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Mostrando las entradas etiquetadas como embarazo

Nada que decir

Hace ya varios días que estoy de secano blogero. La baja laboral, la recta final del embarazo, la atención continua de nuestra hija Leire y marujeos varios, hace que no sienta el impulso de expresar mis reflexiones, que aunque no lo parezca las tengo, con la palabra escrita. Lo cierto es que mirando al mundo exterior, ya sea a través de las redes sociales, ya a través de los canales tradicionales de (des)comunicación, a una le entran ganas de seguir muda. Y si ya miramos directamente a la calle y vemos cómo funcionan algunos del rebaño, pues qué te voy a contar, que estoy mejor jugando a pintar con Leire y contando las pataditas de June. Y es que me sigo sorprendiendo de nuestros políticos y su capacidad de no reacción, su soberano rostro para seguir mintiendo delante de nuestras narices, exprimiendo la teta más y más. Y nosotros tan campantes, comprando caretas de la Duquesa y alabando su generosidad por repartir champán a troche y moche en las calles de Sevilla, con ocasión de su...

Maltentendidos que me hacen pensar un poco

Hoy he montado una en Facebook. Resulta que a partir del aviso de participación de conocidos míos de CEAR-Euskadi en la manifestación de indignados el próximo 19 de junio, he contestado diciendo (y cito): "Protestad por mí. Yo tengo que seguir de reposo en la camita. Ainsss". Acto seguido, se han sucedido un par de comentarios de un par de individuos/as que no conozco, del pelo que nadie puede protestar por mí, y que tenía muy poca vergüenza por quedarme en la cama, que por cierto me habían vendido con engaños, al igual que mi hipoteca, y que me importaba muy poco la riqueza desmesurada de unos pocos. Evidentemente, he tenido que explicar el por qué de mi comentario, al que sólo ha respondido una persona, muy sabiamente, mientras que los dos primeros replicantes han callado la boca. Puedo comprender que mi comentario no haya sido entendido. Últimamente creo que muy poca gente me entiende, así que tendré que mejorar mi expresión verbal. Pero me ha sorprendido la reacción a...

El ritmo slow del reposo obligado

De nuevo, estamos embarazados. Una excelente noticia pese a los comentarios inoportunos y sorprendentes de algunas personas, que me hacen pensar, una vez más, en el atrevimiento del género humano, asociado de manera proporcional no sé si a la supina ignorancia, a supuestos aires de grandeza o, sencillamente, a una sonora falta de educación. Dejando aparte este pequeño detalle, pero del que tenía necesidad de desahogarme en este grato diván que para mí es este blog, doy la noticia también de que estamos ya en nuestra segunda amenaza de aborto. Un susto tremendo que de momento no ha ido a más pero que me está obligando a guardar un estricto reposo. En momentos como estos, de posición horizontal cuasipermanente, tengo tiempo para muchas cosas. Por ejemplo, para ver la televisión. O mejor, para no verla. Porque aunque parezca increible, con tanta TDT, tantos canales, tantos programas, no encuentro nada que merezca la pena. Nada. Sólo me refugio de vez en cuando en los telediarios, y en...

El triunfo de la inocencia

Algo me decía que querías presentarte ya, que no podías esperar ni siquiera una semana. Por eso, cuando de madrugada tocaste a nuestra puerta, no me puse nerviosa, al menos no demasiado, y seguí los consejos de tu padre para esperar un poco más antes de emprender el nuevo camino. Finalmente, ya por la mañana, en el Hospital de Cruces (Barakaldo) nos confirmaron que habías iniciado tu viaje, ese que todos emprendimos un día y que no tiene vuelta atrás. Así que nos prepararon (sobre todo a mí), para recibirte. Tardaste casi 24 horas en llegar. Un plazo un poco largo, aunque en absoluto doloroso. Fue la primera señal de que cada uno tiene su vida, y cada uno la vive como cree que debe ser vivida. Se trata en definitiva de disfrutarla. Al presentarte, fueron muchos los que acudieron a tu llamada. A tu llamada silenciosa, esa que sólo provoca la piel sonrosada, las manos enroscadas en puñitos, y llantos de comunicación con un mundo que en principio, seguro que se te antoja muy raro. Y n...

Nunca estamos contentos con nada...

Como ya he comentado alguna vez, estoy viviendo la experiencia del embarazo. Desde la ingenuidad de ser primeriza, la estamos disfrutando plenamente, beneficiándonos de la ausencia de molestias insoportables o desagradables, dejando atrás un pequeño sustillo al comienzo de este período tan extraordinario. Nuestro propósito es aprovechar a tope estos días, cuando faltan ya pocas semanas para ver la carita de la enana que corretea por mi barriga ahora sí, ahora también. Porque quién sabe si podremos volver a sentirlo. Y en cualquier caso, intuyo que ya no sería lo mismo. Escuchando a madres expertas, amigas con hijos y compañeras de las clases de preparación al parto con algún que otro hijo a cuestas, me surge la duda sobre si estoy pecando de ingenuidad, de locura o qué se yo. Porque entre sus comentarios apocalípticos sobre el parto, el post-parto, la lactancia, el cuidar al peque, las renuncias, y más historias para no dormir, lo cierto es que te cuestionas si es acertada la decisió...

¿Teletrabajamos?

Por razones preventivas durante estos meses de gestación, se me ha recomendado sutilmente trabajar desde casa, eso que se suele llamar "teletrabajar". Confieso que al principio era bastante reacia, porque eso de estar tú sola contigo misma durante tu jornada laboral, sin escuchar el ringring de los teléfonos ajenos ni los murmullos y/o comentarios de primera mano de los compañeros, ciertamente se hacía duro. Sin embargo, me está ayudando a llevar el embarazo de una forma muy agradable y aprovecho mucho más el tiempo de trabajo. Esta alternativa me parece una muy buena opción para compatibilizar situaciones diversas en las que la vida personal puede chocar con esta manera esquizofrénica que tenemos hoy en día de llevar ciertas formas de vida profesional. Lamentablemente no es posible en todos los trabajos, y por este motivo de considero afortunada; aparte claro está de haber podido disponer de esta opción dentro de mi empresa. Las posibilidades de la tecnología son increíbles,...

La tecnología más revolucionaria

Habitualmente en este blog suelo escribir sobre temas relacionados con mi trabajo (consultoría de negocio asociada a NTIC) y con mi actividad como voluntaria en CEAR-Euskadi. Hoy quiero asociar ambos temas en este post, de una manera un poco extraña, pero que creo que al final, si somos capaces de leer entre líneas, nos daremos cuenta de que sí, están interrelacionados. Tecnología y respeto a la persona están relacionados en nosotros mismos, como seres humanos, desde el momento mismo de la concepción. Porque no hay tecnología más avanzada, ingeniería más exacta que la de nuestro propio cuerpo. Y hablo con conocimiento de causa, porque en este momento vivo una de las experiencias más alucinantes (en el más amplio sentido del término), que puede tener una persona. Y más si eres mujer (en esto al menos, sí somos diferentes y exclusivas :-). Pues sí, como habréis podido imaginar, estoy embarazada. La inmersión tecnológica empieza ya cuando ves en la primera ecografía una bolita minúscula c...