jueves, 8 de marzo de 2012

Flipo

Sin que sirva de precedente, mi marido y yo hemos podido ver el telediario de la noche sentados como personas normales es en el sofá, sin niñas de por medio, ni tetas a medio salir alimentando a bebés insaciables.

Y en el escaparate de noticias que se nos ha presentado, sin duda han sido dos las que nos han llamado la atención, porque son tan absurdas, tan incomprensibles, tan esperpénticas en los tiempos en que vivimos, que una se para a pensar si realmente no nos merecemos todo lo que está pasando, o es que sencillamente nos hemos vuelto gilipollas.

La primera de estas noticias informa que las clínicas de cirugía estética están haciendos el agosto porque la gente en paro se está dejando los ahorros en ponerse guapos pensando que así van a tener trabajo. Vamos a ver. Vamos a ver. Que a estas alturas de la película sigamos haciendo de la imagen y el aspecto físico la panacea a todos los males me resulta cuando menos, patético. Y tanto más cuanto que los dos ejemplos que se muestran son de mujeres, lo que resulta un poco frustrante en pleno día internacional de la mujer trabajadora.

Es una lástima que sigamos dando más importancia a la apariencia física sobre el intelecto, sobre la capacidad de convencer al otro por nuestras habilidades, que al fin y al cabo son las que nos permiten trabajar mejor. Porque si no vas a ser modelo, actriz o concursante de Gran Hermano, la verdad es que me parece que es tirar el dinero.

La otra noticia mostraba a un rebaño de energúmenas zumbándose de lo lindo para arramplar con modelitos de noséqué firma italiana de super lujo que había tirado los precios por los suelos para llegar también a la plebe, que no van a ir siempre con ropa del Kiabi, por favorrrrrrrrrrrrrr. Esto era aún más patético que lo de la estética. De nuevo, montonazo de mujeres de todas las edades, esquivando golpes, acumulando cajas que sostenían con todas las partes de su cuerpo, celebrando sus capturas ante el periodista.

Yo no sé cómo tienen la vergüenza de sacar estas noticias con la que está cayendo. O a lo mejor lo hacen adrede, no sé si para calmar los ánimos y pensar que no todo está tan mal (si no, que alguien me explique cómo nos lo montamos para mandar a siete mil personas a Manchester, gastándose un pastón. Luego no tenemos para lo verdaderamente importante, claro). O simplemente para llamarnos idiotas a la cara y decir que sí, que tenemos lo que nos merecemos por aborregarnos con tonterías en lugar de salir a la calle a protestar.