paso, nos parezca mejor o peor, parece ser que ha sido la única forma de meter un poco en vereda el caos que se vive allí.

Yo me quedo con una pregunta. Y es que no es la primera vez. ¿Por qué siempre que ocurre algo así, la ayuda se amontona y nadie sabe gestionarla? Si tan rápido se han preparado protocolos a diferentes niveles para la gripe A (por cierto, ¿a dónde se ha ido?), ¿tan difícil es diseñar un protocolo similar para gestionar este tipo de catástrofes y que esté a mano de todos los Estados y organizaciones internacionales? Porque sólo con estrujarse un poco la masa gris y conseguir algo así, a lo mejor ese chaval de la foto no tendría esa cara de desesperación supina, que no es tanto por el terremoto, sino por el caos posterior.

Como dice uno de mis clientes... "mi no entender..."

miércoles, 20 de enero de 2010

El próximo sábado 30 de enero, en horario de 17:00 a 19:00 horas, tendrá lugar en el Hotel Igeretxe de Algorta una nueva cita de GetxoBlog.

En esta ocasión contaremos con la presencia de Alberto Ortiz de Zárate, con un perfil de blogger sobradamente conocido a través del blog Administraciones en Red, donde comparte autoría con Iñaki Ortiz. Asimismo es el actual Director de Atención Ciudadana en Gobierno Vasco.

El título de la charla que pronunciará será "No odies al Gobierno, sé el Gobierno".

Os esperamos.

domingo, 3 de enero de 2010

La maternidad y los modelos de organización.

Puede parecer a primera vista, leyendo el título de este post, que vuelvo a repetirme como el ajo, que la maternidad me ha abducido, que ya no pienso en nada más que en pañales, horarios de tomas y escatologías varias. Pero no. La cuestión es que, viéndome en la nueva situación de atender a este personajillo nuevo y darle cabida en mis actividades diarias, me he visto en la necesidad de cambiar mis hábitos, mi orden de prioridades, mi esquema de organización. Vamos, que me estoy adaptando. Y en esta adaptación me he dado cuenta que las veinticuatro horas que tiene el día pueden dar para mucho, y eso que en principio puede parecer que se quedan en nada, entre que sacas la teta, esperas que se duerma o que no se queje, etc. etc. Porque la cuestión es organizarse. Porque en los 60 minutos que tiene una hora puede dar tiempo a mucho, si te lo montas bien.

Y hete aquí que estaba yo pensando que esta necesidad de cambio, que sin duda espero será para bien, podría aplicarse a muchos modelos de organización empresarial, cuando ante un cambio incluso nimio, el personal se atraganta y siente temblar hasta la uña del dedo gordo del pie derecho. En definitiva, se trata de tomar aire, relajarse, reconocer la nueva situación y plantear un nuevo esquema vital (personal o empresarial, léase como se quiera) que permita llegar a todo. Para ello se me ocurren varias sugerencias:

1. No intentes que el cambio se adapte a tí. Es antinatural, estresante y enfermizo. Reconoce que estás ante un cambio en tu vida (personal, profesional...). Acepta el cambio.

2. Adapta tus modelos de acción al cambio. No se trata de dejar de hacer lo que hacías, sino de hacerlo de otra forma, dando cabida a los elementos del cambio. El tema está en sumar, no en restar. Aplica el modelo de ganar-ganar.

3. No seas burro y pide ayuda. Delega cuando sea necesario. De esta forma ganarás en confianza, espíritu de equipo, eficacia en las acciones y mejor aprovechamiento del tiempo.

4. La perfección no existe, pero podemos acercarnos. Y aunque Roma no se hizo en un día, poco a poco el cambio formará parte de tu rutina, y dejará de ser novedad. Así que disfruta de las sorpresas que te va a traer. A buen seguro te servirá para mejorar en el día a día.

5. Relájate. El cambio es inevitable, ya está en tu casa, en tu empresa, en tu modelo organizativo, en definitiva. Por lo que ir contracorriente no va a traerte más que molestias gastrointestinales e incluso cardíacas.