martes, 15 de diciembre de 2009

El triunfo de la inocencia

Algo me decía que querías presentarte ya, que no podías esperar ni siquiera una semana. Por eso, cuando de madrugada tocaste a nuestra puerta, no me puse nerviosa, al menos no demasiado, y seguí los consejos de tu padre para esperar un poco más antes de emprender el nuevo camino. Finalmente, ya por la mañana, en el Hospital de Cruces (Barakaldo) nos confirmaron que habías iniciado tu viaje, ese que todos emprendimos un día y que no tiene vuelta atrás. Así que nos prepararon (sobre todo a mí), para recibirte.

Tardaste casi 24 horas en llegar. Un plazo un poco largo, aunque en absoluto doloroso. Fue la primera señal de que cada uno tiene su vida, y cada uno la vive como cree que debe ser vivida. Se trata en definitiva de disfrutarla.

Al presentarte, fueron muchos los que acudieron a tu llamada. A tu llamada silenciosa, esa que sólo provoca la piel sonrosada, las manos enroscadas en puñitos, y llantos de comunicación con un mundo que en principio, seguro que se te antoja muy raro. Y no estás equivocada hija, porque sí que es raro, y un rato largo además. Pero ya lo irás aprendiendo.

Tu llegada a este mundo, bajo el nombre de Leire, ha permitido a muchos reconciliarse con el pasado; recuperar, o tal vez "higienizar", si se me permite la expresión, buenas amistadas emponzoñadas por hipocresías de un mundo que no se entiende. Tu llamada silenciosa, colmada de inocencia, ha sido más fuerte que cualquier otra estrategia de los llamados adultos.

Tu presencia, tan pequeña, lo llena todo. Y permite comprobar muchos rincones de la condición humana, empezando por la educación, el respeto, el amor, el cariño. Hay veces que resulta difícil poner el límite en lo que puede ser muestra de afecto y pesadez supina, pero bueno, tienes que entendernos, somos adultos y pensamos que tú también piensas de la misma manera que nosotros, que generalmente y por desgracia no suele ser con la cabeza sino con los pies. Así que tendrás que acostumbrarte a visitas de sonido estridente, a achuchones inoportunos, a despertares molestos, y a la curiosidad insolente de todos por verte comer, echar un eructo u otros gases humanos. Ya irás viendo que esto es habitual en la especie humana, trasladado a otros ámbitos, claro.

Pero por suerte, tú has nacido el día 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos. Así que espero poder ayudarte, desde el poco conocimiento que he adquirido estos años, para que aportes tu granito de arena en este mundo, y ayudes desde tu entorno más cercano a hacer esta sociedad un poquito mejor.

Bienvenida Leire, hija mía.

2 comentarios:

Naia dijo...

Enhorabuena Agus y Sonia por esa niña tan preciosa. Y enhorabuena también a Leire por haber tenido la suerte de tener como padres a Agus y a Sonia. Estamos en contacto, chicos.

Manuel Aresti dijo...

¡Enhorabuena!
Estimada Sonia: Como tú bien sabes, Leire está apuntada el otro día a la Asociación Socio-Cultural denominada GetxoBlog, por lo que quiero saludarla y felicitarla en el nombre de la Whitemary y en el mío propio: ¡Feliz Navidad! El otro día lo pasamos fenomenal en el Igeretxe...
Un abrazo a los tres.