domingo, 30 de noviembre de 2008

La navidad

Ya falta poco, ya está ahí. Falta un mes para que sea Navidad. Las luces empiezan a adornar nuestras calles, oscuras como nunca antes lo estuvieron, que parece que este tiempo gris que azota el Cantábrico muestra de manera descarnada el frío de los tiempos que vivimos.

No se me caen los anillos si digo que me gusta la Navidad. Me gusta ver las luces, me gusta ver a los niños mirar alucinados a los Reyes Magos, al Olentzero, a Papá Noel, me gusta ver a mi madre adornar el árbol con ilusión, aunque ya no estemos en casa y no haya niños que se sorprendan de su color. Me gusta, sin más, es un tiempo especial.

Más allá de su contenido consumista, ese que ha inventado nuestra sociedad, la navidad es en mi opinión un tiempo estupendo para promover la unión entre culturas. Porque más allá de su significado histórico para el cristianismo, el trasfondo de la navidad, en su contenido más íntimo, puede ser algo que llegue a ser compartido no ya por todas las religiones, sino por cualquier persona.

En este sentido, creo que es un tiempo estupendo para impulsar actividades lúdicas y educativas entre los más pequeños, para poner en marcha espacios de acercamiento y de intercambio: compartir las fiestas especiales en las diferentes culturas y religiones, aprender cómo se vive la navidad en otros pueblos, intercambiar el conocimiento gastronómico. Por qué no.

Ahora que estamos en plena polémica sobre el sí o el no de los crucifijos en los colegios, tal vez haya que dar un paso más en la reflexión y llevar a cabo iniciativas reales de intercambio cultural (la religión forma parte también de las culturas, en mi opinión), para conocernos mejor, para entendernos mejor, para respetarnos más.

Porque la religión la vivimos cada uno en nuestra intimidad, pero tenemos mucho que podemos compartir con los demás, para romper muros, para superar prejuicios, para acercarnos, empezando por nosotros mismos, desde abajo.


P.D.- Y ya por pedir, estaría bien que no se limitara a la navidad, ¿no?

viernes, 28 de noviembre de 2008

Decisiones difíciles

No digo nada nuevo si digo que la cosa está difícil. Me refiero a la cosa económica, claro está. En mi trabajo como voluntaria en CEAR asisto a un incremento de peticiones de acompañamiento en la puesta en marcha de planes de negocio para el lanzamiento de empresas. Son pequeñas empresas, de uno o dos trabajadores como mucho. No tienen innovación en términos de Wi-Fi mientras venden arroz, o un blog genial donde puedes aprender idiomas mientras compras on line artesanía de Senegal. No. Su innovación está en el hecho mismo de la mezcla cultural que persiguen. Ellos no son conscientes, es verdad. Lo que buscan en ese momento es salir adelante, como sea. Y aquí está la cosa, más difícil en esta cosa económica que de suyo ya es bastante difícil para muchos. Porque con un permiso de trabajo que se tambalea, con empleos efímeros de quita y pon, y con pocos euros con los que dar confianza al traje que se sienta frente a tí en el banco, con todo esto, poco vale tu entusiasmo, tus ganas de trabajar, tu necesidad imperiosa de salir adelante. Y la cosa difícil se mira al ombligo y no ve más allá. Y no se ven visos de salida.

Resulta embarazoso vestir con optimismo un "no" a un proyecto, un "no" a una expectativa. Resulta embarazoso porque sabes que no va a ser fácil que encuentre otra oportunidad, pero por otra parte eres consciente que el autoempleo era un abismo peor, al menos en este momento. Aunque esto no consuela, y sales de la reunión con una sensación rara en el estómago. Sabes que en ese momento es lo correcto, pero no puedes evitar un sentimiento de impotencia.

La función de gente como yo (no sé etiquetar lo que hago...), especialmente en estos momentos de crisis, entiendo que debe enfocarse como "acompañante", "guía", "estimulador". Porque aunque lleguen ideas geniales, que me suben la adrenalina y me encienden, hay que ser realista y enfocar el asunto a medio plazo al menos, consolidando un itinerario formativo y de búsqueda activa de empleo, que siente las bases para que, en poco tiempo quisiera pensar, esas ideas que me encendieron un día vuelvan a reavivar la llama y se transformen en una hoguera que ilumine nuestra ciudad ennegrecida por el consumo.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Jornada sobre la Ley de Extranjería

El próximo sábado 15 de noviembre tendrá lugar en Bilbao una jornada sobre la Ley de Extranjería en España y en Europa.

Este acto está organizado por la Asociación para el Desarrollo Integral Uniendo Culturas (ASDIUC), y será impartida por Javier Canivell, responsable del Servicio Jurídico de CEAR-Euskadi.

El lugar será el Salón de Actos del Centro Ellacuría (c/Padre Lojendio, 2. Bilbao), en horario de 17.00 a 19.00 horas.

Se trata de un encuentro abierto para todas aquellas personas interesadas en profundizar en el contenido de esta ley. La entrada será gratuita.

Los temas a abordar serán los siguientes:

-Permiso de residencia
-Contrato de trabajo
-Repatriación de extranjeros
-Reagrupación familiar
-Legalización de los indocumentados
-Seguridad social y educación
-Trámites de nacionalidad

Por diversos motivos no me a va a ser posible asistir, aunque tal vez alguno de vosotros pueda estar interesado y nos cuente después qué tal fue.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Sensibilización vs Programación…

El pasado sábado el programa Informe Semanal ofreció, una vez más, un relato “en vivo y en directo” de cómo se vive en viaje en patera, con detalle de los preparativos previos, las expectativas de los valientes, las miserias de quienes se benefician, las idas y las venidas, y los vaivenes de la cáscara de nuez que intentó, finalmente sin éxito, arribar a tierras españolas.

El reportaje, como tantos otros, quiere remover conciencias, llamar la atención, y poner sobre la mesa temas que no por conocidos dejan de ser actuales, vergonzantes para el llamado Primer Mundo, y acuciantes para todos.

Lo que no deja de sorprenderme es que, siendo así, no se quiera dar continuidad a este debate más que emitiendo el reportaje completo a las 23.30 de la noche, de un día laborable… Cuando el reportaje que sale después en el programa, sobre la hazaña de un grupo de personas con discapacidad en su ascensión al Kilimanjaro, está previsto emitir a las 21.30, también de un día laborable. ¿Por qué? ¿Estamos condenados a limitar el interés por el fenómeno de la inmigración a un grupo reducido de personas, que precisamente ya están sensibilizadas y son las que se quedarán a verlo o lo grabarán? Si realmente la intención es sensibilizar, no estaría de más suprimir la emisión del “Mira quién baila” por ese reportaje, o por cualquier otro que se considere de interés (por desgracia hay muchos temas sobre los que sensibilizar). Pero claro, entonces la tele sería ya un servicio público, social, etc., etc. Y dejaría de ser puro entretenimiento y publicidad a mansalva…

viernes, 7 de noviembre de 2008

Sobre la creación de empresas

Por fortuna o no, desde que hace ya unos cuantos años me aventuré con unos cuantos más a poner en marcha un negocio de consultoría (que aún hoy y para mi orgullo, sigue en funcionamiento), el gusanillo de conocer y aprender sobre el “emprendizaje” y todo lo que gira en torno a ello, en sus diferentes vertientes, no ha dejado de llamar mi atención. Aunque hoy mi dedicación profesional se aleje un poco de este mundo.

En este sentido, me sorprende que en conversaciones que mantengo con gente más o menos implicada en esta cuestión, continúen en el candelero temas de conversación que ya estaban en el “hit parade” cuando nos rompíamos la cabeza para asentar nuestra empresa recién montada. A saber: supervivencia de las nuevas empresas, ayudas a las empresas, seguimiento del espíritu emprendedor…

Me sorprende que hoy no tengamos todavía un modelo claro para realizar ese seguimiento de forma eficaz y eficiente, más allá de meras estadísticas que al final quedan simplemente en números y no aportan más allá. Me refiero a que es necesario, en mi opinión, perfiles específicamente dedicados a investigar esta fase del emprendizaje, en una especie de “gestión del cambio” aplicado a este entorno.

Ya he hablado de la gestión del cambio en un post anterior, y de mis dudas en cuanto a lo que se vende y lo que se aplica posteriormente. En el caso de las empresas de reciente creación, viene a ser un poco lo mismo. De nada vale vender el seguimiento del emprendedor con estadísticas, estudios, etc., si después la realidad nos muestra un panorama complicado, en el que ese seguimiento es difícil de encontrar.

Aplicar una gestión del cambio en el emprendizaje lo entiendo desde el punto de vista de orientar al emprendedor en su andadura, cuando ya está metido en el mercado, para que sea capaz de adaptar su mentalidad a lo que se enfrenta. Porque esto no se hace de la noche a la mañana ni con un plan de negocio.

Es cierto que ellos y ellas deben poner de su parte, que no pueden ir siempre de la mano de las entidades que les apoyan. Pero no estaría de más contar en estas entidades con perfiles que hagan un seguimiento real, en contacto con las personas, con las empresas, con las líneas de negocio. Que conozcan el mercado y las entidades implicadas. Que sepan detectar elementos innovadores (o no tanto), nuevos mercados, nuevas formas de comunicar y de vender (¿qué tal un blog en lugar de un sitio web que no actualizamos con mucha frecuencia?). Que además sean preactivos, en el sentido de provocar iniciativas, organizar encuentros entre emprendedores, promover el intercambio de experiencias…

Entiendo que dicho así puede abrumar, tal vez sea mucho trabajo, no lo sé. Pero se me antoja que ayudar a la creación de empresas no se puede quedar sólo en asistir en su parto y arropar con subvenciones o créditos a bajo interés. Debe ir más allá, en un seguimiento que huya del paternalismo y del intervencionismo, y que redunde más en una colaboración de negocio. Porque su valor añadido para el tejido empresarial puede ser importante, por lo que puede llegar a tener de consolidación de ideas en el mercado, de nuevos proyectos, y de generación de nuevos a través del feedback de muchos.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Vemos la luz

Desde hace un tiempo estoy suscrita a la lista de distribución sobre protección de datos de la Universidad de Murcia. Se trata de un espacio en el que se discuten temas de actualidad relacionados con el mundo de la protección de datos y las nuevas tecnologías y en el que se extraen muchas veces juicios y conclusiones de interés. No participo activamente, ya que considero que es un terreno que no domino, en el que es mucho mejor escuchar que parlotear.



Ayer recibí con interés la noticia sobre un vídeo de formación y sensibilización acerca de la protección de datos, editado por el Comisionado Británico para la Protección de Datos, y difundido con su permiso por la Agencia Vasca de Protección de Datos, en castellano y en euskera.



En primer lugar acojo con entusiasmo el enfoque del asunto, muy didáctico y pedagógico, huyendo de complicaciones y tecnicismos que podrían motivar a los espectadores a poner tierra de por medio. Pone sobre la mesa temas que, a gente como yo, poco experta en el asunto, le lleva a plantearse cosas en la cabeza.



Y por otro lado, me parece sumamente interesante que se acojan nuevas iniciativas para presentar contenidos e información, huyendo del manido Power Point y similares. Propuestas audiovisuales como éstas, bien en un sitio web propio, bien remitiendo a YouTube, son técnicas innovadoras que atraen al usuario, facilitan el aprendizaje y lo hacen mucho más divertido.