viernes, 3 de octubre de 2008

De nuevo, el Foro Social Mundial de las Migraciones

Cuando aún no ha transcurrido siquiera un mes desde el encuentro celebrado en Rivas Vaciamadrid, con ocasión del III Foro Social Mundial de las Migraciones, la revista Frontera Cero publica su número 5 dedicándolo íntegramente a los resultados de esta cita, tan significativa.

Digo tan significativa porque curiosamente, al finalizar la misma se han dado una serie de noticias sobre el asunto de la inmigración que han captado la atención de los medios. No me voy a quedar con la más reciente, la del cayuco gigante con cientos de personas, que han provocado reacciones temerosas cielosytierraquelospróximosvienenentrasatlantico, en lugar de ponerse, un momentito siquiera, en el lugar de estas personas. Y lo peor no es eso. Lo peor es que a muchos ya ni les conmueve, y seguimos cenando tal cual...

Me quedo más con las palabras de Rajoy sobre los inmigrantes, el paro y demás. Que no han sido las más oportunas teniendo en cuenta el panorama económico que vivimos y la forma que tienen de contárnoslo. Y qué más querían algunos que echar mano de estas palabras (o palabrotas), sacarlas de contexto (quiero pensar que tal vez fue así), y el resto, pues bueno, viene solito. Si realmente la intención de sus palabras fue la que buena parte de los mortales entendieron, pues vaya, no pensaba que se podía llegar a pensar así, en estos tiempos que vivimos. Pero lo peor no es que esos comentarios vengan de quien vienen, lo peor es que al escuchar los comentarios del que me sirve el café por las mañanas, o de las señoras y señores entrevistados por la radio o por la tele, pues resulta para mi desconcierto (aunque no tanto, ya me temía yo algo), que van y le dan la razón. Lo más gracioso de todo es que luego todos decimos eso de "no, si yo no soy racista, pero ..."

Me quedo también con las iniciativas de la Unión Europea, que ahora quieren traer a los cerebros de los países en desarrollo, con una "tarjeta azul", que parece va a suponer la carta blanca para entrar en esta Unión... ¿de todos?. Vamos a ver, yo es que no lo entiendo. Digo yo que no es plato de gusto dejar tu casa, tus amigos, tu familia, tu restaurante favorito, tu universidad, tu novia, tu novio, tu balón de fútbol, tu sofá, tu televisión, etc, etc, etc, coger un avión, un cayuco o lo que sea, y pasarlas canutas para llegar y para vivir en un sitio donde no te enteras de nada al principio porque todo te suena raro, vamos, que te encuentras fuera de tiesto. Y parece que entre lo que ha dicho Rajoy y lo que opina el camarero que me sirve el desayuno, no parece que a muchos de los que viven con nosotros, y que son autóctonos (eso creen), las haga gracia compartir asiento en el bus, o nómina, o cartilla de la Seguridad Social, con esta gente. Vale, pues entonces, ¿por qué nos empeñamos en traernos a su gente cualificada , en lugar de promover en sus países políticas de verdad, pensadas de verdad en el desarrollo de su potencial económico, de su tejido productivo, etc, etc.? Porque supongo que si hay una alternativa y el personal con potencial puede desarrollarse, hay alguna posibilidad de que el país crezca. Y si se alcanza una estabilidad social, política y económica, tal vez los cayucos no fueran tan grandes. Incluso a lo mejor un día desaparecerían... Ojalá lo vean mis ojos.

En fin, no sé, que empiezas a juntar las noticias, y al final todo se mezcla, y te entran serias dudas de que alguien quiera resolver este asunto empezando por el principio, que es desarrollar los países de origen. Y al tiempo, por supuesto, aceptar que nosotros, Europa, somos un conjunto de vejestorios carrozones a los que no viene mal un poco de savia nueva, y que no estaría mal ser un poco honestos y proponer soluciones realistas, no parches electoralistas que no llevan a ningún sitio, más que a liarla más...

Para empezar a situarnos, no está mal leer las conclusiones del Foro.

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