miércoles, 30 de diciembre de 2009

Matriuskas


Desde que he iniciado el permiso por maternidad, y más en concreto cuando he tenido que enfrentarme a la nueva situación sin contar con el apoyo de Agus, mi marido, no deja de rondarme por la cabeza la figura de las matriuskas rusas. No me preguntéis por qué, pero se presentaron de repente en mi pensamiento y no consigo quitármelas de encima.


No me detengo a explicar qué son estas figuritas. Tampoco es que tenga amplios conocimientos de su origen y significado. Pero su nombre es rotundo, tiene un principio y un fin, es un sustantivo que da la sensación que lo encierra todo. Matriuska. Y en realidad, encierra en sí misma muchas otras figuritas iguales hasta llegar a la más pequeña de todas ellas.

En mi situación actual, y supongo que no será por la depresión post-parto, la figura de la matriuska cobra para mí todo su sentido en cuanto que representación de la mujer. Esa que es capaz de parir y atender a su pequeño pese a su estado (unos más lamentables que otros). Esa que además, debe saber esbozar su mejor sonrisa ante las visitas, aceptar todos los consejos sin rechistar, atender a la familia, a los amigos, al esposo (pese a no haber pegado ojo en toda la noche, estar inmersa en un mar de dudas ante esa personita nueva tan frágil y sentirse tremendamente insegura). Esa que encima, pasados los cuatros meses de permiso, volverá a su trabajo, y en muchas ocasiones seguirá atendiendo el hogar. Cada uno de esos perfiles es una muñequita de la gran Matriuska. Esa que con rotundidad lleva durante siglos trayendo personas a este mundo, y gracias a la cual la humanidad sigue adelante, pese a quien pese.

1 comentario:

Fernando Manero dijo...

Suerte, Sonia, mucha suerte. Te hago llegar mis mejores deseos en la confianza de que tus ilusiones sean realidad. Que el nuevo año colme tus esperanzas. Te lo mereces. No dejes de enriquecer este espacio con tus valiosas aportaciones, que sigo puntualmente.