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En España la gente se muere de hambre

Cuando todavía está en boca de todos el asunto de la comida caducada, que si se va a cambiar la fecha en los productos, que si Arias-Cañete la come cual baño de Fraga en Palomares y aquí no pasa ná, va una familia y se muere en Sevilla por comer comida en mal estado. Esto se veía venir. Me duele decir que vivo en un país donde la gente se muere de hambre. En un país donde al final, la desesperación es tan mayúscula, que aquí tonto el último y el que venga detrás que arree. Seguimos sin aprender la lección. Seguimos en medio de nuestro individualismo feroz. Sin saber que un día puedes ser tú el que coma un troncho de carne podrida porque no te llega para más, y la casques en medio de la calle. Tranquilo, nadie se habrá parado a ayudarte antes. Te habrá esquivado tal vez. Los mismos que luego, se echan a la calle como plañideras para reclamar más ayudas y quejarse a manta.  La gente ahora se ha echado a la calle indignada por esta familia que en el extremo de su desespe...

... Y al final, nos ahogaremos juntos.

Todavía sigue apareciendo en los medios de comunicación la escalofriante noticia de los inmigrantes fallecidos de sed en pleno desierto de Níger , abandonados a una suerte, que por lo general, y por desgracia, no suele ser muy buena. Mi mente se resiste a profundizar en el espanto y el horror que ha podido suponer esta situación, que se une a tantas otras (Lampedusa, Melilla...)... Tantas ya, que en muchos está haciendo demasiado callo y poca mella. Este fin de semana he desayunado con la noticia de que Interior está poniendo cuchillas en la valla de Melilla para frenar los intentos de escapada hacia un teórico mundo mejor. Me sorprende que a estas alturas, con todos los muertos que llevamos ya, con tan pocos resultados, con tan pocas expectativas, las soluciones que se pretendan sean tan obtusas, tan escabrosas, tan salvajes. ¿Realmente alguien es capaz de pensar que las cuchillas, el desierto, el hacinamiento, la muerte... pueden frenar los instintos de supervivenci...

Hemos progresado? De verdad?

Permitidme que lo ponga en duda. No creo que hayamos mejorado tanto como nos venden. Al menos, no en materia de igualdad, reconocimiento de identidades y paridad de roles. Para ello me baso, como no podía ser de otra forma, en conversaciones mantenidas directamente ya con mis hijas, o bien en charlas entre peques de las que he sido oyente de excepción. Porque es con los más pequeños de la casa con los que mejor aprendes. Caso número 1. Mi hija ya presume de novio. Y no tiene aún cuatro años. Esto ya de por sí da para otro post que me lo tengo que pensar. Al tema. Va mi padre a la sazón su aitite y le vacila diciéndole que el es el novio de su novio. Y mi hija se enfada. Total, que ya en casa, y sin venir a cuento, me suelta "aitite no puede ser novio de Ander. Porque los chicos no pueden ser novios de chicos, sólo de chicas" Caso número 2. Mis hijas jugando en el parque. Tiene un enorme barco pirata de madera para subir y bajar por los toboganes. Leire (la del novio...

¿Qué pasa con los funcionarios?

Muchas veces me pregunto cuál es realmente el sentido del trabajo que realizo, desde mi posición de consultora de negocio, orientando a los funcionarios en lo se supone debe ser una mejora en sus formas de trabajar. Conversando con ellos en reuniones, por teléfono, etc., me queda muchas veces la sensación de que se dejan llevar por la inercia. Quiero decir con ello que asumen los cambios tecnológicos y de procedimiento que se les plantea como una imposición que llega de arriba, sin entender realmente la mejora que pudiera representar en su actividad diaria. Y entonces se te queda una cara de panoli impresionante, sobre todo cuando una va convencida de las bondades de lo que hace, y el destinatario de las mismas ni de lejos las considera como tales. No es la primera vez que hago esta reflexión en este espacio, y a más de uno le va a parecer que necesito acudir al diván. Pero es que a estas alturas de la película, cuando parece que se ha trabajado tanto en pos, no sólo de la renovación t...

Retorno

Hoy nos hemos reincorporado a la vida laboral Todos. Agus y yo. Y también las peques. Es lo que tiene esta vida que llevamos, y de la que nos sentimos profundamente afortunados, con la que está cayendo, y es que todos, sin excepción, contribuimos de una u otra forma a la estabilidad familiar. Algunos currando como podemos. Otros, en su más tierna infancia, aguantando estoicamente madrugones y rutinas que no les corresponde aún. Más de una vez he pensado que si alguien inventara una máquina capaz de analizar y sintetizar esa capacidad de los niños para adaptarse a los cambios, otro gallo nos cantaría a nosotros que nos consideramos adultos y aptos para las decisiones de alto nivel. Pero no se inventa, no...

Fin de curso en Nuestra Señora de Europa

Hoy es como si fuera el último día de clase. Eso ha dicho una de las amatxus de 1º de Infantil cuando estábamos recogiendo a los peques a la salida de clase. Y es verdad. Mañana tienen un amago de excursión gracias a este invierno eterno asentado en nuestros lares, y el viernes en fin, poca chispa más. Aún hoy veo las fotos de los primeros días de adaptación, allá por septiembre, una Leire que se antojaba aún como un bebé, con su chupete, a la expectativa de lo que iba a venir. Y no me creo, cuando la veo ahora, que el curso ya haya terminado. Tan sólo acierto a creer que en efecto ha transcurrido un año cuando la observo y se me presenta ya como una mujercita, con unos razonamientos que nos sorprenden, con una habilidad para el dibujo que la hace destacar en clase, con una curiosidad inagotable por todo lo que aprende y ve. Algo fantástico se está obrando en ella, no sé si gracias al colegio, a nosotros, a sus habilidades o, probablemente, a una conjunción de todos estos factores....

Mentefactura, o la necesaria revolución de nuestro modelo productivo

Desde hace algunos meses llevo buscando un rato para dejar mención en este blog del que a mi juicio y creo que también al de muchos, es una gran reflexión que viene que ni pintado a una situación como la actual. Me refiero al libro "Mentefactura", de Juan José Goñi Zabala. El autor hace una interesante y sesuda reflexión en torno al papel que la innovación juega en nuestro modelo productivo y el que en realidad debería ocupar, para aprovechar en todo su alcance real lo que la misma representa. Y es que hoy y desde hace ya demasiado tiempo, la palabra innovación se ha convertido en must en nuestro vocabulario, y lo utilizamos hasta la saciedad en el quehacer diario de nuestras empresas, como si el mero hecho de su mención fuera suficiente para conjurarlo. La realidad es que innovación y gestión continúan aún por caminos separados que rara vez se juntan. Pese a que la incorporación del cambio y la innovación se anuncia desde hace tiempo como nuevas formas de gestión, lo c...