jueves, 25 de febrero de 2010

Lo que nos queda aún por andar...

El pasado sábado disfruté de una comida muy agradable en el restaurante Lantarón en Islares, en compañía de los antiguos compañeros de colegio de mi marido. Se trata de un conjunto variopinto de personas, entre los que se encuentran médicos, actores, ingenieros, policías, físicos. Gente "estudiada". De los temas que se abordaron, unos más jocosos que otros, se plantearon dos que llamaron mi atención, más que nada por el trabajo que aún queda por hacer entre la ciudadanía en ambas cuestiones.

Por un lado, se habló de la inmigración. Y confirmó lo que ya suponía, que da igual que estés a punto de jubilarte o que seas el más joven de tu escalera, lo de "negro" y "gitano", no sigue sonando bien. Y no te digo nada si eres "rumano". Que como dijo uno en la mesa, "todos no serán iguales, pero...". Y otro apuntó "que no somos racistas, pero si te pilla al lado de casa...". Tampoco es cuestión de dar vueltas a este asunto, ya lo he comentado más veces, pero es que cuando estoy metida en estas conversaciones me caliento porque estás entre la espada y la pared, porque si les argumentas siempre te vienen con el caso concreto del fulano de tal que llegó a la farmacia y quiso atiborrarse de medicamentos sin pagar un duro, o de la fulana de cual que tenía nosécuántas ayudas y los de aquí nada. Porque puestos a dar casos concretos, también yo sé de casos de nacionales de pro que no consiguen ayudas ni curro porque están todo el día en la cama y aquí paz y después gloria (uséase que sigue durmiendo tan ricamente). Pero en fin, lo de siempre, que cuánto nos gusta generalizar. Y lo a gusto que nos quedamos poniendo a parir sin saber muchas veces la realidad de las cosas.

El otro tema que se trató fue el de la administración y los líos que se traen con sus tarjetas: que si el DNI electrónico, que si la tarjeta ONA, que si una tarjeta única de transporte pero no para un medio en concreto, etc, etc. Básicamente la duda que tenían los contertulios era, con tanto lío de tarjetas, sitios web para tramitar y demás innovaciones, cómo saber cómo actuar en cada momento. Porque si como decía uno, ni idea de que las multas te las podían notificar vía boletín si no las cogías en el correo (maaaaaal, maaaaal, todo ciudadano de pro lee, además del Marca, los boletines oficiales), a saber luego cuando todo se tramite electrónicamente.

En resumen, que queda todavía un rato largo de aleccionamiento a la ciudadanía...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con el fondo de la cuestión que planteas. Aunque no sólo la ciudadanía, sino también, y sobre todo, debe ser aleccionada la clase política dirigente y la no dirigente. Que son muchos los que se esconden detrás de sus blogs y no hacen nada en las trincheras.

Machismo, Feminismo, Nuevas Tecnologías, Religión, Terrorismo, Maltratos, Aborto, Inmigración, Homosexualidad, todo dentro del mismo saco de lo políticamente correcto, totalmente alejado del día a día y la realidad de la calle.

Afortunadamente, el día a día y la gente de buen corazón, que son la mayoría, tanto inmigrantes como no (también los hay malos en ambos), son los que hacen con sus pequeños gestos que el mundo cada día sea un poco mejor.

Y pequeños gestos se pueden hacer desde una ONG, una Parroquia, la escuela, o el seno familiar, enseñando valores y arrimando el hombro.