sábado, 7 de noviembre de 2009

Rompiendo una lanza

Habitualmente suelo escribir en este blog para poner a parir a esta sociedad tan esquizofrénica en la que vivimos, especialmente a cuenta de la inmigración y del trato hipócrita al que muchas veces sometemos a quienes pueden quedar calificados bajo ese denominador común.

Sin embargo, hoy me gustaría romper una lanza a favor de quienes desde su actividad cotidiana, trabajan por la integración sin hacer algo que les identifique en particular por el hecho de hacerlo. Y es que no se trata sólo de decir que no todos los inmigrantes te roban la cartera sino que son muchos más los que trabajan día a día, y duramente, por labrarse un hueco en esta sociedad; se trata también de poner voz a todas aquellas personas con cuyo trabajo diario permiten que ese hueco sea posible.

No me refiero en este caso a voluntarios/as o personal técnico empleado en organizaciones sociales o similares. Me refiero a personas de a pie, que sencillamente no hacen distinción a la hora de alquilar una vivienda, preparar un presupuesto de venta, realizar una operación bancaria, etc. Se trata de personas con las que en estos últimos días estoy teniendo ocasión de hablar de forma directa, debido a la adjudicación del proyecto al que hice mención en uno de mis posts; ya que el procedimiento de ejecución de la subvención concedida exige tratar directamente con los proveedores de los materiales requeridos para la puesta en marcha del negocio. Confieso que al principio tuve miedo de la reacción de esta gente a mis llamadas telefónicas, identificándome como voluntaria de CEAR, explicándoles lo de la subvención para la persona inmigrante, etc. Pero nada más lejos de la realidad. Porque el trato ha sido hasta ahora exquisito, sin discriminación alguna, sin concesión alguna.

Toparse con personas así te estimulan a seguir adelante en este pequeño granito de arena que ponemos día a día con nuestro trabajo.

1 comentario:

GUILLERMO DIAZ dijo...

Excepciones haberlas haylas, pero ufffs. qué dificil es hacer que el ciudadano de a pié se sensibilice con la integración.

Precisamente, la semana pasada conla ONG con la que ahora colaboro, hicimos cuatro jornadas se sensibilización y.....qué complicado es conseguir que te escuchen