Por fin, habla el pueblo
Acojo con sorpresa y agrado el movimiento del 15-M, una maravillosa expresión de conciencia y revulsión de nuestra ciudadanía, que creía muerta entre fútbol, la esteban y demás porquería mediática. Ciertamente es una gozada saber que esa que dicen generación perdida ha salido de su letargo y reclama por una sociedad mejor. Y que miles de ciudadanos y ciudadanas se han sumado a esta expresión social sin precedentes para al menos, no cruzarse de brazos. Son muchos los debates que se suscitan ahora, cuando hace unos días todo parecía quedar en una algarada más. Nos preguntamos qué pasará después de las elecciones generales, si las propuestas que parece se están lanzando van a cristalizar en algo concreto, si vamos a ver nacer un nuevo esquema de organización social o si, al menos, nuestros políticos y políticas van a tenernos en cuenta, más allá de la hambrienta necesidad de las urnas. Parece mentira que estos que se llenan la boca con los términos de democracia y libertad, que han ...