viernes, 20 de mayo de 2011

Por fin, habla el pueblo

Acojo con sorpresa y agrado el movimiento del 15-M, una maravillosa expresión de conciencia y revulsión de nuestra ciudadanía, que creía muerta entre fútbol, la esteban y demás porquería mediática.

Ciertamente es una gozada saber que esa que dicen generación perdida ha salido de su letargo y reclama por una sociedad mejor. Y que miles de ciudadanos y ciudadanas se han sumado a esta expresión social sin precedentes para al menos, no cruzarse de brazos.

Son muchos los debates que se suscitan ahora, cuando hace unos días todo parecía quedar en una algarada más. Nos preguntamos qué pasará después de las elecciones generales, si las propuestas que parece se están lanzando van a cristalizar en algo concreto, si vamos a ver nacer un nuevo esquema de organización social o si, al menos, nuestros políticos y políticas van a tenernos en cuenta, más allá de la hambrienta necesidad de las urnas.

Parece mentira que estos que se llenan la boca con los términos de democracia y libertad, que han sacado pecho sin rubor ante otras manifestaciones en el mundo de una ciudadanía ya cansada por esta forma de pensar global y sin futuro, resulten ahora apocados y cobardes, incapaces de coger el toro por los cuernos y dejar de mirarse al ombligo. Resulta indignante y obsceno que con esas actitudes de tímidos mea culpa preguntados por lo inevitable, intenten escurrir el bulto aunque sea hasta el 22 de mayo, confiados en que más allá de esa fecha, todo quede en una concentración más.

Quisiera pensar que no, que no puede quedarse en una pataleta más de nosotros, los españolitos. Quisiera pensar que esa revolución de conciencias, que ha llegado tarde pero por fin ha llegado, tendrá que servir para algo. No quiero pensar que el lunes que viene vamos a volver al trabajo, a la Uni, o a la cola del paro, sin más que el recuerdo de una acampada donde se pudo hacer mucho. Espero y confío que el poder de las redes sociales, infravalorado por una clase política que ha demostrado no estar a la altura de la sociedad que representa y de ser una ignorante absoluta en el poder de la comunicación más allá de sus medios manipulados, confío como digo, que permita dar continuidad a esta expresión de libertad sin tapujos. Que nadie se apropie con indecencia de ella. Que nadie se deje llevar por los halos de la exaltación y del fervor de las masas. Que alguien sea capaz de coger el guante que lanzamos nosotros, ciudadanos y ciudadanas, y entre todos seamos capaces de lavar la cara, aunque sea un poquito, a este sistema que por fin, ha roto aguas.

1 comentario:

migramundo dijo...

Me gusta especialmente lo que dices en el párrafo que empieza "Parece mentira...". Cierto. No se lo esperaban y no saben cómo hacerle frente, de ahí sus dudas y cobardía. En realidad, el Movimiento 15-M les ha robado el protagonismo al que estaban acostumbrados, les ha desencuadrado la foto y eso, a algunos, les molesta, a juzgar por sus declaraciones altisonantes y malintencionadas. Pero la gente tiene razón, tenemos razón, y hay que hacerla valer.
Saludos y gracias por tus comentarios en mi blog.