lunes, 16 de diciembre de 2013

En España la gente se muere de hambre

Cuando todavía está en boca de todos el asunto de la comida caducada, que si se va a cambiar la fecha en los productos, que si Arias-Cañete la come cual baño de Fraga en Palomares y aquí no pasa ná, va una familia y se muere en Sevilla por comer comida en mal estado.

Esto se veía venir.

Me duele decir que vivo en un país donde la gente se muere de hambre. En un país donde al final, la desesperación es tan mayúscula, que aquí tonto el último y el que venga detrás que arree. Seguimos sin aprender la lección. Seguimos en medio de nuestro individualismo feroz. Sin saber que un día puedes ser tú el que coma un troncho de carne podrida porque no te llega para más, y la casques en medio de la calle. Tranquilo, nadie se habrá parado a ayudarte antes. Te habrá esquivado tal vez. Los mismos que luego, se echan a la calle como plañideras para reclamar más ayudas y quejarse a manta. 

La gente ahora se ha echado a la calle indignada por esta familia que en el extremo de su desesperación ha muerto porque querían comer. Porque querían dignidad. ¿Dónde estaban esos que salen protestando cuando esta familia tenía hambre? ¿Cuánto durará esta protesta? ¿Lo mismo que el nivel de sensacionalismo? ¿Tendremos otra sucesión de programas de denuncia que veremos mientras zampamos nuestra cena, meneando la cabeza con una mezcla de resignación e indignación? Todos somos culpables de la terrible situación a la que se ha llegado. Las instituciones, por su cruel indiferencia. La ciudadanía, también. Al final, seguimos sin aprender nada.

Nos quejamos mucho, pero hacemos poco.

No solucionamos nada con ayudas sociales que callan conciencias pero que no contribuyen a crear una estructura sólida de empleo y formación.

No solucionamos nada por protestas que se quedan ahí un par de días, y luego cada mochuelo a su olivo.

No solucionan nada unas instituciones que han perdido completamente el norte de lo que significa hacer política. Que apestan corrupción allá donde mires. Que no tienen ni idea de lo que hay que hacer para recuperar la dignidad como sociedad.


Se puede contribuir a cambiar todo esto, ser conscientes de que la crisis ha llegado para quedarse, mucho tiempo tal vez. Y que para cambiar este modelo productivo están trabajando ya muchos ciudadanos y ciudadanas, que apuestan por un modelo de economía social y sostenible que reta a los mercados, a la banca y a las grandes empresas. Que apuesta por el comercio local. Que apuesta por las nuevas tecnologías como elementos accesibles para el crecimiento y el empleo. Que apuesta por la solidaridad (qué gran lección la del Banco de Alimentos hace pocos días). Que se niega a enquistarnos en la mendicidad y reclama una educación de calidad, donde la investigación, la innovación y el emprendimiento se graben a fuego en las aptitudes de nuestros hijos. No más borregos.

Son importantes las ayudas, sería una necia si lo negara. Pero salgamos del espejismo. Lo que hemos vivido hasta ahora NO va a volver. Y se empeñan en que todo siga como entonces. Porque les interesa. Porque los pelotazos molan. Pero solamente para algunos. La cultura del pelotazo nos ha dado una muy gorda en la cara. A ver si espabilamos.

Y en ese barrio sevillano, a por todas. Evitemos una nueva vergüenza como esta. Aprendamos a construir una sociedad solidaria y vital. La marca España somos nosotros con nuestras conciencias. Ese es nuestro auténtico valor. Trabajemos por ello.
 

domingo, 3 de noviembre de 2013

... Y al final, nos ahogaremos juntos.


Todavía sigue apareciendo en los medios de comunicación la escalofriante noticia de los inmigrantes fallecidos de sed en pleno desierto de Níger, abandonados a una suerte, que por lo general, y por desgracia, no suele ser muy buena.

Mi mente se resiste a profundizar en el espanto y el horror que ha podido suponer esta situación, que se une a tantas otras (Lampedusa, Melilla...)... Tantas ya, que en muchos está haciendo demasiado callo y poca mella.

Este fin de semana he desayunado con la noticia de que Interior está poniendo cuchillas en la valla de Melilla para frenar los intentos de escapada hacia un teórico mundo mejor. Me sorprende que a estas alturas, con todos los muertos que llevamos ya, con tan pocos resultados, con tan pocas expectativas, las soluciones que se pretendan sean tan obtusas, tan escabrosas, tan salvajes.

¿Realmente alguien es capaz de pensar que las cuchillas, el desierto, el hacinamiento, la muerte... pueden frenar los instintos de supervivencia del ser humano? ¿Es que no hemos tenido ya una ración suficiente de muertos para pararnos a pensar qué se puede hacer? Los que se suponen que piensan en estas cosas se reúnen y reúnen, pero el aletargamiento mental les impide ver más allá de sus poltronas y sus fronteras, y las decisiones que se toman son vacías y sin contenido. No son soluciones. No sirven. Empeoran la situación.

Ya no hay fronteras. No lo dice Internet. No lo dice Obama y su espionaje (que no es el único, no nos engañemos). Lo llevan diciendo desde hace años los millones de personas que sucumben en la miseria provocada por el mundo desarrollado (permitidme que lo ponga en duda), y que intentan escapar de la pobredumbre de las que nos beneficiamos en los centros de consumo. Sin mucho éxito.

No hay más fronteras que las que ponemos nosotros con nuestra estrechez de miras, sin darnos cuenta que cada cuchilla, cada alambrada, cada redada, no es más que una piedra lanzada contra nosotros mismos. La crisis que padecemos ha dejado bien claro que este modelo no es el ideal. No es ni siquiera un modelo. Y los esfuerzos no deben ir encaminados a volver a como estábamos antes, sino a mejorar la situación.

Porque mientras no coparticipemos todos juntos del desarrollo equitativo y solidario del planeta, nada ni nadie va a parar esta marea. Hasta que la ola sea tan grande que nos ahogue a todos.

jueves, 3 de octubre de 2013

Hemos progresado? De verdad?

Permitidme que lo ponga en duda. No creo que hayamos mejorado tanto como nos venden. Al menos, no en materia de igualdad, reconocimiento de identidades y paridad de roles.

Para ello me baso, como no podía ser de otra forma, en conversaciones mantenidas directamente ya con mis hijas, o bien en charlas entre peques de las que he sido oyente de excepción. Porque es con los más pequeños de la casa con los que mejor aprendes.

Caso número 1.
Mi hija ya presume de novio. Y no tiene aún cuatro años. Esto ya de por sí da para otro post que me lo tengo que pensar. Al tema. Va mi padre a la sazón su aitite y le vacila diciéndole que el es el novio de su novio. Y mi hija se enfada.

Total, que ya en casa, y sin venir a cuento, me suelta "aitite no puede ser novio de Ander. Porque los chicos no pueden ser novios de chicos, sólo de chicas"

Caso número 2.
Mis hijas jugando en el parque. Tiene un enorme barco pirata de madera para subir y bajar por los toboganes. Leire (la del novio), sube a "cubierta", y mi marido le dice " aquí está la capitana". Y un niño que está al lado nos dice "no, el capitán soy yo porque las niñas no pueden ser capitanes". Comentarios sobre quien es capitán cuando uno se casa y demás comentarios jocosos.

Jajaja???

Y yo, ojoplatica.

Porque vamos a ver, ya estoy en la cuarentena ( como suena), pero de momento no me ha afectado a la memoria. Y ni por palabras ni por actos, nuestras peques pueden haber aprendido esto en casa.

Entonces, que pasa? Dónde aprenden estas cosas? Me resisto a creer que sea algo genético. Tanto dinero que se supone invertido, tantas leyes, tantos realities, tanta historia... Y al final, seguimos con los mismos clichés de siempre? Es que este tipo de cuestiones no se pueden normalizar ab initio? O hay que aprenderlas, siempre, en la estupidez de la adultez y a tortas?

En fin, lo dicho, ojoplatica.

martes, 10 de septiembre de 2013

¿Qué pasa con los funcionarios?

Muchas veces me pregunto cuál es realmente el sentido del trabajo que realizo, desde mi posición de consultora de negocio, orientando a los funcionarios en lo se supone debe ser una mejora en sus formas de trabajar.

Conversando con ellos en reuniones, por teléfono, etc., me queda muchas veces la sensación de que se dejan llevar por la inercia. Quiero decir con ello que asumen los cambios tecnológicos y de procedimiento que se les plantea como una imposición que llega de arriba, sin entender realmente la mejora que pudiera representar en su actividad diaria.

Y entonces se te queda una cara de panoli impresionante, sobre todo cuando una va convencida de las bondades de lo que hace, y el destinatario de las mismas ni de lejos las considera como tales.

No es la primera vez que hago esta reflexión en este espacio, y a más de uno le va a parecer que necesito acudir al diván. Pero es que a estas alturas de la película, cuando parece que se ha trabajado tanto en pos, no sólo de la renovación tecnológica de las administraciones, sino también (y creo que esto es lo verdaderamente importante) por la concienciación de su personal de la necesidad de este cambio, me encuentro con que de toma de conciencia poca cosa. Y de resignación, mucha mucha. Y ya no sé si es que siempre me tocan los mismos a mí y que existen muchos avances que se me escapan, o que sí, que la realidad es esa, que no se adaptan.

De manera que si por el lado del ciudadano, la impresión que se tiene de la administración no es precisamente la mejor, especialmente en estos tiempos de recortes y poca hucha. Y si por el lado de los que trabajan dentro, la resignación abunda y parece que simplemente se dejan llevar, esperando que toque la campana de la jubilación, yo me pregunto, ¿hacia qué administración avanzamos, sea electrónica o con taquígrafo? ¿Realmente ha servido de algo el trabajo realizado hasta ahora, más allá de la constitución de unos cuantos foros de debate, encuentros, grupos de trabajo, etc.? Que me parecen muy interesantes, pero siempre me queda la duda de si es cosa de un conjunto limitado de personas, y que la traslación REAL de estos resultados y sobre todo, de estas sensaciones queda muy, pero que muy atrás de las expectativas iniciales.

Sería una verdadera lástima que los interesantísimos análisis existentes desde distintos frentes, acerca de cómo mejorar el servicio público, desde ambos lados de la prestación, quedaran en papel mojado porque no hay iniciativas que permitan una adhesión consciente del personal técnico a este proceso de cambio. Creo que la vía para conseguirlo no está (al menos no sólo) en formación y más formación sobre el tema, sino en una aproximación valiente y comprometida a la persona, tener en cuenta sus dudas, sus miedos, para abordar una dinámica de gestión del cambio verdaderamente efectiva.


lunes, 26 de agosto de 2013

Retorno

Hoy nos hemos reincorporado a la vida laboral

Todos.

Agus y yo.

Y también las peques.

Es lo que tiene esta vida que llevamos, y de la que nos sentimos profundamente afortunados, con la que está cayendo, y es que todos, sin excepción, contribuimos de una u otra forma a la estabilidad familiar. Algunos currando como podemos. Otros, en su más tierna infancia, aguantando estoicamente madrugones y rutinas que no les corresponde aún.

Más de una vez he pensado que si alguien inventara una máquina capaz de analizar y sintetizar esa capacidad de los niños para adaptarse a los cambios, otro gallo nos cantaría a nosotros que nos consideramos adultos y aptos para las decisiones de alto nivel.

Pero no se inventa, no...

miércoles, 19 de junio de 2013

Fin de curso en Nuestra Señora de Europa

Hoy es como si fuera el último día de clase. Eso ha dicho una de las amatxus de 1º de Infantil cuando estábamos recogiendo a los peques a la salida de clase. Y es verdad. Mañana tienen un amago de excursión gracias a este invierno eterno asentado en nuestros lares, y el viernes en fin, poca chispa más.

Aún hoy veo las fotos de los primeros días de adaptación, allá por septiembre, una Leire que se antojaba aún como un bebé, con su chupete, a la expectativa de lo que iba a venir. Y no me creo, cuando la veo ahora, que el curso ya haya terminado. Tan sólo acierto a creer que en efecto ha transcurrido un año cuando la observo y se me presenta ya como una mujercita, con unos razonamientos que nos sorprenden, con una habilidad para el dibujo que la hace destacar en clase, con una curiosidad inagotable por todo lo que aprende y ve.

Algo fantástico se está obrando en ella, no sé si gracias al colegio, a nosotros, a sus habilidades o, probablemente, a una conjunción de todos estos factores.

Nos espera un verano lluvioso por el Norte, espero que algo mejor allá donde vayamos a pasar unos días. Y lo espero con la satisfacción de saber que Leire ha aprovechado este curso, disfrutando cada uno de los días, haciendo una incipiente cuadrillita de amigas.

Hasta el próximo año, Nuestra Señora de Europa.

lunes, 17 de junio de 2013

Mentefactura, o la necesaria revolución de nuestro modelo productivo

Desde hace algunos meses llevo buscando un rato para dejar mención en este blog del que a mi juicio y creo que también al de muchos, es una gran reflexión que viene que ni pintado a una situación como la actual. Me refiero al libro "Mentefactura", de Juan José Goñi Zabala.

El autor hace una interesante y sesuda reflexión en torno al papel que la innovación juega en nuestro modelo productivo y el que en realidad debería ocupar, para aprovechar en todo su alcance real lo que la misma representa.

Y es que hoy y desde hace ya demasiado tiempo, la palabra innovación se ha convertido en must en nuestro vocabulario, y lo utilizamos hasta la saciedad en el quehacer diario de nuestras empresas, como si el mero hecho de su mención fuera suficiente para conjurarlo.

La realidad es que innovación y gestión continúan aún por caminos separados que rara vez se juntan. Pese a que la incorporación del cambio y la innovación se anuncia desde hace tiempo como nuevas formas de gestión, lo cierto es que en la mayoría de los casos queda como una simple yuxtaposición que no termina de calar y romper con los viejos esquemas. La innovación parece que queda relegada al desarrollo del producto y a la tecnología, sin que llegue al resto de la cultura organizativa.

Es la hibridación necesaria entre gestión e innovación lo que permite a Juan José Goñi acuñar el concepto de Mentefactura, que da nombre a su libro: un cambio necesario en los modelos productivos, donde el verdadero valor va a venir de las nuevas convicciones acerca del valor del conocimiento y de la forma de ponerlo al servicio de las personas y de la calidad de vida de la sociedad. La innovación, según Goñi, debe dirigirse sobre todo hacia los elementos intangible se las relaciones personales.

Para Goñi, el cambio no es un problema  sino una oportunidad, y es necesario entender la empresa desde un nuevo punto de vista, como un espacio de transformación constante y dinámico, y no tanto como una estructura jerarquizada y basada en funciones ya determinadas.

Sin duda, un libro de referencia para pensar sobre nuestra forma de hacer empresa, y como punto de partida para abordar con entusiasmo nuevas iniciativas, más que nunca necesarias en un contexto que demanda a gritos innovación en el sentido que Goñi da a este termino.

jueves, 30 de mayo de 2013

Reflexionando sobre la administración electrónica

Hoy he participado en la ya sexta edición de la jornada "Reflexiones sobre la administración electrónica", que organiza todos los años el Grupo de Estudio de Derecho y Nuevas Tecnologías del Ilustre Colegio de Abogados del Señorío de Bizkaia, y al que tengo el gran gusto de pertenecer.

Los ponentes han desgranado tanto novedades como puntos de vista e interpretaciones normativas de diversa índole, todas relacionadas por supuesto, con este asunto de la administración electrónica, que de manera silenciosa pero imparable, se está instalando en nuestra forma de hacer las cosas... aunque aún queda mucho por hacer..., con el permiso de la disponibilidad presupuestaria, que hoy por hoy y como bien sabemos, es escasa tirando a nula...

Me quedo con las siguientes aportaciones:

- Los interesantes progresos en el Ayuntamiento de Vitoria - Gasteiz de cara a la implantación de diferentes servicios y herramientas de gestión electrónica, de la mano del correspondiente desarrollo normativo que lo ampare.

- El proyecto Ziurr@ de Izenpe, orientado a la disponibilidad de comunicaciones electrónicas certificadas vía sms.

- Los proyectos en curso en el ámbito sanitario (Osakidetza), como es la carpeta de salud, que permite al ciudadano disponer de su historial sanitario completo, vía on line y con garantías de seguridad y privacidad.

- El prometedor proyecto de Política de Gestión Documental de Gobierno Vasco, que sin duda aclarará muchas de las dudas de quienes estamos en este asunto de los documentos electrónicos.

- El reconocimiento de las dificultades que la firma electrónica supone para progresar en este camino de la e-administración, y los avances hacia nuevas fórmulas de identificación segura en el mundo electrónico.

- El reconocimiento, también, de la brecha con la ciudadanía, por la coyuntura económica que impide una inversión profunda en comunicación-formación, y por la aún escasa penetración de esta forma de prestar/obtener servicio en la ciudadanía. Una vertiente sin duda a investigar para intentar arbitrar fórmulas imaginativas de acercamiento, que coadyuven a rentabilizar el esfuerzo y la inversión realizada en tecnología.

- El convencimiento de que no es tanto tiempo de nuevos proyectos, que los seguirá habiendo, indudablemente, cuanto de aplicación adecuada e implementación de los servicios.

Y en este sentido, me quedo con la aportación de Iñaki Ortiz, Jefe de Proyectos en Gobierno Vasco, al señalar con gran acierto que "tenemos una administración del siglo XIX, que funciona con una tecnología del siglo XXI". Gran verdad. De poco sirve una ingente inversión tecnológica, la construcción de una plataforma innovadora de gestión electrónica, si el fondo de la cuestión, cual es la tramitación de los procedimientos, sigue anclada en esquemas del pasado, con escasa participación e implicación, hasta que no toca muy de cerca.

Es tiempo por tanto de aplicar, y aplicar bien, estos servicios electrónicos. De rentabilizarlos, de difundir su uso. Porque de lo que se trata al final es que la ciudadanía tenga un buen servicio público.

Muchas gracias a todos los ponentes por sus, como siempre, interesantes reflexiones.

lunes, 20 de mayo de 2013

Jornada sobre administración electrónica

El próximo 30 de mayo tendrá lugar una nueva edición de la ya tradicional jornada "Reflexiones sobre administración electrónica", promovida desde el grupo de Derecho y Nuevas Tecnologías del Ilustre Colegio de Abogados del Señorío de Bizkaia.

Lo que empezó como un debate a pequeña escala, se ha convertido con los años en cita ineludible para un maridaje cada vez más necesario entre lo tecnológico y lo jurídico. Y donde, sin desmerecer a los ponentes, los debates y preguntas posteriores enriquecen y superan cualquier expectativa.

Os esperamos.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Contra viento y marea

Esta mañana me he zampado buena parte del trayecto hacia Vitoria escuchando en Radio Euskadi una entrevista realizada a Uxue Barcos, con motivo de la publicación de su libro "Contra viento y marea", una crónica donde relata su experiencia en la batalla contra el cáncer de mama.

No es la primera vez que los medios de comunicación se hacen eco de situaciones como las comentadas en esa entrevista, pero no por ya oídas nos resultan indiferentes.

De todo lo que se ha dicho, me quedo con algo también muy escuchado, pero que no sé por qué, me ha hecho pensar: el cambio de prioridades.

En un mundo como el actual, y más hoy en día, en un contexto de incertidumbre absoluta, donde más que vivir, deambulamos en un no saber qué va a pasar mañana, resulta completamente cierto el hecho de que dejamos pasar lo importante en aras a cosas fútiles y banales.

Discutimos por chorradas, queremos llegar a todo cuando sabemos que eso es físicamente imposible, nos desesperamos porque los demás lleguen también... y nos sentimos mal cuando no lo logramos. Y mientras pasamos la vida preocupados por esto, nuestros hijos crecen, nuestros padres envejecen, y el mundo gira y gira hasta que ya se nos pasa de rosca.

Que no sea necesario llegar a situaciones límite como las vividas por Uxue, para decir "stop" y plantar cara a esta vida. Que hay que vivirla, no sobrevivirla.

Y me pongo la primera de la fila en intentar cambiar esto. A ver si lo consigo.

lunes, 13 de mayo de 2013

Satisfacción del cliente

El pasado domingo mi móvil iPhone sufrió el devastador efecto de la manita de mi pequeña June, y dejó de captar la línea de teléfono.  Así que empecé a buscar posibles empresas de reparación, alternativas al servicio técnico de Apple, ya que me habían comentado que era bastante caro.

Mi sorpresa fue doble:
- Había varias empresas dedicadas al tema.
- Ninguna por los alrededores del País Vasco.

Estas empresas operaban a nivel nacional, aprovechando las herramientas de Internet. Vamos, que fundamentalmente se trata de tiendas on line, que además de prestar servicio técnico, ofertan también productos de Apple y sus accesorios. Finalmente elegí una localizada en Madrid, y la verdad es que el servicio ha sido exquisito:  contacto permanente, amabilidad, rapidez, honestidad, y de momento, buenos resultados.

Del breve contacto mantenido, me da la sensación que es gente joven, emprendedora y con ganas de hacer cosas. Un gran ejemplo para aprovechar el conocimiento que tenemos disperso por ahí, y poner en marcha iniciativas de negocio de escaso coste en términos de inversión, y alta rentabilidad en el servicio. 


Un ejemplo a seguir para todos aquellos a quienes todavía les falta un empujoncito para demostrar hasta dónde pueden llegar.

Mi más sincera enhorabuena a reparame.net. Sin duda, en caso de nuevos azotes de June, contaré de nuevo con ellos.
 

lunes, 6 de mayo de 2013

Los Alcántara y el emprendimiento

Podrá sonar a estupidez supina, pero el otro día, viendo un episodio de la enésima temporada de la serie "Cuéntame", me paré a pensar en el recorrido de los personajes.

No he seguido la serie al completo, pero es del tipo de esas que con ver alguno que otro a trompicones, ya te vas enterando de todo. Y hete aquí que resulta llamativo el carácter innovador y emprendedor del matrimonio Alcántara, rara avis en la época de la serie, e incluso en la actual, en el entramado del españolito medio. Y ahora que está de moda el emprendimiento, que parece que va a ser la solución a todos nuestros males, pues mira por dónde que el aleccionamiento mediático tiene su reseña más didáctica en esta serie ya clásica en nuestras pantallas.

A ver, me explico. El señor Alcántara, si no me equivoco, era un señor supuestamente de clase media tirando a baja, que trabajaba en una imprenta y de bedel en un ministerio. A partir de aquí, su recorrido fue singular, liderando diferentes negocios a cual más rocambolesco (porque el negociete de las banderas, tiene tela, nunca mejor dicho...), atreviéndose incluso con la política.

Resulta llamativo además, que el fracaso no le arredra. Al contrario, el colega se envalentona y enriquece su sapiencia con el aprendizaje de los errores, convirtiéndose así en un avezado empresario que presume de ello y a quien todos admiran.

Por otro lado está la señora Alcántara. En medio de una sociedad retrógrada, ella flota cual islote, desafiando a propios y extraños con tiendas de ropas, diseño de moda, y adalid de las buenas causas con iniciativas originales e innovadoras.

Emprendimiento, sin temor al fracaso, innovación, perserverancia... Son algunos de los valores que de alguna manera, no sé si intencionada, se dejan ver en estos personajes.

Otra cosa es que no resulten creíbles y sirvan tan sólo como hilo conductor para describir cómo era la España de entonces (¿a lo mejor también la de ahora?), un panorama harto lamentable que, por desgracia, creo que no hemos conseguido superar, al menos en lo que a actitudes se refiere.

En fin, ya digo, que no son horas estas de ponerme a escribir, que luego me salen estas cosas...

martes, 9 de abril de 2013

No te rindas nunca

En estos momentos de gestión de la miseria, cuando esos que dicen que nos gobiernan no tienen ni idea de cómo hacerlo y se limitan a gestionar la tijera sin mirar más allá, toca a los que pisamos suelo el tener altura de miras e intentar, en medio de las migajas y la pobredumbre, dar una lección de empeño y optimismo, por iluso o utópico que pudiera parecer. Porque, como dijera Altiero Spinelli, "el que no sueña nunca no construirá nada que sea verdaderamente importante".

Me ha parecido revelador mostrar este vídeo al que he llegado por casualidad, con frases que ya conocemos, pero que de vez en cuando viene bien que nos las repitan, y más viniendo de quienes vienen, porque por experiencia personal os diré que nos enseñan muchas cosas de nosotros mismos.





lunes, 25 de marzo de 2013

WhatsApp, Skype, y demás zarandajas

Ahora que mi hermano ha emigrado a Polonia, mis padres se están poniendo las pilas con esto de las nuevas tecnologías. Hasta ahora había sido poco más que una herramienta para enviar correos electrónicos a troche y moche, gestionar fotos, almacenar películas, música, y poco más.

Y de repente, ahora, han descubierto el "mundo 2.0 de la red". La posibilidad que ofrece de comunicarse, de mejorar lo que ya de por sí es un cambio un poco durillo, al menos a medio plazo. En cosa de dos semanas tienen WhatsApp, saben conectarse a Skype, y doy por hecho que en breve Facebook y otros espacios no tendrán secretos para ellos.

Tenemos un terreno abonado para difundir y explorar, para dar a conocer estas y otras formas de mejorar nuestra calidad de vida con las nuevas tecnologías. Más allá de gestionar la miseria, que parece que es lo que nos hemos resignado a hacer, hay mucho aún por decir, utilizando la palabra innovación realmente para eso, para innovar, no para llenarse la boca y vender humo que no conduce a nada excepto a más miseria. Es la hora de remangarse, arriesgar, y ser lo suficientemente ágiles y astutos como para detectar estas necesidades, estos nichos, y ser capaces de hacerles frente, de aprovecharlo, sin arrugarnos por las dificultades, que no son pocas.

jueves, 14 de marzo de 2013

En defensa de CEAR

* Texto remitido por Patricia Bárcena, Directora de CEAR Euskadi. Considero de interés su difusión, que todo el mundo sea consciente de la situación. Y qué podemos hacer para evitarlo.

CEAR inicia su campaña de denuncia sobre la situación que padece esta ONG con más de 35 años de vida, en riesgo de desaparición. Aunque en CEAR-Euskadi la gravedad no es tal, parte de nuestros equipos, de nuestros pisos de acogida y de las ayudas que reciben las personas refugiadas que acogemos dependen de programas estatales que gestiona CEAR. Como si de una hermana mayor se tratara, lo que a ella le afecte nos afecta a todos.
 
Pues bien CEAR ha sufrido recortes gravísimos desde los últimos 4 años, reduciéndose su presupuesto en más del 50%. Diferentes administraciones deben a CEAR mas de 1,5 millones de €, de proyectos destinados a las personas refugiadas o vulnerables. Esta deuda acumulada procede de proyectos destinados a mujeres, hombres y familias que huyen de conflictos o violación de Derechos Humanos. Debido a la falta de pago de las administraciones CEAR necesita créditos constantes que generan altos intereses inasumibles. Para resolver estas deudas el Gobierno ha abierto procedimientos de pago a proveedores pero no contempla el pago de subvenciones no cobradas.
 
Paralelamente a las ONG nos están sometiendo a fiscalizaciones durísimas e incluso exigiendo la devolución de grandes cantidades por proyectos ejecutados hace años aunque estaban justificados y aprobados formalmente. Mientras se ponen en marcha amnistías fiscales para los evasores de impuestos, a las ONG nos obligan a ingresar grandes cifras de dinero. Entretanto otras instituciones públicas son condonadas sin ningún tipo de reparo, ¿por qué a las ONG nos se les da el mismo tratamiento?.
 
En definitiva, CEAR atraviesa una situación muy grave, y esta en riesgo, pese a que es más necesaria que nunca.  Queremos dar a conocer esta situación, haciendo un llamamiento de apoyo económico a instituciones públicas y privadas, y a la ciudadanía en general. Hemos lanzado esta campaña en Twitter.
 
Gracias a personas como tú, podemos seguir trabajando en defensa del derecho de asilo, y por ello quería además de informaros daros las gracias personalmente, por estar ahí, por apoyarnos y por difundir nuestro mensaje.

Un fuerte abrazo !

…..y  Si conoces a alguien que quiera apoyar a CEAR, envía http://bit.ly/Y5DfHt )

martes, 5 de marzo de 2013

Cómo acertar explicando los certificados electrónicos

Como ya he comentado en un post anterior, en estos días estoy intentando sacar huecos para participar en varios cursos MOOC. Uno de ellos, sobre la administración electrónica, organizado desde la Universidad de Murcia desde la plataforma Miriadax, me está resultando de gran interés, no tanto por sus contenidos cuanto por las aportaciones del resto de alumnos, ya que me está sirviendo para pulsar las sensaciones, intereses, temores y deseos de la ciudadanía en todo esto del teletramitar con la administración.

El último módulo que he finalizado se refería a todo el tinglado de los certificados electrónicos, firma electrónica y demás verborrea. Y puedo suscribir, con la mayoría del resto de alumnos, que en buena medida se ha quedado en eso, en una verborrea técnica que muestra un profuso conocimiento del tema por el ponente, pero escasa pedagogía hacia el ciudadano.

Y es que si realmente queremos impulsar el uso de la administración electrónica y por ende el resto del mundo digital, a través de los certificados electrónicos, que menos que formar directamente en cómo se usa. Y no me refiero a las "tripas" técnicas del asunto (conste que soy consciente que han quedado en el tintero, a Dios gracias, muchas otras tripas técnicas que han tenido a bien obviar). Me refiero a, por ejemplo, cómo instalarlo en los puestos, a cómo realizar un trámite electrónico utilizándolo, a qué pasos hay que seguir para ello, a qué se muestra en pantalla tras su utilización.

A lo mejor así, resultaría más sencillo comprender después todo eso de lo que pasa por dentro para garantizar la seguridad.

domingo, 17 de febrero de 2013

He descubierto los cursos MOOC

Recientemente he descubierto los cursos MOOC (Cursos Masivos, Abiertos y Online). En un momento personal y especialmente profesional que intuyo va a ser de cambio, el descubrimiento de esta nueva forma de aprender y compartir conocimiento me está entusiasmando.

Confieso que de momento acabo de empezar y soy bastante novata. Estoy digamos, en modo de pruebas, participando en los siguientes cursos:

- Aprender a emprender. Universidad de Alicante, desde aemprende.
- Iniciación a la administración electrónica. Universidad de Murcia, desde Miriadax.
- Competencias transversales del emprendedor. UNED, Coma.

De momento sólo me he estrenado en el primero, porque los otros aún no han comenzado, pero por lo poco que he accedido, me parece muy atractivo. Aparte del contenido, te facilitan el acceso a materiales complementarios, sin contar con la posibilidad de interactuar con el resto de alumnos y de compartir lo aprendido con tus contactos y en tus redes. Me parece una oportunidad excelente para hacer networking, presentarte, hacer valer tus aptitudes, presentar tus iniciativas... Probablemente habrá otros foros para todo esto, pero estas plataformas me parecen también muy buenas. Hay que aprovecharlo todo.

Muchos preguntan en estos cursos por el tema de los títulos. Sinceramente, creo que es un mal hábito de este país arrastrado desde tiempo inmemorial, éste de medir las capacidades de la persona por el número de títulos que atesora en su cartera. En este nuevo tiempo de innovación, cambio y conocimiento compartido, creo que el solo hecho de participar (entendida esta palabra en todo su sentido, esto es, ser activo y proactivo), ya debería decir mucho a favor de la persona.

Me falta aún adentrarme en la zona VIP de este tipo de cursos, que son todos los promovidos desde Coursera y tantos otros. Poco a poco. Ya os iréis enterando desde las redes sociales.

miércoles, 30 de enero de 2013

The Artist

El otro día estuvimos viendo la película "The Artist". Se trata de una película original en el continente, que no en mi opinión en el contenido, ambientada en la transición del cine mudo al sonoro. Contado todo ello cual de película muda se tratara.

El protagonista, George Valentin, es una estrella de Hollywood histriónica hasta el extremo, que caricaturiza con soltura las ensoñaciones de deidad de las que adolecían aquellos astros privados de voz. Pero hete aquí que irrumpe el sonido, y ante tal innovación la modernidad se impone, y arrastra al abismo a nuestro personaje.

Entre tanto, una aspirante a actriz, llega en el momento oportuno, cae en gracia al personal y se convierte en una estrella del fulgurante firmamento sonoro. Coincide en este momento con Valentin, y de esta forma asistimos a la caída en picado del primero, y a la ascensión fulgurante de la segunda, quien no ceja en el interés de aupar a Valentin para hacerle ver que puede tener un hueco en toda esa revolución técnica del cine.

La película me ha parecido muy interesante porque creo que refleja bastante bien la resistencia al cambio que muchas veces sufrimos ante innovaciones que nos superan, que van más allá de lo esperado. Muchas veces pensamos que no vamos a ser capaces de estar a la altura, de poder tener éxito, igual que el que teníamos antes, en ese nuevo contexto.

Para poder adaptarnos al cambio, la peli nos sugiere dejar a un lado nuestro ego y nuestro orgullo, y saber disfrutar del cambio desde la humildad del que tiene mucho que aprender, y también desde la seguridad del que también tiene mucho que ofrecer, puesto que el conocimiento adquirido en el status inmediatamente anterior al cambio representa sin duda un grado para avanzar y aportar aspectos igualmente innovadores en ese contexto de cambio.

Sin duda, un film para visionar desde muchos puntos de vista, y por qué no, también desde una perspectiva de gestión del cambio.

miércoles, 23 de enero de 2013

eCivis

Me complace escribir este post, me complace poder compartir con vosotros la puesta en marcha de la asociación para la promoción de la administración electrónica, eCivis. Una iniciativa ciudadana, sin ánimo de lucro, que quiere contribuir con el conocimiento de sus integrantes a un uso efectivo del escaparate de servicios públicos electrónicos que cada vez más ofrecen nuestros ayuntamientos.

En estos tiempos de tamaña mezquindad en la política y de descrédito absoluto de las instituciones y de la democracia, creo que es hora de que la ciudadanía se ponga las pilas y tome cartas en la asunto. Y salir a la calle a protestar está bien, hacer chistes cargados de cinismo en las redes sociales, también. Pero hay que hacer más.

Vaya por delante que eCivis no se ha gestado con un propósito revolucionario, no es su objetivo. Al menos no desde la conceptualización agresiva que se puede atribuir a este término. eCivis nace para participar y colaborar con nuestras entidades locales, para conseguir que esos servicios públicos electrónicos funcionen, y funcionen bien. Y creo que esto sirve o debiera servir para empezar a mover algo.

De momento nosotros sólo queremos echar una mano a los ayuntamientos, orientándoles sobre lo que está bien y lo que está menos bien de esos servicios públicos electrónicos que exponen. Y que luego ellos decidan, si quieren mejorarlo o no. Pero la valoración preliminar, realizada por ciudadanos de a pie, ya la tienen.

Considero que es un primer punto de partida para hacernos oír, aunque no sea esta la intención inicial de la organización. A partir de ahí, estamos abiertos a cualquier otra iniciativa que contribuya al mejor uso de la administración electrónica por parte de la ciudadanía.

Nos ponemos a ello.


jueves, 17 de enero de 2013

El arte del buen reunirse

Esta semana he tenido una reunión de trabajo. La verdad es que esta dinámica viene siendo habitual en mi profesión, como forma de encontrarnos con el cliente y tender puentes de colaboración y solución a necesidades.

No voy a entrar en este post en el contenido de la reunión, no viene al caso. Me gustaría exponer una reflexión que me surgió durante el desarrollo de la misma, en lo que se refiere a cómo nos comportamos en reuniones de trabajo, o en general, en cualquier otro tipo de reunión. Porque de un tiempo a esta parte vengo observando que más que un intento de aunar fuerzas para acercar posiciones y llegar a acuerdos, parece que son un tira y afloja por demostrar quién es el mejor, el más fuerte, el más listo, o el más que queramos en ese momento.


Parto de la premisa de que por mucho acuerdo que busquemos, solemos acudir con opiniones discrepantes, o al menos con intereses y necesidades no coincidentes. No tiene por qué ser lo contrario y además pienso que es bueno que así sea, ya que de la diferencia es posible construir proyectos mucho más interesantes.

Entiendo que las partes que intervienen en una reunión no tienen muchas veces opiniones similares. No tienen por qué tenerlas y además es bueno, a mi entender, que existan puntos de vista diferenciados para alcanzar posturas comunes que construyan algo mejor a lo inicialmente expuesto.


Pero no concibo que para poder construir sea necesario un lenguaje agresivo, de imposición de la idea preconcebida que se tiene sobre un tema. No son necesarias muecas ni gestos de desaprobación cuando la otra persona está hablando.

Porque la intervención de una persona pausada, que expone su contrapropuesta después de haber dejado hablar y explicarse al contrario, hace mucho más que 
la gesticulación airada. Porque no está de más dejar hablar para poder entender el conjunto y ampliar el radio de visión de aquello a lo que queremos llegar.

En suma, creo que en la forma que tenemos de gestionar las reuniones hace falta una buena mano de inteligencia emocional y de educación en la comunicación no verbal. Para que la exposición de los contenidos sea mucho más sencilla, más ágil y conduzca a buenos acuerdos y soluciones, tendiendo manos entre ambas partes y  favoreciendo el progreso de las soluciones y no su enquistamiento.

domingo, 6 de enero de 2013

Resucitar las conciencias

Como suele ser habitual, hoy nos hemos enfrascado durante unos minutos en la tradicional conversación de cómo arreglar el mundo, típica de las reuniones familiares. Todo ha surgido a raíz de la noticia del "fichaje" de Rato en Telefónica, de cómo los bancos se han convertido en charcuterías, y, en fin, de la manida cosa de la crisis y la corrupción y el mamoneo, permítaseme tan basta expresión, como cuestiones colaterales estrechamente ligadas, al menos en la piel de toro.

Resulta típico en este país esto de poner a parir al prójimo en reuniones más o menos íntimas, o también en la barra de un bar. Anda que no hemos arreglado el mundo en comidas de empresa, cenas navideñas, quedadas de copas y demás actividades de confraternización social, muy habituales entre nosotros.

Es muy cómodo, ciertamente, recitar en público todo cuanto leemos en periódicos, blogs y redes sociales, para expresar nuestro hartazgo ante esta situación insostenible (y me pongo la primera de la fila en esta costumbre)... Para luego no hacer nada.

Porque en esta piel de toro estaremos descontentos sí, pero nos cuesta mucho desarraigarnos, soltar lastre y mostrar públicamente, todos a una y sin dimes y diretes sindicalistas, gremiales y demás, que estamos hasta las narices de la cacería de elefantes, del movimiento de fichas corruptas entre lo público y lo privado, de la devolución de favores que hacen del Padrino un chavalín de barrio, de las corruptelas que nos invaden nada más salir de casa.

Yo no sé por qué nos cuesta tanto. Puede ser por miedo a perder nuestro status, en algunos casos. Puede ser, en otros, porque en realidad nos miramos en el espejo de esos que se forran a nuestra costa y nos gustaría ser como ellos, uséase, vivir del cuento sin dar un palo al agua, al menos no un palo certero y útil socialmente, que se supone que es por lo que se les paga. Porque anda que no hay tropa por ahí suelta que está todo el día despotricando pero luego no hace nada, más que quejarse eso sí, pero sin querer perder prebendas, como puede ser el último cachivache tecnológico, los vicietes del día a día, y demás.

No voy a ser la que en este blog dé la solución para esta crisis, porque no creo que haya una sola, sino la conjunción de muchas y desde muchos frentes. Pero sí creo que esta crisis no es sólo por la corrupción, sino porque ha puesto de manifiesto una manera de entender la vida, esta de nuestra piel de toro, que no da más de sí. Y creo que es una llamada, más bien una orden imperiosa, al emprendimiento, al salir a la calle, a la revolución en el más amplio sentido de la palabra, ilustrando conciencias, recuperando la inteligencia y el querer-poder.

Que vale ya de mirarnos al ombligo y de arreglar al mundo delante de una mesa bien surtida de viandas. Que vale ya de llorar al prójimo para luego no privarse de nada. Que vale ya de querer seguir chupando del bote sin dar un palo al agua y encima pavonearse de ello, que en este país parece que el que no defrauda es el más tonto.

Hemos empezado en las redes sociales. Ahora hay que dar el salto a tierra, hay que cambiar el chip de todos nosotros para recuperar una conciencia social que sinceramente, creo que la tenemos más que aletargada.

A ver qué pasa en 2013.