Mi padre
Hoy mi padre es capicúa. Cumple 66 años. Y como no tengo perdón de Dios por haberme olvidado de felicitarle cuando, como todos los días, ha venido a primera hora de la mañana a mi casa para echarme un cable con las peques, espero redimirme con este post, en el que quisiera agradecerle públicamente todo lo que está haciendo por mi familia. Mi padre es un hombre de su tiempo; a saber, es feliz con un buen western, con una buena comida, o con unas vacaciones o una velada con su señora, a la sazón, mi madre. Mi padre se ha pasado toda la vida trabajando, saliendo de casa cuando todavía no había salido el sol y llegando cuando la luna llevaba un buen rato alumbrando la ciudad. Y cuando por fin llega la hora de disfrutar de una merecida jubilación, va su hija, que soy yo, y se anima a tener dos niñas. Y ya se sabe que mi generación somos unas balas perdidas en esto del quehacer doméstico, que tenemos mucho Máster y mucho blablabla, pero nos ahogamos en un vaso de agua cuando tenemos la c...