martes, 7 de junio de 2011

Maltentendidos que me hacen pensar un poco

Hoy he montado una en Facebook. Resulta que a partir del aviso de participación de conocidos míos de CEAR-Euskadi en la manifestación de indignados el próximo 19 de junio, he contestado diciendo (y cito): "Protestad por mí. Yo tengo que seguir de reposo en la camita. Ainsss".

Acto seguido, se han sucedido un par de comentarios de un par de individuos/as que no conozco, del pelo que nadie puede protestar por mí, y que tenía muy poca vergüenza por quedarme en la cama, que por cierto me habían vendido con engaños, al igual que mi hipoteca, y que me importaba muy poco la riqueza desmesurada de unos pocos. Evidentemente, he tenido que explicar el por qué de mi comentario, al que sólo ha respondido una persona, muy sabiamente, mientras que los dos primeros replicantes han callado la boca.

Puedo comprender que mi comentario no haya sido entendido. Últimamente creo que muy poca gente me entiende, así que tendré que mejorar mi expresión verbal. Pero me ha sorprendido la reacción a mi juicio desmesurada, sobre todo de una de las personas que ha contestado a mi comentario.

Estar indignado no es sinónimo de estar amargado, o de tener los oídos sordos a todo lo que no sea un grito unánime de salir a la calle. O de no tener sentido del humor, que por cierto muchas veces hace más que una palabra malsonante y a destiempo. Somos muchos los que apoyamos esta causa sin poder movernos más que para ir a mear, y no es por gusto. Así que si algunos en este movimiento ya empiezan con este tipo de reacciones, impulsivas y sin pensar, sin empatizar con el otro o sin preguntar el por qué de tal comentario o de tal acción, mal vamos. Y qué decir si es cierto que nadie puede protestar por mí. Porque hay muchas formas de protestar, no sólo con la cacerola y la pancarta. Como muestra un botón, anda que no me quejo yo ni nada desde este blog.

Estar indignado significa, a mi juicio, hacer mejor las cosas, por uno mismo y por y para los demás. Abandonar el individualismo. Colaborar. No aspirar, como dije en un post anterior, a ser funcionario para resolver mi vida y los demás que arreen. Aspirar a construir una sociedad mejor, responsable, social, innovadora, emprendedora. Hacer mejor la política. Porque eso es lo que estamos haciendo desde las redes sociales, desde las plazas, desde las acampadas. Siento decepcionar a algunos, pero al menos eso es lo que me explicaron en la Facultad. Otra cuestión es que la cosa de hacer política esté desgastada y por tanto muy mal vista. Y si resulta muy interesante, alentador y esperanzador el que los hasta ahora estábamos aletargados o regonzando tras las redes hayamos salido de la hibernación para protestar, no es menos cierto que antes que ellos miles de personas ya ponían su granito de arena en otras tantas asociaciones, grupos y plataformas de toda condición. Así que habrá que repartir bien las medallas.

Me parece genial que se proteste. Pero por favor, no intentemos descubrir la pólvora. Intentemos sólo hacer mejor las cosas. Que el trabajo es mucho. Y si empezamos como los otros, no escuchando, repitiendo como borregos las consignas que escuchamos, vamos mal, muy mal.

Pero vamos, que tendré que comunicar el parte médico de por qué no puedo ir a cada concentración o historia que se monte. Más controlada que en el curro con los partes de baja y la mutua. Porque como se me ocurra otro comentario para quitar hierro al asunto, lo mismo se presentan algunos en mi casa y me llevan con la cama a cuestas. En fin.

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